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Gigantomachia español Tomo 2

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CapricornioMono
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MensajeTema: Gigantomachia español Tomo 2   Vie Nov 16, 2007 4:52 pm

TOMO 2: Capítulo de Sangre


Portada y Contraportada de la edición Brasilera:






AUTOR: TATSUYA HAMASAKI

TRADUCCION: CÉSAR RIVADENEYRA (RVD)


Sumario: Chi no Shō (Capítulo de sangre)

- Echidona (Echidna - página 11)
- Coma (Cabellera - página 31)
- Blood (Sangre - página 83)
- Chronos (Cronos - página 131)
- Deus Ex Machina (Deus Ex Machina - página 193)

La gran batalla contra los gigantes llega al final: Gigantomaquia – Historia de sangre.

Los Santos que se habían desplazado hasta el Monte Etna están reunidos con Athena en el Santuario de Grecia.

Ellos
habían vivido muchas aventuras: secuestros, luchas contra monstruos
mitológicos y hasta uno de los héroes fue dominado por el enemigo.

En
esta historia tendremos revelaciones como el nombre del maestro de Mei,
uno de los Santos de Oro, la llegada de un amigo y la salvadora
aparición de un poderoso aliado.

Además, son libradas batallas aún más devastadoras mostrando la verdadera razón de esta nueva Gigantomaquia.

La historia clásica de Masami Kurumada jamás será la misma después del final de esta historia de sangre.


Resumen del libro anterior, Gigantomaquia – La historia de Mei

En
la primera parte de la historia fuimos testigos de la reaparición de
los Gigas, gigantes malignos que habían sido aprisionados por Athena en
las profundidades de Sicilia, en el distante pasado de las leyendas
mitológicas.
Después de conseguir escapar de alguna forma, en los
días de hoy, los Gigas secuestran a la Santo Femenino Yulij. Seiya y
Shun reciben la misión de rescatarla, recibiendo el deber también de
verificar la integridad del sello de Athena. Su hermano Mei, actuando
ahora como uno de los agentes secretos del Santuario, es escogido para
guiarlos en esa aventura hacia Sicilia.
Pero la Mente de Mei había
sido dominada por la “voluntad” de Typhon, el más poderoso de los
Gigas. Aunque se había transformado en una especie de marioneta por esa
influencia maligna, Mei consigue reunir fuerzas para arrepentirse de la
traición, conciente del hecho de que su debilidad posibilitó la
resurrección de los Gigas.
Al borde de la muerte, Mei es salvado por
el grandioso amor de Athena, recibiendo una Cloth de Santo – el Traje
Sagrado de Cabellera de Berenice, que pasa a ser su constelación
protectora. Para Mei, ese es el comienzo de la guerra contra su
destino, escrito en las estrellas desde los tiempos mitológicos.
Mientras tanto, Typhon, resucitado, deja atrás a sus oponentes...




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CapricornioMono
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MensajeTema: Re: Gigantomachia español Tomo 2   Vie Nov 16, 2007 4:52 pm

ECHIDNA

El Santuario.

Vemos dos figuras en los aposentos al fondo de la Sala del Gran Papa: Una dama joven y un muchacho.

- Consigues verme, Mei?
-
Saori... – El joven de cabellos plateados está echado en una cama y
despierta lentamente. De pie delante de él está una doncella de belleza
sin igual: La joven encarnación de la diosa Athena – Yo... estaba
dormido? – Pregunta Mei, percibiendo que viste una túnica de tejido
suave.

El más nuevo guerrero de Athena ya no está más con fiebre
ni sudando y en su cuerpo no sobra ninguna señal de marcas de las
garras del Giga Typhon. Sobrevivió al ataque, más su rostro pálido y
sin color le dan una apariencia de una persona muy enferma.

- Dormiste más de diez días – explica la diosa, como si contase a un náufrago cuanto tiempo estuvo lejos de casa.

Mei
recuerda la batalla librada en Sicilia contra los Gigas, gigantes
mitológicos de tiempos inmemoriables, pero le cuesta recordar los
detalles. De a pocos va recordando que había sido usado como una
marioneta por la voluntad del resucitado dios Typhon, y que por eso
había perdido casi todo su Cosmo.

- Diez días... todo eso...
-
Pero estoy aliviada... – Suspira Athena – Tú respiración era casi
imperceptible... pensé que nunca más ibas a despertar – La joven abre
su corazón de forma sorprendentemente indefensa, tratándose de una
diosa.

Por alguna razón, parece haber una compleja mezcla de
sentimientos entre Saori y Mei, algo mucho más grande que una simple
relación entre ama y siervo.

- Tengo una sorpresa para ti – Dice Athena, gentilmente – Una persona que está aquí para verte.

A
la señal de la diosa se aproxima a la cama una figura extremadamente
ceremonial, un hombre alto, de cabeza rapada, vestido de smoking negro.

- Tatsumi? Es usted? – Pregunta Mei en un tono de sorpresa.
-
Que bien que el señor está vivo! – Dice el hombre con sus facciones
ceñudas mojadas por una lluvia de lágrimas – Este su criado... no tiene
palabras para expresar su alegría...!

Se trata de Tokumaru Tatsumi, administrador de la Fundación Graad y dedicado mayordomo de la familia Kido.

-
Quiere decir entonces que usted continúa prestando servicio a la
señorita Saori? – Pregunta Mei. El joven guarda aún la imagen de
Tatsumi como una especie de niñera o guardaespaldas de la joven,
impresión compartida en la infancia por todos los cien huérfanos
reunidos por el fallecido Mitsumasa Kido para volverse Santos.
- Sí señor! El maestro Mitsumasa estaría feliz si pudiese estar aquí contigo!
-
Tiene sentido... – Continua Mei – Athena es también la heredera de la
Fundación Graad... Pero veo que queda mal andar de smoking dentro del
Santuario!

Tatsumi suelta una risa sin gracia y levanta los hombros. Su sonrisa es sincera y sus hombros largos como los de un boxeador.

- Yo ni lo imaginaba...! – Dice Athena con una voz temblorosa.
- Se lo contaste, Tatsumi? Pero estaba prohibido hablar de eso, por mí y por mi padre.
-
Lo sé, mi señor! – Tatsumi se curva delante del joven – Pero... hace
tanto tiempo. El maestro ya no está más entre nosotros y como el tanto
deseaba, la señorita Saori despertó como Athena. El... maestro Mei, el
señor está vivo! Este su siervo no sabe como contenerse...
- Esta bien, olvídalo – Dice Mei, de la forma más calmada que puede.
-
Yo no sabía hasta ahora, Mei, tú eres el heredero de mi abuelo... de la
familia Kido! Tatsumi me contó como tú me trataste con cariño, como una
verdadera hermana, mientras yo era criada como la nieta de mi abuelo.
En verdad, la heredera de la Fundación Graad no debería haber sido yo,
sino...
- No digas esas cosas – Interrumpe Mei.
- Y, por favor, señorita, nunca les cuente esto a Seiya y los otros
- Guardas resentimiento hacia mi abuelo? De las decisiones tomadas por tu padre?
-
Señorita, la decisión no fue del maestro Mitsumasa! – Tatsumi no se
contiene, ansioso por revelar la verdad escondida por tanto tiempo.
-
La decisión fue mía – Explica Mei – Cuando descubrí que los huérfanos
de la institución eran todos hermanos que tenían la sangre del mismo
padre en las venas...yo no soporté el hecho de estar recibiendo un
trato especial, sin que nada me faltase, como heredero de la Fundación
Graad. Por eso, decidí por libre y espontánea voluntad tener el mismo
destino de mis hermanos.
- Por libre y espontánea voluntad... – Repite Saori en un tono pensativo.
-
Mitsumasa Kido es mi padre. Y también el padre de Seiya, de Shun, de
Hyôga... de todos los cien huérfanos reunidos para ser Santos. Ese lazo
de sangre nos acompañará por toda la vida.
- El abuelo sufrió hasta
el último instante de su existencia por haber mandado a sus hijos a una
vida infernal de sacrificios, para que se vuelvan Santos. Pero hizo
todo eso para proteger el amor y la justicia sobre la Tierra.
- Lo
sé, señorita – Mei levanta el rostro – No guardo resentimiento o rencor
hacia mi padre. Por el contrario, estoy agradecido por haberme dejado
enfrentar el mismo entrenamiento de mis hermanos. De lo contrario, yo
no podría mirarlos a los ojos al reencontrarlos. No podría conversar
con ellos sobre nuestra infancia. Sería eternamente perseguido por un
sentimiento de culpa.
- Por favor, no se culpe.
- Pues yo digo lo
mismo, Saori – Mei decide que esta es la última vez que la llamará por
ese nombre – La señorita no debe tener ningún sentimiento especial por
mi. Ahora, es Athena. Y yo un Santo de Athena. Ese es el destino de las
estrellas, que yo mismo escogí seguir.
- Maestro Mei? – La voz de
Tatsumi parece llena de sorpresa – El señor pretende continuar
escondiendo su origen... y sus derechos?
- Lo pretendo. Cuando yo
aún era un niño, hice esa promesa, y estaba dispuesto a morir por ella.
Cómo podría romperla ahora? Al abandonar el apellido Kido, pase a ser
solo Mei. Por eso, Tatsumi, quiero que me trate de la misma forma que
me trataba cuando yo entré al orfanato. Que no sea por fingir, haga
conmigo como hacía con mis hermanos. Y pare de llamarme maestro –
Completa el joven, con una sonrisa amarga.

- Athena! –
Interrumpe una voz venida del otro lado afuera de los aposentos.
Pidiendo permiso a la diosa, aparece en la puerta Nicole, Santo de
Plata de Altar – Mei! Despertaste! – Exclama el hombre. Su rostro
recuerda a una estatua griega, de una belleza intelectual y galante.


El
joven brinca de la cama y, con las piernas tambaleantes en una
inesperada debilidad, de arrodilla delante del oficial mayor. Nicole, a
su vez, se voltea hacia Athena.

- En calidad de Gran Papa
sustituto, por tanto responsable por los Santos, le agradezco por haber
salvado la vida de Mei – Y continúa, curvándose levemente en dirección
de Tatsumi – Al noble Tatsumi, también me gustaría agradecer por
interceder junto al ejército y al gobierno italiano en Sicilia – Solo
entonces Nicole dirige la palabra al joven Santo – Dime, Mei, recuerdas
que ocurrió mientras estabas siendo controlado por Typhon?
- Sí, pero los recuerdos son confusos. No tengo mucha certeza del orden de los eventos.
- Nicole, sea paciente – Defiende Athena – Mei acaba de recuperar la conciencia.
-
Lo intento, diosa... pero necesitamos mucha información. La Tierra está
en una situación crítica. Typhon desapareció en la erupción del Etna y
debe estar recuperando sus fuerzas en este preciso momento.

A
medida que organiza sus pensamientos, Mei se va apenando por las cosas
que hizo cuando estaba bajo el dominio de Typhon. Había acertado a
Nicole con un golpe en el teatro de la Acrópolis. Y peor: Por poco no
había matado a Seiya en Sicilia.

- Cómo está Seiya? – Pregunta
Mei, mientras mira sus propias manos en estado de Shock. Aún puede
sentir en ellas el calor de la sangre de su hermano. El joven no está
conforme con su debilidad - Como pude haber quedado totalmente a merced
de la voluntad de Typhon?
- Seiya está bien, los jóvenes se
recuperan rápido – Responde Nicole, casi brincando, con una mano en el
estómago, donde Mei lo había alcanzado. Y entonces dice, en un tono
extremadamente solemne: - Athena reconoce a Mei como si nuevo Santo.

La revelación inesperada toma al joven completamente de sorpresa.

-
Le otorgo aquí el Traje Sagrado, que prueba tu misión de Santo... –
Continúa Nicole, comenzando allí mismo la ceremonia de nombramiento de
Santo.

Mei desvía la mirada hacia la Urna donde está la Cloth,
colocada al borde del aposento. Es una caja negra, tan oscura que
parece absorber la luz a su alrededor. En ella está la figura de una
mujer recostada, tallada en bajorrelieve.

- Esta es la Cloth de Cabellera de Berenice, Mei, tu constelación.

Arrodillándose
delante del Gran Papa sustituto, Mei jura lealtad eterna a Athena,
volviéndose entonces oficialmente el Santo de la constelación de
Cabellera de Berenice, el más nuevo Guerrero Sagrado de Athena.

-
En nombre de Athena, yo, Nicole de Altar, te ordeno Santo. Deberás
proteger a Athena y defender la justicia sobre la Tierra. La Cloth
sagrada jamás deberá ser usada por intereses o batallas personales. Si
por casualidad violaras la norma y mancharas el Traje... la
constelación, la Cloth, en ves de protegerte, te destruirá.
- La Cloth me va a destruir? – Mei parece estar confuso – Al final, de que es esta Cloth negra?

De
hecho, la Cloth de Mei no pertenece a ninguna de las tres jerarquías:
Oro, Plata y Bronce. Nicole decide que este es el momento de contarle a
Mei la historia de la antigua batalla contra los gigantes.

“La
morada de Typhoeus”. Apenas un poema épico griego preserva en estos
días el nombre del más poderoso de los Gigas. Con el tiempo: “Typhoeus”
es otra forma de escribir “Typhon” ó “Tifón”. El dios de los Gigas es
un remolino que no estará satisfecho hasta no destruir y consumir toda
la Tierra.

Renacido en el mundo físico al romper el sello de
Athena, el dios gigante de las tempestades se esconde en el punto más
profundo de un conjunto de cavernas entrelazadas como un enorme
hormiguero. En su delante está un Giga que viste un Adamas de cornelina.

- Mi señor... – Dice el Giga.

Pero Typhon no le presta atención. Sus pensamientos están muy lejos.

-
Athena consiguió reencarnar en esta era en su plenitud... – Dice para
si mismo. La mitad derecha de su cuerpo está forrada por llamaradas,
las llamas inagotables de la gran tierra, mientras que relámpagos
llenan la mitad izquierda como terribles vientos de temporales
fantasmas. De la carne asimétrica nacen, como uñas, las placas de su
negro Adamas de ónix. No es exactamente una armadura, es sino una
coraza, como una parte endurecida del cuerpo – Athena consiguió
reencarnar en esta era en su plenitud – Repite – Pero, que dices de mí?
De este, mi cuerpo físico tan frágil?
- Quirri! El cuerpo de
Enkelados... frágil? – Se sorprende Pallas, el Espíritu Estúpido. De
hecho es resistente e poderoso el cuerpo físico que fue ofrecido a
Typhon por su hermano más viejo, el sumo sacerdote Enkelados.
- No
es suficiente para soportar mi verdadera fuerza – Responde Typhon,
tocándose el mentón. El hueso lastimado por los golpes de Mei en el
Monte Etna ya está completamente recuperado – Necesito un receptáculo
digno de mi poder.
- Con todo respeto, su carne radiante fue
totalmente rechazada, en sus cinco miembros por Athena – Con las
palabras de Pallas, un flujo más intenso de luz brota de las llamas y
relámpagos en el cuerpo de Typhon, iluminando todo el interior de la
caverna. El lugar, con un inmenso altar, se asemeja al templo
subterráneo del Monte Etna. Estamos en Tierra Santas de los Gigas.
-
Maldita sea Athena y sus Santos! – Typhon está delante del altar, sobre
el cual está lo que parece ser una estatua de grandes senos,
representando talvez a una diosa. Pero un corazón pulsa en la figura,
demostrando que se trata en realidad de una mujer viva, a pesar de
tener los párpados y los labios cerrados como si fuesen hechos de
piedra. Más aún: La imponente figura está embarazada – Es mi forma
femenina – Explica Typhon.
- Oh! – Pallas, el Espíritu Estúpido,
parece estar hipnotizado por la belleza de forma femenina de su
maestro, enteramente desnuda, sus curvas provocantes ocultas apenas por
los cabellos ondulados que llegan hasta la cintura. Basta con mirar con
más atención para percibir escamas donde deberían estar las piernas de
la criatura: Su mitad inferior tiene la forma de una serpiente.
- El
calabozo del Tiempo Estancado – Por primera vez, Typhon dirige la
palabra directamente a Pallas – En la antigua Gigantomaquia, poco antes
de ser exiliado por Athena y sus Santos en el Monte Etna, sellé a los
gigantes sobrevivientes. No fue Athena quien atrapó a ustedes mis
hermanos en las profundidades del espacio fantasma. Fue mi voluntad.
- Cómo? – Pallas está confundido. Él siempre creyó que había sido aprisionado por Athena, junto con Typhon.
-
Mis queridos hermanos más viejos, al contrario de mi, ustedes no son
inmortales – Continuó Typhon – Si su cuerpo físico fuese destrozado,
ustedes no oirían la llamada del renacimiento. Por eso, sellé tanto su
carne como su alma en el Calabozo del Tiempo Estancado.
- Fue eso lo
que ocurrió, mi señor? Usted, teniendo en sus manos al pelele de Mei,
inicialmente desataste los lacres atados sobre nosotros, Gigas, en las
más diversas regiones y...
- Y, mediante el sacrificio de sangre de
los Santos y de dos de mis queridos hermanos, finalmente volví a la
vida en el mundo presente.
- Y esta mujer, señor? – Pregunta Pallas, tragando en seco.
-
Esta es Echidna – Responde Typhon – La última de las mujeres Gigas.
Ella abriga en sí mi cuerpo carnal, el receptáculo de mi voluntad.
- Ah, entonces ya estaba preparando su propia reencarnación! – Exclama Pallas, finalmente comprendiendo el plan de su maestro.
-
Si, el cuerpo carnal que Echidna guarda en su vientre abrigará mi
voluntad – Y entonces, en un tono un tanto desanimado: Hasta eso,
estaré hospedado en este cuerpo horrendo.
- Realmente que cuerpo horrendo! – Una voz surge de las sombras, de donde emergen tres figuras.
- Mis hijos – Dice Typhon, sin mirar a los recién llegados.

Pallas no entiende nada:

- Quirri! Hijos?
-
Mis hijos, engendrados por Echidna en otros tiempos, criados en la cuna
del Tiempo Estancado. Los sellos fueron rotos – Typhon no llama a sus
hijos por sus verdaderos nombres: Si lo hiciese, ellos verterían sangre
por las orejas y enloquecerían. De la misma forma, si los hijos
mencionasen el nombre de Typhon, la lengua les sería arrancada y ellos
perderían el habla.

Así las sombras se presentan ellas mismas a Pallas:

- Orthos, el Maléfico Can Bicéfalo.
- Chimaira, la Bestia Pluriforme.
- Ladon, el Dragón de Cien Cabezas.
- Hijos, ofrezcan su alma para mi resurrección.

Las tres figuras se arrodillan en silencio delante de la voluntad del dios de los Gigas.

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CapricornioMono
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MensajeTema: Re: Gigantomachia español Tomo 2   Vie Nov 16, 2007 4:52 pm

CABELLERA

1

Península del Peloponeso, extremo sur de los Balcanes.

-
Aquí tampoco hay nada – Dice Seiya para sí mismo, al examinar la pared
de piedra. Él reconoce la luz débil que ilumina levemente la caverna,
donde con certeza no llegan rayos del sol. Es la misma que vio en las
profundidades del Monte Etna, donde Typhon estaba aprisionado – Con
certeza este lugar fue parte de las Tierras Sagradas de los Gigas –
Concluye el Santo de Bronce de Pegaso.

Esta caverna es bastante
menor que la del Etna. No tiene templos, apenas ruinas de un altar de
piedra. “Extraño...”, piensa el joven. “Tengo la impresión de que
alguien estuvo aquí hasta hace poco”. Seiya parece sentir los
resquicios de un Cosmo, pero no hay señal de los enemigos. Con
excepción de murciélagos, el Santo es la única criatura viva allí. Él
no tiene otro remedio que dejar la caverna atrás.

Anochece en
Atenas, el lugar sagrado de la guerrera protectora de la Tierra. Yulij,
de la constelación de Sextante, en un vestido y una túnica escarlata,
está en el observatorio estelar del Santuario. A su lado, el Santo Mei.

-
Parece un mar de sangre – Comenta Mei, que viste una camiseta y
pantalón negro, moderno, en contraste con la vestimenta clásica de la
joven – Desde cuando el atardecer es tan rojo bermellón?

2

-
La erupción del Etna fue la mayor de los últimos siglos – Explica Yulij
– La polvadera volcánica formó una espesa capa en la estratosfera,
bloqueando la luz solar, por eso el cielo está rojo bermellón. Según
los investigadores de la Fundación Graad, en los próximos tres a cinco
años, la incidencia de la luz solar sobre la superficie terrestre va a
disminuir en más de 10% - Inestabilidad climática, perjudica la
agricultura, falta de alimentos... la cosa es seria – Suspira Mei.
- Tú estás bien? – Pregunta Yulij, con una expresión preocupada.
- Yo iba a preguntarte exactamente lo mismo.
- Estoy bien.

Yulij
había sido gravemente herida al ser secuestrada por los Gigas, pero
parece estar casi totalmente recuperada. Hasta su máscara, que Mei
había quebrado cuando estaba sobre el dominio de Typhon, está
totalmente intacta, cubriendo su rostro.

- No tienes problemas en usar la máscara por encima de los vendajes?
-
Qué se puede hacer? Ese es el dogma – La tradición dice que toda mujer
que está con los Santos debe abandonar completamente su feminidad,
escondiendo siempre su rostro.

El piso destruido del observatorio, donde antes se veía un mapa del zodiaco es testigo del ataque de Mei.

-
Sabes cual es el otro dogma? – Pregunta Yulij, en un tono casi pícaro,
antes de colocarse en posición de ataque, intentando aplicar un golpe
en la garganta de Mei, con un golpe, o sable de mano – Para un Santo
Femenino, ser vista con el rostro expuesto es más humillante que verla
desnuda en público. Si alguien ve su rostro, el Santo Femenino tendrá
que matar a esa persona.
- Esa regla la conozco – Sonríe Mei,
ignorando los poderosos puños de Yulij contra su persona – Entonces
mataste a los médicos? Cómo es que te operaron la cabeza sin mirar?
- Los médicos son otra historia...
- Hey, no tenías otra alternativa? – Continua Mei.
- Amar a quien viese tu rostro?
- Te estás burlando de mí – Suspira Yulij – Que imprudente. Crees que no soy capaz de matarte?
-
No tienes motivo. Infelizmente no vi tu rostro. Al menos, no lo
recuerdo. Mis recuerdos de cuando estaba sobre el poder de Typhon son
confusos. Sé que quebré tu máscara aquí mismo... pero no consigo
recordar los detalles.
- Que amnesia más conveniente – Dice Yulij,
recogiendo su puño, medio a regañadientes – Si fuera a amar a un hombre
irresponsable, prefiero creer que no viste mi rostro... Dónde se vio
que un despistado como tú, sea ordenado Santo... Las estrellas deben
estar protestando. Qué tipo de aprendizaje tuviste con tu maestro?
- Ah, de varios tipos... – Responde Mei, pensando – Aprendizaje de vida.
-
El destino de tu constelación es bastante menos agradable que eso – La
voz de Yulij suena ahora entristecida. Ella levanta los ojos al cielo.
La coloración púrpura de la puesta de sol va siendo gradualmente
sumergida en las tinieblas.
- Está difícil divisar las estrellas, eh? – Comenta Mei.

De hecho, la atmósfera parece estar cubierta por una densa niebla.

-
Typhon cubrió el cielo estrellado con cenizas. Con eso no consigo
divisar directamente el mundo o el futuro – Lamenta Yulij – Y a tu
constelación, Mei, es más difícil divisarla que a las otras – Continua,
apuntando un punto en el cielo.

En el lado oeste del firmamento
sobran aún las últimas constelaciones de primavera. Un poco encima de
Virgo, entre las estrellas Denébola y Arturo, se encuentra la
constelación de Cabellera de Berenice. Es un conjunto de pálidas
estrellas: Por más limpio que esté el cielo, visualizar en ella los
largos cabellos de una mujer es un verdadero ejercicio de imaginación.

- Puede no parecer, pero en ella están galaxias enteras – Explica Yulij.
- Por eso la llaman “Ventana de Galaxias”, no es así?
- Pues, vean eso... – La joven está sorprendida con los conocimientos de astronomía de Mei.
-
Son galaxias distantes – Continúa Mei – Podemos divisarlas porque está
al norte de la Vía Láctea, en un pedazo de cielo donde tiene menos
estrellas.

Yulij cambia debido a algo:

- Estoy preocupada
por Seiya y los otros que fueron tras pistas de Typhon, todos los que
son capaces de caminar están en esa búsqueda, en este momento solo hay
Santos heridos en el Santuario.
- Typhon no es como los dioses del
Olimpo, que quieren el dominio de la Tierra – Reflexiona Mei – No
sabemos que realmente pretende, es eso algo asustador.
- Pensé que los Gigas querían dominar el planeta...
-
Puede ser... Pero los Gigas son como esclavos presos por el temor de
Typhon. Una voluntad divina corrupta como la de él jamás estará
satisfecha, a no ser que destruya todo, y al final, a sí mismo.
-
Cuando fuiste marioneta de Typhon, tocaste su “voluntad”? – pregunta
Yulij – Yo se que prefieres olvidarlo, pero me gustaría saberlo aún así.

Mei esconde el rostro, como si estuviese recordando una pesadilla.

- Ven conmigo a la biblioteca – Continúa Yulij, tomando su mano – Quiero oír lo que tienes que decir.

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MensajeTema: Re: Gigantomachia español Tomo 2   Vie Nov 16, 2007 4:53 pm

3

En el margen norte del Mar Negro: Una región de Ucrania, antiguamente conocida como Citia.

- Tampoco es aquí – Dice Hyôga. Una pared bloquea su avance.

La
Cloth de Cisne, blanca-azulada, y los cabellos rubios del joven brillan
levemente en la oscuridad, prueba de que esta fue una de las Tierras
Sagradas de los Gigas. En la caverna vacía vemos apenas restos de un
altar de piedra.

- Este olor... es el olor de Typhon – continúa
Hyôga para sí mismo, frotándose la nariz. Su Cosmo capta una sensación
anormal en el aire – Es como si fuese un rastro mezclado de una
voluntad maligna... talvez el propio Typhon ha pasado por aquí. Pero
para qué?

Los rastros dejados eran insuficientes para cualquier conjetura.

4

- Yo tenía un miedo terrible de disgustar a Typhon y exponerme a su temor – Cuenta Mei.
- Como los Gigas? – Pregunta Yulij.
-
Es... yo entiendo porque los Gigas le rinden culto a Typhon. Es un
dominio psicológico absoluto... suficiente para que ofrezcan su propia
vida en sacrificio.
- Sabes que es el Calabozo del Tiempo Estancado? – Yulij anota con cuidado todas las informaciones brindadas por Mei.
-
Es una especie de sello temporal. Typhon selló a los Gigas
sobrevivientes de la antigua Gigantomaquia en diversas partes del
mundo. Al contrario de él, que es un dios y por tanto inmortal, los
otros Gigas no son diferentes a los humanos, tienen una vida terrenal
limitada. Detener el tiempo fue la única manera de hacerlos volver con
su cuerpo físico después de tantas eras.
- Un don secreto de los dioses – Suspira Yulij.
- Después de poseer mi cuerpo... – Continua Mei.
- Typhon rompió las ataduras temporales y trajo a los Gigas de vuelta a la vida.
- Cuántos Gigas renacieron?
- Solo recuerdo a cuatro: Agrios, Thoas, Pallas y Enkelados.
-
Pero hay algo extraño allí... – Comenta Yulij, pensativa – Según los
registros del Santuario, Typhon y todos los Gigas fueron sellados por
Athena.
- Tiene sentido que la diosa haya sellado a Typhon, que es
inmortal. Pero no habría razón para dejar a los Gigas vivos dentro de
las ataduras. Esos libros históricos del Santuario son confiables? –
Pregunta Mei.
- Dicen que “verdad” y “realidad” son conceptos
diferentes. Es la misma cosa con historia y realidad. La revuelta de
Saga, por ejemplo: Es un desafío decidir como ella va a constar en la
historia oficial.
- De cierta forma, sería correcto decir que el
Santo de Oro de Géminis fue poseído por sentimientos malignos y asesinó
al Gran Papa – Sugiere Mei.
- Pero transmitir eso para los Santos del Futuro...
- No es muy apropiado – Completa Yulij.
- El oficial mayor dice que Saga sufría de esquizofrenia, tenía dos personalidades, una de justicia y otra del mal.
-
Saga en sí no era el mal absoluto – Concuerda Yulij. – Pero trató de
traicionar a Athena y provocó una crisis interna que causó la muerte de
un número enorme de Santos.
- De cualquier forma, Athena, la
guerrera defensora de la Tierra, debe siempre aparecer en la historia
fundamentada por justicia inamovible e inmaculada por victorias
incuestionables – Dice Mei, con ironía.
- Vaya, hablas cosas
peligrosas con la mayor cara de inocente! – Comenta Yulij – Si el
Maestro Nicole lo supiese, de hecho que te quitaría el título de
Santo...
- Entonces queda entre nosotros, verdad? – Dice Mei – No
quiero quedar en el recuerdo de ser el Santo que tuvo el menor tiempo
con el título.
- Voy a hacerte el favor de no escribir lo que dices
– El tono de voz de Yulij continúa serio – Lo que la historia oficial
de Athena precisa son las Guerras Santas y la verdad histórica de las
victorias. Eso dará coraje para que los Santos de las próximas
generaciones enfrenten el combate. No hay necesidad de conservar
registros de los Santos que sufrieron amargados entre la justicia y el
mal o que sintieron compasión por los enemigos.
- Athena es justicia – Concuerda Mei.
- Exactamente. Quien dude de eso nunca va a conseguir ser un Santo de verdad, defender aquello que precisa.
- Tu rostro – Mei cambia de tema – Hablar con una mujer sin expresión es más asustador que enfrentar a Typhon.
- No puede ser peor que mirar esa sonrisa tonta – Responde la joven, levantando los hombros.
- Por qué tu nombre es Yulij? Insiste Mei – Es nombre de hombre, no es así?
-
No es mi nombre verdadero. Los Santos deben romper todos los lazos con
la sociedad mundial, pudiendo incluso abandonar su nombre de familia.
No sé si es el caso de Seiya, de Shun, de Hyôga... pero son pocos los
Santos que usan el nombre que sus padres les dieron.
- Nosotros
somos hermanos, hijos de un mismo padre, pero fuimos criados como
huérfanos – La voz de Mei se vuelve seria – Desde el comienzo, no
teníamos nada que perder. Mei y solo Mei, Seiya es Seiya, Shun es Shun,
Hyôga es Hyôga...
- Es que ustedes son hijos de las estrellas. Filosofa Yulij – Yo uso nombre de hombre por cuestión de espíritu.
-
Aquel parloteo de que una mujer que se vuelve Santo Femenino debe
abandonar su feminidad? Mei vuelve a su tono sarcástico – Eres tan
anticuada!
- Y tu un malcriado.
- Déjame adivinar: Tu nombre verdadero es Yulia.
-
Además de malcriado, eres simplón. Haciéndome esas preguntas. Que es
ese color de cabello? Está a la vista que es artificial! La raíz es
negra!
- Ese cabello, si quieres saber... – Dice Mei, sonriendo – Es una prueba de respeto a mi maestro.
-
Pero Yulij ya perdió la paciencia con el parloteo burlón de Mei.
Juntando rápidamente las cosas sobre la mesa, la joven se levanta y
desaparece por el fondo de la biblioteca.
- Yulij – Dice Mei, soltando un suspiro. Y susurra para sí mismo: - En japonés, ese es un nombre muy femenino...

5

Pocos
textos hablan de la Gigantomaquia en los registros históricos del
Santuario. En los libros oficiales, no hay una línea siquiera – Explica
Nicole a Athena, mientras ella se acomoda en el trono de la Sala del
Gran Papa.

- Eso ocurre porque la Gigantomaquia no fue una Guerra Santa.
-
Sí, diosa. El hecho es que no tenemos informaciones concretas que
puedan indicar el paradero de Typhon – Por esa razón, Nicole recolectó
pistas de lugares relacionados a Typhon y se basó en poemas épicos y
fábulas, enviando a los Santos a esos lugares en busca del dios de los
Gigas – Muchas veces las leyendas traen la realidad escondida dentro de
sí.
- En esta batalla, el tiempo no será nuestro aliado – Dice Athena.
-
Tiene razón, diosa. A cada minuto que pasa, Typhon recupera más su real
poder, volviéndose un enemigo cada vez más poderoso. La prioridad es
localizarlo cuanto antes.
- Pero no estamos dejando el Santuario desprotegido? – Interrumpe Tatsumi.
- Por eso llamamos a un Santo más: Kiki ya retornó de Rozan.
- Nicole! – Athena está sorprendida.
- Él debe cumplir sus obligaciones de Santo – Responde Nicole, firmemente.

Los
Doce Templos del Zodiaco son los recintos dorados de las
constelaciones, la espina dorsal del Santuario. Los signos de Aries,
Tauro, Géminis y así sucesivamente dan nombre a los templos en el
camino que lleva al Templo de Athena, con los Santos que las protegen.

-
Entonces fue aquí que ocurrió la Batalla de los Doce Templos... – Mei
dejó hace poco la biblioteca en el interior del Santuario, y ahora
sobre las escaleras de los Doce Templos.

El espacio de los
templos está totalmente lleno por la protección de las estrellas.
Ningún paranormal, por más poderoso que sea, consigue tele
transportarse en las escaleras o el interior de los templos. La única
forma posible de recorrer el camino es por las gradas que Mei sube en
este instante.

Los Santos de Bronce, como Seiya, Shun y Hyôga,
hermanos de Mei, lucharon aquí contra el mal oculto en el interior del
Santuario, protegiendo a Saori Kido, la diosa Athena. Los detalles
están registrados en la historia oficial, pero es importante tener en
mente que las batallas de los Doce Templos fueron combates entre los
Santos de Bronce y los de Oro durante la llamada revuelta de Saga.

“Trágico...
Santos luchando entre sí”, piensa Mei, entristecido al recordar que
muchos Santos perdieron su vida en esas confrontaciones. Él no
participó de la lucha porque en esa época ya estaba sobre el dominio de
Typhon, en el Monte Etna.

La noche está serena. Mei recorre el
Templo de Géminis, que debería estar protegido por Saga, llegando
entonces hasta el cuarto templo, el de Cáncer.

- Otro templo sin guardián – dice Mei para sí mismo.

El
lugar, que debería estar brillante y blanco como la Vía Láctea, se
encuentra pesado y turbio como ruinas abandonadas. Mei está sin
palabras. De repente, se oyen pasos. El joven se voltea para atrás.

- Eres tú, Shiryû? – Pregunta, reconociendo inmediatamente al Santo, a pesar de que los dos no se encuentran en años.
- Quien es...? Este Cosmo...
- Soy yo, Mei.
- Mei! – Shiryû está realimente sorprendido.
-
Tú fuiste a entrenar a Rozan en China! – Continúa Mei – Entonces esa es
la famosa Cloth del Dragón, pulida por las aguas de la Cascada de Rozan.

La
constelación de Shiryû es la del Dragón. Su traje sagrado está formado
por placas de orichalcum, aglutinadas como escamas. La pieza del brazo
derecho trae un pequeño escudo circular, símbolo de la propia Cloth.
Shiryû es un joven apuesto, de rostro colorado, con apariencia de
cierta forma opuesta a la truculencia del Dragón – Su cuerpo es fino y
tiene largos cabellos negros en la altura de la cintura, recordando a
un galante Wakamusha, como eran llamados los jóvenes samuráis.

- Fui convocado por el Gran Papa sustituto para proteger el Santuario – Explica Shiryû.
- Tus ojos... – Dice Mei, cuidadosamente – No sabía... cuando ocurrió eso?

Los ojos de Shiryû están lastimados, el Santo ahora es ciego.

- Fue durante la batalla – Responde Shiryû – Cuando cumplíamos nuestra misión de Santos.

Es
bueno explicar que la perdida de la visión no es algo debilitante para
Shiryû. Los Santos de Athena dominan el Séptimo Sentido, la habilidad
de “sentir” el Cosmo y la presencia de otras personas. Aunque sea
prácticamente imposible explicarlo con palabras, el Séptimo Sentido
supera a los cinco sentidos tradicionales y hasta el mismo sexto.
Shiryû ni siquiera necesita de ayuda para subir las escaleras.

-
Qué estabas haciendo aquí Mei? – Pregunta – Sin la visión, puedo
sentir, aunque de forma limitada, los sentimientos de las personas.
Parece que estabas sintiendo una tristeza profunda.
- Yo estaba
pensando en mi maestro – Responde Mei, respirando profundamente y
levantando la mirada al cielo – Fui entrenado en Sicilia. Mi maestro
era el Santo de Oro que protegía este Templo.
- El Santo de Oro de Cáncer – Completa Shiryû, súbitamente adoptando una expresión severa.
-
Pues eso, yo estaba conversando con él. Mi maestro se volvió estrellas,
sabes? – Mei ríe e ironiza, mas la expresión de Shiryû permanece seria.

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MensajeTema: Re: Gigantomachia español Tomo 2   Vie Nov 16, 2007 4:54 pm

6

Anatólia:
Península de Asia Menor, cercada por los mares Egeo, Negro y
Mediterráneo. Palco de antiguas leyendas griegas. Hoy la mayor parte de
su territorio pertenece a Turquía.

- Que lugar tan misterioso...
– Comenta Shun para sí mismo. El joven de cabellos color de lino viste
la Cloth de Andrómeda y sus cadenas.

Es de noche. Una especie de
bosque de piedras cubre el inmenso valle. Son centenas, millones de
rocas de los más diferentes tamaños, llegando a decenas de metros de
altura, muchas en formato de gigantescos hongos. El paisaje fue
esculpido por millones de años de actividad volcánica: Un lugar tan
fantástico que no parece real. Shun brinca de una piedra a otra con
suavidad, acompañado por la sombra de la luz de la luna pálida.

El
Santo de Bronce de Andrómeda cumple ordenes del Gran Papa sustituto
Nicole: Está en busca de la morada de Typhon. El Monte Arima, que está
en esta región, fue citado en un poema épico y, como sabemos, las
leyendas a veces traen la verdad escondida.

Es una corrida
contra el tiempo. A cada minuto Typhon se torna más poderoso y temible.
Por eso Nicole está tan compenetrado en esa búsqueda, enviando en
misiones de investigación a Shun, Hyôga y hasta al mismo Seiya, que aún
no está completamente recuperado. En este momento, el esfuerzo incluye
a varios Santos esparcidos alrededor del mundo, como agentes secretos
del Santuario.

“Si Typhon tiene el poder de controlar los
volcanes...”, piensa Shun, observando la tenue humareda blanca que sale
del Monte Arima, “...Qué ocurrirá con la Tierra si él recupera su
verdadera fuerza?”

Sin duda sería el fin de la humanidad y de
cualquier forma de vida en el planeta. Desde la erupción anormal del
Etna, había señal de actividad volcánica allí y en diversas partes del
mundo. Científicos alertaban por el riesgo de una nueva edad de hielo,
o de la extinción en masa de las especies, como había ocurrido con los
dinosaurios. Algunos fatalistas más apresados ya profesan el fin del
mundo.

- No! No mientras Athena y los Santos estén aquí! Jamás lo permitiremos! – Shun reafirma su compromiso, cerrando su puño.

En
ese momento las Cadenas de Andrómeda, dotadas de un increíble sentido
de la defensa, asumen espontáneamente la formación de la nebulosa
Zowah, alertas a la presencia de un Cosmo desconocido.

- Quién
está ahí...? – Pregunta Shun en dirección del bosque de piedras. El
joven percibe nítidamente un instinto agresivo y totalmente expuesto,
como el de un tigre o un lobo, sin la menor preocupación de esconderse
– Ah, ahí estás! – Shun lanza la cadena en dirección al brazo derecho,
que forma un arco parecido a un bumerang y captura a alguien que se
esconde detrás de una columna de piedra – Uno de los Gigas?

En
la batalla de Sicilia, Agrios, la Fuerza Brutal; Thoas, el Relámpago
Veloz; y el sumo sacerdote Enkelados, la Voz Sellada, se ofrecieron en
sacrificio para Typhon. Y el Cosmo sentido por Shun no es el de Pallas,
en teoría el único discípulo de Typhon que aún está suelto. Será que
existen otros Gigas sobrevivientes? O será que Typhon resucitó otros
Gigas después de la erupción del Etna?

Shun siente que su piel se eriza, como si una lámina afilada estuviese alisando la superficie de su cuerpo.

- Son dos...! Espera, son tres?

Las
figuras cercan al joven como cazadores alrededor de una presa. La vida
de Shun está en peligro. El ataque combinado de los tres Gigas sugiere
que Typhon está ahí: Entre todos los Santos que buscan al dios maligno,
Shun tuvo el boleto premiado.

Las sombras se aproximan aún más.
Pueden ser monstruos legendarios o demonios mitológicos. Con certeza
son enemigos, las siluetas emanan reflejos oscuros de las armaduras de
Adamas. La Cadena Circular en el brazo izquierdo de Shun hace un
zumbido, reaccionando a la presión de los Cosmos agresivos. El Santo
llama de vuelta a su Cadena Triangular y la levanta al cielo, haciendo
centellear polvo estelar.

- Athena! – Grita Shun, mientras su visión es completamente cubierta por las tres figuras de Adamas que avanzan sobre él.



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MensajeTema: Re: Gigantomachia español Tomo 2   Vie Nov 16, 2007 4:55 pm

7

- Nicole por qué llamó a Shiryû? – La voz limpia y aterciopelada de Athena se dirige al Gran Papa sustituto.
- Diosa, cuál es el problema en convocar a los Santos al Santuario en esta situación de emergencia?
- Sabes de lo que estoy hablando.
- Dice eso porque Shiryû está ciego?
-
Shiryû había vuelto a Rozan y finalmente estaba comenzando una vida
tranquila al lado de Shunrei, la hija adoptiva del antiguo maestro. Él
se había retirado de los combates, estaba arando y cultivando la
tierra, en la mayor serenidad...
- Athena, está sugiriendo que Shiryû no es más un guerrero? – Pregunta Nicole, respetuosamente.
-
Shiryû sufrió demasiado en las batallas! Por mi culpa, por causa de mi
flaqueza! Yo le arrebaté la visión a Shiryû. Qué más le voy a quitar? –
Athena destapa sus sentimientos más profundos.
- Pero él no ha
devuelto la Cloth – Dice Nicole después de algunos minutos de silencio
– No conozco ningún hombre más sincero, esforzado y leal. Espero
sinceramente que, en el futuro, alguien con la moral, la sabiduría y
bravura de Shiryû asuma el papel central de los Santos comandando el
Santuario – Continúa el maestro – Respeto y admiro la decisión de
cualquier hombre que decide vivir humildemente para dedicarse a una
mujer. Pero el destino de la constelación de Shiryû no acepta eso. Es
más, el mismo no permitirá que eso ocurra. Shiryû será el Santo de
Dragón hasta que el destino de la constelación sea cumplido.
- Si
eso es verdad, la pobrecilla Shunrei sufrirá mucho – La voz de Athena
está entristecida. No podemos olvidar de que ella lleva en si el alma
de Saori Kido, y por lo tanto sufre con cuestiones humanas.
- Pido
que acepte ese destino, diosa. La señora puede haber sido responsable
de que Shiryû haya perdido la vista, pero, aunque él pierda sus brazos,
piernas, la mujer que ama o su propia vida... aunque él pierda todo,
Shiryû continuará imbatible en su convicción de morir luchando por
Athena. Es necesario que respete sus sentimientos.
- Pero Mei y Shiryû... aquellos dos no se entienden...
-
Los estrechos lazos de karma que unen a los dos también son parte del
destino. Mientras ambos sean Guerreros Sagrados, no habrá manera de
huir de ello. Es algo que ellos necesitan superar y yo tengo la certeza
de que ambos lo conseguirán. Son verdaderos Santos.

En ese momento un objeto no identificado rompe el espacio, haciendo un ruido fuerte y repentino.

- Ay! – Sorprendido por el impacto, Tatsumi que estaba al borde de la Sala del Gran Papa, cae al suelo.

Nicole
avanza en dirección al trono de Athena en una velocidad superior al
sonido, protegiendo a la diosa con su cuerpo y su Cloth.

- Es la
Cadena de Andrómeda... – Athena se levanta y corre para el centro de la
sala. De hecho, encima del tapete central está la cadena, en verdad,
apenas un pedazo de ella. El artefacto rompió el espacio para surgir en
el Santuario.
- Será que algo le ocurrió a Shun...?
- Él fue enviado a Anatólia...al volcán Arima.
- Será que Typhon está allá?

La
única certeza es la de que Shun está en peligro. Una situación tan
grave que el no tuvo otra forma de avisar que valerse de la capacidad
de la cadena de atravesar dimensiones.

Athena coge la cadena enviada por Shun, sobresaltándose inmediatamente.

- Este... este Cosmo?

Nicole también es capaz de sentir la energía maligna que preocupa a Athena.

En
ese exacto momento, una estrella con cola plateada cae del cielo
cubierto por las cenizas. Shiryû de Dragón siente que un Cosmo
terriblemente violento invade el Santuario.

- Mei? – Dice el
Santo ciego, volteándose para atrás. Pero el joven no está ahí. Sin
esperar o avisar a Shiryû, Mei retorna por el camino de los Doce
Templos Zodiacales, rumbo a la biblioteca, donde se encuentra con una
imagen atemorizante.

Un ventarrón de papel. Las páginas de
libro, ahora en fragmentos, se esparcen por el aire y por el suelo, en
millones de pedazos. Yulij está tirada, inmóvil, en el suelo, con el
vestido escarlata de la oficial auxiliar del Santuario. Quién podría
imaginar que ella registraría su muerte con su propia sangre en el
libro de historia que tiene en manos?

- Yulij!!!
- Quirri! –
Una risa por detrás de los estantes de la biblioteca. La muerte,
vestida tristemente con Adamas de cornelina oscura, había violado las
redomas protectoras del Santuario.
- Pallas!!
- Humph... Es la
marioneta de mi señor? – Responde el monstruo – El recipiente
descartado aún vive? – El Giga Espíritu Estúpido provoca a Mei, pisando
el cuerpo muerto de Yulij.
- Ahora, tú...!
- Quieres morir también? – Pregunta Pallas, levantando las garras teñidas de sangre y cabellos plateados de Yulij.

Las
batallas de los Santos son libradas a un paso de la muerte. Por
alcanzar la esencia de la destrucción, pudiendo hasta romper los mismos
átomos, hay veces en que las disputas se deciden en un instante y de
forma cruel. Este puede ser el futuro de cualquier Santo: Seriamente
herido, sin Cloth, atacado por sorpresa por un enemigo cuyo poder se
equipara al de los Guerreros de Athena – En este caso, un Giga
poderoso. El Santo Femenino muerto no tiene la menor oportunidad: La
protección de la estrella de Yulij se agotó.

Para Mei es la muerte de una compañera insustituible, con quien luchó lado a lado por Athena.

- Ese Cosmo maligno... es uno de los Gigas? – Pregunta Shiryû, entrando en la biblioteca.
- Quirri! Un mocoso de bronce más! – Desdeña Pallas.
- No estés cerca, Shiryu – Avisa Mei.
- Si estás preocupado por mi ceguera, puedes olvidarlo. El Santo de Dragón no es inferior a ningún otro!
- No es eso – replica Mei – Este enemigo es MIO!!! Fui yo quien rompió su sello.
-
Ah, como debe ser frustrante... – Continúa Pallas – Quirrirri! Ustedes
finalmente consiguen salvar a la niña y ella es asesinada así tan
fácilmente. Corté su garganta con estas garras, arranqué sus cabellos y
su máscara! Que felicidad!
- Quieto, animal! No voy a tolerar más
ese tipo de cosas en las Tierras Sagradas del Santuario! – Shiryû es
incapaz de contener su ira.
- Quirrirri! Van a anotar las acciones
del gran Pallas en esos libros? – Pallas lanza por lo alto la máscara
de Yulij, que escondía atrás de sí. La máscara cae al suelo y se
quiebra por el medio.
- Tu nombre no va a existir en ningún lugar – Protesta Mei.
- Tienes razón. Todos los Santos insignificantes serán asesinados... No va a quedar ninguno para contar la historia.
-
No confundas las cosas – La voz de Mei carga el peso del destino que le
fue impuesto – Esta es la Gigantomaquia... no tiene sentido registrar
esta batalla en la historia.

En ese momento, surge de la nada
una caja con un traje sagrado, la Cloth de la constelación de Cabellera
de Berenice, que atiende el llamado del Cosmo de Mei. Hasta el mismo
Shiryû, privado del sentido de la vista, puede sentir la oscuridad de
la urna con la imagen en relieve de una mujer de lado.

La tapa
se abre y una urna se revela. En ella no hay luz, mas sombras que
parecen jugar cual luminosidad. Surge una bella estatua de una mujer de
lado, con largos cabellos, prueba de que el portador de la caja es un
Guerrero Sagrado, capaz de dominar las fuerzas más poderosas del
planeta.

Es la primera vez que Mei trae por libre y espontánea
voluntad la Cloth de su constelación protectora. Cabeza, dorso, brazos,
cadera, rodillas: La figura femenina de al estatua se divide en partes,
se moldean y se fijan en el cuerpo del joven. El traje protege al Santo
elegido por la constelación.

Esa es una Cloth de tiempos
perdidos, que permaneció sellada por mucho tiempo. La primera cosa que
llama la atención en ella son los grandes escudos negros de las
hombreras, que recuerdan a las alas de un cuervo. Gracias a complejas
conexiones que permiten cualquier movimiento, los escudos se funden a
los dos protectores de los brazos sin perjudicar la movilidad del Santo.

El
yelmo recuerda al mismo tiempo a los protectores usados por luchadores
de box y un ornamento femenino. Las placas del pectoral, cadera y
abdomen son leves y finas, y en las piernas la única protección son las
rodilleras. Es una Cloth de curvas suaves, que presentan la imagen
femenina que la originó, a pesar de ser intensamente negra.

-
Mei, tu Cloth parece una nebulosa oscura, trayendo dentro de sí la
materia que originó las estrellas – Comenta Shiryû. Él siente la
explosión de Cosmo en el interior de Mei y la fuerza del traje negro
que acumulad en sí toda la luz: El origen de la vida.

Una lámina corta el aire, soltando chispas, invisible mientras rompe la velocidad del sonido.

- Quirri...? – El Giga Espíritu Estúpido está boquiabierto. Siente que algo pasó por su cuerpo, mas no consigue identificar qué.
-
Ustedes no dice que la lucha entre los Gigas y los humanos no necesitan
motivos? – Provoca Mei – Entonces no necesitaremos palabras.

Para
sorpresa de Pallas, Mei permanece en pie, inmóvil, con los dos brazos
relajados, sin asumir ninguna posición de ataque o defensa. El Giga
decide atacar al joven en su aparente vulnerabilidad, tomando impulso
en el suelo de la biblioteca. Las hojas del libro histórico destruido
vuelan por los aires, y la distancia entre los dos combatientes
disminuye súbitamente. Los brazos extrañamente largos de Pallas se
doblan como ramas de sauce y sus garras poderosas avanzan en dirección
de la garganta del oponente. Pero el golpe mortífero corta apenas el
aire.

- Quirri? – Una vez más, Pallas está confundido. El
monstruo concentra su fuerza en su puño y levanta las garras, pero algo
cae inesperadamente, como si fuese una bola mal lanzada. Era una mano,
con garras: La mano del Giga, que se rehúsa a creerle a sus propios
ojos – Mi brazo... Mi brazsoooooooooooooooooooooo!!!!

Una cantidad absurda de sangre chorrea de la muñeca cortada. Pallas siente vértigo, intensamente perturbado por la visión.

- No los percibiste, pero tu brazo fue cortado hace rato... – Dice Mei.
-
C... cuándo? C... cómo? – Pregunta el Giga, saltando para atrás –
Quirri? – Pallas se sobresalta, enderezando la columna. Pasa su mano
izquierda por la nuca, lentamente, percibiendo ahora que hay sangre
allí también. El monstruo investiga el espacio atrás de sí con las
garras de la mano que le queda, oyendo un sonido agudo, parecido al de
una cuerda de un instrumento musical.

Solo entonces percibe que
está preso en una jaula de hilos finísimos, más finos que las cuerdas
de un piano, estirados en todas las direcciones a su alrededor.

- Son hilos de orichalcum – Explica Mei.
- Quirri...? Cómo es eso? Todos esos hilos son parte de tu Cloth?

Sorprendentemente,
la unión del antiguo orichalcum con el gammanium y polvo estelar asumen
allí la espesura de un hilo de cabello, pero manteniendo su resistencia.

-
Cada uno de esos hilos es una lámina afilada – Continúa Mei – No te
muevas o tu cuello va a volar por los aires sin que lo percibas, así
como tu brazo.

Con un leve movimiento de muñeca, Mei controla
los hilos cortantes, que se lanzan a lo largo de la máscara de Adamas
del Giga. Preso en una jaula de Orichalcum, Pallas no puede siquiera
defenderse.

- Di el nombre de mi estrella – Ordena Mei, en el
mismo instante en que los hilos cortantes estallan. Varias luminarias
de la biblioteca se van apagando dejando aquella parte del recinto en
la más completa oscuridad.
- Vas a aprovechar la oscuridad para huir? – Pregunta el Giga.
- Huir? – Mei suelta una risa burlona – Esos hilos son mis ojos y mis oídos. Ellos son recurridos por mi Cosmo.

Apenas Pallas está perdido en las tinieblas. Así como Mei, Shiryû no siente ninguna dificultad por causa de la falta de luz.

-
Gyah! – un grito más de pallas en la oscuridad, seguido por el golpe
seco de algo cayendo en el suelo – Aaaaiii!!!rayooooosss!! Mi otra mano!
- Di el nombre de mi constelación! – insiste Mei.
- Tú eres... el Santo... de Cabellera... – El Giga gime de dolor.
-
Mei, de Cabellera – Se declara Santo de Athena. Las vibraciones de los
hilos de orichalcum entonan una canción: Una voluntad homicida, oscura
y negra, envuelta por una profunda tristeza.
- Este es la orden de la muerte. Giga.
- LOST CHILDREN (Niños Perdidos)
- Quiiiiiiiiiiiiiii!! – Pallas grita, desesperado, como si quisiese rasgar la garganta con su voz.
- Que se haga pedazos – Mei presiona todos los hilos a la vez.

Pallas
se cala en la oscuridad, con la voz bloqueada por la sangre que llena
su garganta. Mei se prepara para el golpe final, pero Shiryû detiene su
mano.

- Por qué? – Pregunta Mei.
- Si no lo impidiese... lo
habrías matado – Dice Shiryû – Mei, lo que yo siento viéndote es un
instinto asesino que no se satisfacería ni aunque cortase al enemigo en
pedazos.
- Yulij... fue muerta así. Fue así como ese tipo la mató – Se justifica Mei.
-
No importa. Ese es un acto inaceptable para un Santo. La venganza no
está en la voluntad de Athena. Además de eso, necesitamos hacer algunas
preguntas a ese Giga.

Pallas está ahora sin los dos brazos,
separados completamente de su cuerpo. El Giga Espíritu Estúpido se
agitaba como una gallina a la espera del sacrificio.

- Entonces, Giga, dónde está tu dios, Typhon? – Pregunta Shiryû.
- Quirri. Quirri!
- De que te estás riendo?
-
Cuando nuestro señor alcance su verdadero poder, ni la misma Athena
será capaz de detenerlo, mucho menos los Santos – Pallas habla con
dificultad, soltando bolas de sangre por la boca – Al final, delante
del verdadero poder de él, hasta el mismo Zeus, el mayor de los dioses
del Olimpo, huyó!!
- Cuál es el objetivo de Typhon? Su verdadera
fuerza? Si quiere dominar la Tierra, por qué provoca erupciones que
pueden destruirla?
- Los pensamientos de él están mucho más allá de los humanos... encima hasta de nosotros mismos, los Gigas.
-
Por qué los Gigas le rinden culto y siguen a un dios como ese? –
Continúa Shiryû – Un dios que domina con el terror! Una fe que no
ofrece paz de espíritu!
- El terror es la fuente de nuestra fuerza –
Responde Pallas – Los Santos, en su insignificancia, serán todos
muertos. Nuestro señor tiene hijos. Los Gigas hijos de dios están entre
nosotros. Viejos Gigas, como yo, ya no son necesarios... alabado seas,
Typhon... – Son las últimas palabras del monstruo. Su cuerpo se sublima
en ese momento junto con su armadura de Adamas, desapareciendo
completamente de un momento a otro.
- Que fue eso? – Shiryû engulle en seco.
-
Ese es el “temor” de Typhon – Explica Mei – Aquel que pronuncia el
nombre del dios que rinde culto se le arrancara la lengua y perderá el
habla. Quien escuche su nombre llamado por su dios vertirá sangre por
los oídos y enloquecerá. Esa es la creencia de los Gigas.
- Ustedes
dos! Están bien? – Las luces se encienden con la entrada de Nicole en
la biblioteca – Yulij! – El oficial mayor está horrorizado delante de
la tragedia – Es el Giga Pallas, el Espíritu Estúpido... – Susurra.
- Pallas se suicidó pronunciando el nombre de Typhon – Dice Mei – Era el último de los Gigas cuyos sellos rompí.

El
joven aún está sorprendido con sus habilidades de Santo. Siente que el
traje está enseñando a manipularlo. El movía el cuerpo guiado por la
Cloth. En sus manos, los hilos cortantes son como parte de su cuerpo.

- Tengo noticias de Typhon – La voz de Nicole interrumpe los pensamientos de Mei.
-
El señor descubrió alguna cosa? – El joven levanta el rostro en la
dirección del oficial mayor, que responde con una voz pesarosa.
- Shun...

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MensajeTema: Re: Gigantomachia español Tomo 2   Vie Nov 16, 2007 4:55 pm

SANGRE

1

Existe
en el Santuario un humilde cementerio. Allí reposan los Guerreros de
Athena, algunos famosos, otros menos conocidos – Muchas tumbas no deben
tener cuerpos sepultados. Las lápidas son simples piedras con nombre,
clase y en algunos casos, la constelación de los Santos – Algunas
completamente cubiertas de musgo.

- Pero una compañera que perdimos... – Balbucea Seiya, que recibió la noticia de la muerte de Yulij al volver de su misión.
- Conseguimos salvarla una vez... – Dice Hyôga, con el mirar perdido en dirección de la tumba recién construida.

Desde
los tiempos inmemoriables de las antiguas leyendas mitológicas, Santos
tan numerosos como las estrellas en el cielo luchan por el amor y por
la justicia en la Tierra, cumpliendo su destino.

Yulij, Bronce, Sextante. Nada en la inscripción indica que esa es la tumba de una mujer.

-
En cada combate, yo solo pedía una cosa... – La voz de Nicole está
llena de tristeza – Que no necesitase decir una frase de despedida. El
oficial mayor concluye la ceremonia.
- Eso es todo? – Mei presiona
los labios delante de la lápida de Yulij. Siente que el homenaje fue
demasiado corto para la nostalgia que siente.
- Y qué querías? Un
entierro colosal como los emperadores de la antigüedad? – El tono de
Nicole trae algo de sarcasmo – Deberíamos acaso hacer una fiesta para
celebrar su pase y llorar durante siete días y siete noches? – Continúa
– No necesitamos ostentaciones. Tampoco necesitamos tumbas. La paz en
la Tierra es la mayor prueba de que cada uno de los Santos estuvo aquí.
Aunque algún día las personas se olviden den nosotros, las estrellas
jamás nos olvidarán.

Las palabras de Nicole reverberan el
espíritu de Mei y su destino trazado por su Cloth negra. Él es un
guerrero de la Gigantomaquia.

2

En
la sala del Gran Papa, Nicole muestra a Seiya el pedazo de la Cadena
Triangular de la Cloth de Andrómeda. La primera reacción del joven es
ofrecerse rápidamente para rescatarlo.

- Shun fue a Anatólia. Estoy en lo correcto, oficial mayor? – Hyôga también está preocupado por su compañero y hermano.
- Fue al Monte Arima – Responde el oficial mayor.
-
La Cadena Triangular es la cadena de ataque – Comenta Shiryû, sintiendo
el artefacto con sus manos – Shun sacrificó su propia arma, renunciando
a la lucha para alertarnos del peligro.
- Qué enemigo intimidaría a un Santo como Shun? – Alguien pregunta.
- Solo pueden ser los Gigas!! – Grita Seiya, impaciente – Yulij fue asesinada por un Giga que invadió el Santuario.
-
Cálmate, Seiya – Athena, que hasta ahora estaba sentada en su trono,
habla por primera vez, haciendo que todos los presentes se queden en
silencio para oír la voluntad divina a la cual dedican su vida – La
vida o la muerte de Shun depende del destino de su estrella. Pero vamos
a hacer lo mejor que podamos por él.

Para sorpresa de Seiya, Hyôga y Shiryû, en ese momento un grupo de Santos entra en la Sala del Gran Papa.

- Llegaron – Confirma Nicole, volteándose en dirección de la puerta

Los recién llegados se presentan:

- Nachi de Lobo.
- Ban de León Menor.
- Ichi de Hidra.
- Geki de Oso, a su disposición.
- Jabu de Unicornio. Atendiendo la orden divina, nos presentamos en el Santuario.

Con eso aquellos Santos de Bronce se arrodillan delante de Athena

- Gracias por haber venido de tan lejos – Responde la diosa.
- Vinimos para reforzar las defensas del Santuario...
-
Jabu trae la Cloth de Unicornio, con un cuerno solitario en el casco.
Es parecido a Seiya y los dos tienen la misma edad. La principal
diferencia es su piel, más morena, probablemente por venir de Argelia,
donde cumplía su misión de Santo.
- Jabu, Nachi, Ban, Geki e Ichi –
Dice el oficial mayor en un tono lo más “oficial” posible – Su misión
ya fue comunicada: Deben formar un círculo protector alrededor del
Santuario y defender a Athena.
- Si señor – Responde Jabu – También me gustaría volver a ver a Mei, ahora que sabemos que está vivo.
- Mei? – Llama Seiya, mirando alrededor.
- Alguien vio a Mei? – Pregunta Nicole, con un aire preocupado.
- Él estaba con todos en el entierro...
- Llegueeeeeeeeeeeeé!!!!

Seiya es interrumpido por la voz aguda de un niño, más joven que los otros, que entra en la Sala del Gran Papa. Es Kiki.

- Misión cumplida, señor Nicole – Dice el pequeño haciendo una reverencia torpe.
- Misión...? – La expresión del oficial mayor es de sorpresa pura.
- Cómo así? El señor no me mandó a tele transportar a Mei al Volcán Arima?
- Yo no di esa orden – Responde Nicole.
- No? En serio? Fue lo que me dijo Mei, por eso yo... – Kiki está confundido.
- Quiere decir que Mei fue a salvar a Shun solo? Grita Shiryû.
-
Creo que está sintiendo culpa por lo que ocurrió con Yulij y Shun,
además del retorno de Typhon... – Nicole se recrimina duramente por no
haber sido capaz de percibir que Mei se responsabilizaba por los
acontecimientos.
- Kiki! Llévanos a todos al Volcán Arima!
- D...de acuerdo!!
- Espera, Seiya – Interrumpe Nicole.

Altiva,
Athena se aproxima a sus Santos placidamente, llevando su cetro que
representa a Nike, la diosa de la victoria. Su largo vestido se agita
suavemente.

- Nicole tiene la obligación de estudiar y analizar
los hechos un poco más que tú – Dice la diosa – Si Typhon está en el
Monte Arima, eso significa que probablemente ya exista allí una redoma
protectora.
- El Flegra de Llamas Terrenales! – Seiya recuerda el
campo de fuerza de Typhon, que absorbía el Cosmo y que tanto perjudicó
en el Etna.
- Nicole – Athena desvía los ojos agrisados hacia el Gran Papa en ejercicio.

Comprendiendo
la voluntad de Athena, el Santo de Altar parte en busca de una pequeña
caja, la cual ofrece a la diosa. Dentro de ella hay una daga brillante
como una joya. Athena mira con ternura a Seiya, Hyôga y Shiryû.

- Vengan hasta aquí.

Los tres Guerreros Sagrados atienden al llamado de Athena.

-
Que la sangre proteja a mis Santos – La diosa aproxima el filo a su
muñeca. Es tan afilada que basta un leve toque para hacer un corte. Sin
vacilar, Athena la hace correr por su brazo. La nombre sangre divina
dibuja un hilo bermellón sobre la piel clara.

Las tres Cloths de
Bronce – De Pegaso, Cisne y Dragón – Reciben gotas de sangre de Athena
y así obtienen una protección de su soberana voluntad.

Después
ofrece la protección de su sangre también a la Cloth de Altar. Athena
devuelve la daga a Nicole. El Santo recibe respetuosamente el arma,
limpia la lámina con un tejido blanco y la coloca nuevamente en la
caja.

- Mientras lleven estas Cloths consagradas con la sangre
de Athena, no sufrirán con la Redoma Protectora de Llamas Terrenales de
Typhon – Explica el oficial mayor.
- Entonces ahora podemos ir!
- Seiya... Hyôga, Shiryû. Acompáñenme hasta el Volcán Arima.
- Kiki, perdóname por abusar de ti, pero una vez más. Ahora cada segundo es importante. Es hora de un teletransporte más.
-
Le confío a Shun, Me y todos aquí – Athena dice serenamente a Nicole,
mientras Tatsumi procura detener, apresuradamente, la hemorragia de la
muñeca de la diosa.
- Es claro, Athena. Sin Mei, será muy difícil sellar a Typhon – Antes de dejar la sala, Nicole hace una última reverencia.
- Qué es lo que quieres decir con “Sin Mei”? – Pregunta Seiya.
- Estaba hablando del destino de la constelación de Mei. Te contaré de eso más tarde. Ahora no es el momento – Completa Nicole.

3

Al
despertar de una pesadilla en la cual se arrastraba por el suelo como
una taturana, Shun está con escalofríos que lo entorpecen hasta la
punta de los dedos.

- Esta sensación... – Es como si el Cosmo se vaciase de su alma – El campo de Fle...
- El Santo de Andrómeda – La voz áspera de Typhon interrumpe los pensamientos de Shun – Estás sintiendo temor?

Mirando
fijamente al joven, allí está el dios asimétrico de llamas y
relámpagos, el último de los Gigas, con su armadura brillante y oscura
de Adamas. Shun es su prisionero.

- Por qué tengo la impresión
de que ya te conozco? – pregunta el dios monstruoso – Siento que ya
luche contigo. Ah, claro! Son las memorias de mi querido hermano Thoas.

Será
que los recuerdos de Thoas, el Relámpago Veloz, se transfirieron a
Typhon cuando él lo devoró en sacrificio? Shun tiene dificultades para
encarar al dios de los Gigas: Las llamas y relámpagos que emanan de
Typhon parecen quemar sus retinas. Y él está cada vez más poderoso.
Shun no sabe, pero Typhon acabó de devorar a Pallas, el Espíritu
Estúpido, aumentando aún más su poder.

- Veo que no eres solo un
humano, Andrómeda – Dice la criatura – Tu eres el receptáculo de uno de
los dioses del Olimpo. No me olvido del sabor de tu sangre y del Cosmo
que absorbí, recuerdo poco, en el monte Etna. No podría desear un
sacrificio mayor!

Typhon se inclina hacia delante y toca el
rostro de Shun. Un choque eléctrico alcanza los centros nerviosos del
cuerpo del Santo, que se contrae involuntariamente en un espasmo
violento.

- Voy a devorarte! – Typhon se moja los labios con su lengua negra.
- Soy un Santo de Athena – Responde Shun. – Jamás me rendiré a tu temor.
- No hay como escapar del temor – Dice Typhon, volteándose – Me gustaría devorarte ahora, pero tengo que esperar.

El
dios de los Gigas sale del campo de visión de Shun, revelando un altar.
Sobre él, envuelta en un “Capullo de Tiempo”, reposa una imagen de una
mujer embarazada, mitad humana, mitad serpiente. “El Calabozo del
Tiempo Estancado”.

- Andrómeda, voy a devorarte en ocasión del nacimiento de mi nuevo y verdadero cuerpo carnal.
- Aquella mujer está viva?
-
Echidna. La última de las mujeres Gigas – Revela Typhon – Un monstruo
mitológico, diseñada por el temor de los frágiles humanos. Es mi forma
femenina. Arranqué sus piernas para que no huya.

De hecho, Shun percibe que la mitad inferior de Echidna, la parte de serpiente, está atrapada en el pedestal por varios clavos.

En ese momento surgen tres figuras no identificadas.

- Padre – Dicen las sombras.
- Mis hijos... Qué son esos Cosmos pequeños que me irritan con su implicancia?
-
Aparentemente, los Santos de Athena volvieron a invadir estas tierras –
Responde la sombra de Ladon, el Dragón de Cien Cabezas.
- Son como insectos en verano. Mátenlos! – Ordena el dios de los Gigas. – Más que eso, devoren a cada uno de ellos!
- Sí, Padre – Respondiendo con obediencia absoluta, los hijos de Typhon deja nuevamente el templo subterráneo.

“Será que son Seiya y los otros?”, Piensa Shun. “Entonces la Cadena de Andrómeda llegó a Athena”.

-
El “Tiempo Estancado” en breve se romperá – Repite Typhon, lanzando una
mirada maligna en dirección a la mujer del altar. Y entonces,
volteándose hacia Shun:
- Voy a devorarte, Santo.

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MensajeTema: Re: Gigantomachia español Tomo 2   Vie Nov 16, 2007 4:58 pm

4

De
pie sobre una roca que recuerda un sombrero puntiagudo, Seiya examina
el paisaje a su alrededor. Está en uno de los muchos bosques de piedra
del valle de Anatólia, una región desolada, distante de la
civilización. El Santo no ve ningún tipo de luz, ninguna señal de
alguna habitación. Atrás de él están Hyôga, Shiryû, Nicole y Kiki, que
los teletransportó del Santuario hasta allí.

- Oficial Mayor, cuál es la relación de esta tierra con Typhon? – Pregunta Shiryû.
- Un poema épico griego cuenta una historia llamada “La morada de Typhoeus”
- Typhoeus? Sería sobre Typhon?
- La verdad, es sobre la esposa de Typhon. Ya olvidaron el nombre de Echidna? – Pregunta Nicole a los Santos de Bronce.
- Made de monstruos – Responde Hyôga.
-
Sí, muchos monstruos de la mitología griega son considerados hijos de
Typhon con Echidna: El León de Nemea, la serpiente venenosa Hidra,
Cerberus, el perro del infierno, el buitre que devoró las vísceras de
Prometeo encarcelado...
- Espera ahí! Esos monstruos no son constelaciones? – Indaga Seiya.
-
Lo son, sí – Explica Nicole – Esa leyenda es una de las muchas
historias envolviendo a las figuras que dieron nombre a las
constelaciones. Esos monstruos son frutos del miedo... del “temor” de
las personas. Tal vez los humanos habrían intentado apaciguar a esas
criaturas aterrorizantes llevándolas a los cielos. Además de eso, creo
que el destino de las estrellas no existe solamente para los humanos,
sino también para los Gigas.
- Usted piensa entonces que los Gigas también tienen sus constelaciones y ven las estrellas?
-
Exactamente Shiryû – Nicole levanta los ojos hacia el cielo nocturno –
El firmamento es el recipiente de este universo, en el cual todos los
Cosmos y todas las Voluntades Divinas se mezclan.

En ese
momento, los cuatro Santos verifican sus Trajes Sagrados. Admiran el
brillo de las estrellas que honraban. Están bajo la protección de la
sangre de Athena. Contemplan su destino.

- Vamos a salvar a Shun.
- Y a Mei.
- Y vamos a vencer, por Athena.

Nicole ve a los tres jóvenes colocar las manos unas sobre las otras, señalando el compromiso de cumplir la misión.

- Pero... y yo?
-
Tu te quedaras esperando aquí, Kiki. Cuando sientas que estás en
peligro, escapa enseguida. Tu fuerza es necesaria para Athena.
- Es
cierto? Hummm, creo sí... sin mí, las cosas no ocurren, cierto? – Feliz
con el elogio de Nicole, Kiki busca un lugar para sentarse y esperar a
sus compañeros, que salen inmediatamente disparados por el bosque de
piedras.

Los cuatro corren manteniendo una distancia fija entre sí.

Lo
que ellos deben hacer no es protagonizar una historia de heroísmo y
bravura para ser contada por milenios. Todo lo que harán es por el amor
y por la justicia en la tierra. Por sus compañeros y por Athena.

-
Aún no siento la Redoma de Flegra – Grita Seiya hacia los otros. El
bosque de piedra no está sobre la maldición de Typhon, por lo tanto, al
encontrar el campo de fuerza, encontraremos también al dios de los
Gigas.

De repente sonó un ruido, una especie de grupo
insurrecto. Los Santos de detienen y asumen posición de combate. El
suelo se abre.

5

El
bosque de piedra grita. El viento que recorre las rocas hace vibrar el
aire y amenaza a los invasores como con un arpa estridente. El suelo
cede. La superficie se desmorona como una concha vacía y los Santos son
tragados hacia el centro de la tierra, perdiéndose unos de los otros en
medio de las sombras de las rocas y el polvo que cae.

El cráter
es grande, lo bastante para abrigar varios anfiteatros y va haciéndose
cada vez más profundo, hasta que ellos finalmente encuentran el fondo.
Con eso la tierra se hace silenciosa nuevamente.

- Uff – Hyôga
tose, empujando una roca gigantesca – Dónde estoy? – El Santo percibe
que perdió contacto con el Cosmo de Shiryû, Seiya y los otros.

El
aire está saturado de polvo. Es imposible mantener los ojos abiertos.
De cualquier forma,, Hyôga está muy debajo de la superficie: aunque
pudiese abrir los ojos, la oscuridad es absoluta.

Mientras caía,
Hyôga saltó instintivamente hacia un agujero lateral del cráter. Si
hubiese caído hasta el final, abría sido aplastado por el volumen
colosal de las rocas.

- Otra artimaña de los Gigas? – Se pregunta el joven, ahora separado de los otros Santos.

Un
ventarrón tenebroso recorre el espacio vacío de la tierra. Hyôga siente
como si una centena de serpientes lamiesen todo su cuerpo.

- Ahora... conseguiste sobrevivir al desmoronamiento?

Hyôga
se voltea en dirección de la voz y para su sorpresa consigue abrir los
ojos. El polvo, antes tan denso, desapareció completamente.

Esta
es una caverna con luces vacilantes entre el rojo y el marrón, que
recuerdo mucho al templo subterráneo del Monte Etna. Hyôga está
sorprendido por la existencia de un espacio tan amplio bajo el Volcán
Arima.

- Esa Cloth... no es un traje cualquiera – Continúa la voz, grave como de una fiera gruñendo.
- Ah, lo percibiste? – Hyôga ya consigue visualizar al enemigo: Es uno de los Gigas.
- Dentro de la Redoma de Flegra, armada en el interior de este templo subterráneo, tu Cloth repelió el “temor”.
- Typhon está aquí?
- Debe ser la protección de la sangre de Athena.
- Hyôga, de la constelación de Cisne.
- Orthos, el Maléfico Can Bicéfalo.

Su
Adamas tiene un brillo de un zafiro estrella del color de las
tinieblas, una piedra noble y rara, que trae en su profundidad un azul
intenso, los rayos centellantes de las estrellas.

Hyôga reconoce
el nombre del monstruo de la antigüedad. La figura que está delante
parece ser hecha de roca maciza. Aunque tiene la misma altura que los
otros Gigas, su torso y abdomen son de proporciones colosales,
transmitiendo una densidad comparable al de un oso polar, un mamífero
de media tonelada que es el mayor animal carnívoro del planeta.

El Giga usa un collar de espinas y una armadura de Adamas de formato poco común, recordando un valiente y rugoso perro Mastiff.

- Tú eres hijo de Typhon y Echidna. El Giga que invadió el Santuario declaró que habían nuevos Gigas, hijos del dios...
- Yo soy uno de ellos.

Su
rostro estaba enteramente cubierto por un yelmo. Las hombreras tienen
imágenes que representan al propio Maléfico Can Bicéfalo, con sus
dientes la muestra como si estuviera siempre preparado para morder a
los enemigos. Parece tener tres cabezas, incluyendo el yelmo.

- Entonces tu eres mi enemigo.

Un
cristal de nieve danza en suspensión, congelando el aire. Los sonidos
finos de las crepitaciones punteadas por el frío en la atmósfera son el
silencioso preludio del guerrero, al elevarse el Cosmo de Hyôga.

- Te voy a devorar.
- Que mal gusto – Responde Hyôga, sintiendo un terrible malestar.

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MensajeTema: Re: Gigantomachia español Tomo 2   Vie Nov 16, 2007 4:58 pm

6

Después
de haber sido prácticamente sepultado vivo, Seiya se abre camino
destrozando las rocas que caían sobre él, levantándose de la tierra
como un muerto resucitado. El joven se limpia los ojos y escupe
enérgicamente el barro que se acumuló dentro de su boca.

- Dios! No tendría ninguna gracia morir en un lugar como este – Dice para sí mismo, tal vez para aliviar la tensión.

Encima
de él la salida está parcialmente soterrada. Seiya no consigue divisar
el fondo. En el lugar hay una luminosidad turbia, ocupando el aire en
el interior de la caverna y revelando los contornos de la roca.

- Igual que el Monte Etna! Entonces aquí también es...
- Tierra Sagrada de mi padre.

Seiya da una ágil media-vuelta y asume posición de combate, poniéndose en guardia con los brazos.

-
Quién eres, que apareces así de repente? Casi me matas del susto –
Provoca Seiya, reconociendo en el enemigo la figura de un Giga –
Entonces aquella abertura en la tierra fue una artimaña de ustedes!
-
No era nuestra intención que el combate se resolviera así – Dice el
monstruo – Si muriesen simplemente de esa manera, no podríamos vengar
el odio acumulado a lo largo del tiempo por los Gigas. Quiero saber tu
nombre.
- Para qué? Para escribirlo en un libro de historia? – Ironiza el joven.
-
Los Gigas no necesitamos registrar la historia. La existencia de mi
padre es la prueba de que los Gigas sobrevivirán – Después de eso el
enemigo surge de las sombras completamente y su figura monumental
domina la caverna llena con la Voluntad de Typhon.

Seiya detiene
la respiración delante de lo que ve. El Giga tiene alas formadas por
membranas estiradas sobre huesos como las de los murciélagos. La espada
en la mano izquierda es una serpiente venenosa. El escudo en la mano
derecha es una cabra, cuyos cuernos evocan a las antiguas
representaciones del diablo. Esos objetos hacen que la figura parezca
un fantasma sacado de una caballería medieval.

El brillo del
Adamas que cubre todo su cuerpo es de rubí estrella, pero del color de
las tinieblas – Otra piedra preciosa, rarísima, de un rojo tan intenso
que llega a ser cruel, resguardando en su interior las llamas de
estrellas enloquecidas. En su rostro, una mascara que imita la cara de
un león.

- Dijiste padre? Estás hablando de Typhon? – Pregunta Seiya.
-
Estoy preguntando tu nombre por una única razón – El Giga cambia de
tema, completamente preparado para el combate – Tengo que saber el
nombre de la carne que voy a comer.

Seiya se irrita con la forma
en que el monstruo le encara. Pateando el suelo, toma impulso para
lanzarse en dirección del oponente.
- PEGASUS SUISEI KEN!! (Puño Cometa de Pegaso) – Grita envolviéndose en un aura blanco-azulada.

Un
brillo intenso. Sus puños se dirigen al enemigo a una velocidad mucho
mayor que la del sonido. El ataque mortal rompe el Redoma de Llamas
Terrenales y por eso puede ser lanzado con su energía de siempre.
Pero
un inesperado contraataque lanza a Seiya al suelo: El violento golpe
aplicado por el escudo sostenido por el Giga hace que el joven caiga a
una distancia de decenas de metros, formando una columna de agua. Un
lago subterráneo.

El “Caballero Andante” de los Gigas sube pos
los peñascos hasta donde Seiya fue lanzado. Aunque torpe, su andar no
es de ninguna manera lento.

- Ya estaba queriendo lavarme los
pies. Ya que, hace unos tres días que no tomo un baño – Seiya encara al
enemigo dentro del lago, con el agua hasta la cintura. A pesar de estar
golpeado, el joven sonríe con un aire tranquilo, como si no estuviera
sufriendo ningún daño – Está un poco helada, pero creo que ahora ya me
desperté.
- Ahora, tu...
- Para agradecerte, te voy a decir lo que querías saber. Yo soy Seiya de Pegaso!
-
Chimaira, la Bestia Pluriforme – Se presenta el Giga. Su cuerpo tiene
más de dos metros de altura y su armadura parece ser la propia
caparazón del gigante.

En la época de entrenamiento de guerrero
sagrado, Seiya había aprendido sobre fábulas de monstruos. El joven
busca ahora en la memoria alguna referencia que su maestra, Marin, la
Santo Femenino de Plata de Águila, podría haberle dicho sobre la
Quimera.
La mitad superior del Giga tiene la forma de un león y el
inferior del cuerpo es una cabra. En la cola, una serpiente. Es un ser
extraño, fantástico, asombroso.

- Tú eres hijo de Typhon.
- Voy a devorarte.

El caballo alado es la criatura fantástica que reúne múltiples animales juntándose en combate.

7

Nicole de altar también escapó del desmoronamiento, abrigándose en una caverna sobre el Volcán Arima.

- Oficial Mayor... – Llama Shiryû, el Santo de Dragón – Donde están Seiya y Hyôga?
- No lo sé. Aparentemente, cayeron muy debajo de donde estamos – Responde Nicole.
- Estamos en lo profundo de un foso? – Pregunta el Santo ciego.
-
En una caverna. Por lo que veo, hay marcas artificiales en las paredes.
Talvez sea un templo subterráneo de los Gigas. También parece que hay
una Redoma de Flegra. Estoy preocupado por Shun y Mei...
- Señor, por lo que Kiki nos dijo, no debe ser más de una hora que él trajo a Mei al Volcán Arima.
- Espero que él esté bien.
-
Si este fue el templo de Typhon, debemos ir para abajo. Encontraremos a
Seiya y a Hyôga – sugiere Shiryû – Consigo sentir el Cosmo de ellos,
aunque apenas minimamente.
- No me digas! Yo no lo consigo. Deben ser los lazos de sangre, ustedes son hermanos – Nicole sonríe.

En ese momento un golpetazo hace que los subterráneos del Monte Arima vibren nuevamente.

- Otro desmoronamiento? – Nicole mira para lo alto.
-
No... esto es... – Sin tiempo de explicar, Shiryû sale corriendo en
dirección de un Cosmo que sugiere una estrella moribunda – Por aquí
señor!

En los corredores por donde siguen, la luminosidad está
más reducida. Shiryû, aunque sea ciego, avanza como si guiase a Nicole
por la penumbra. Llegan a una abertura más, más iluminada. Delante de
ellos dos está...

- Mei!

...la figura del Santo vestido
con su traje negro, herido y caído. Echado boca abajo, parece querer
levantar el rostro, gimiendo.

- Estás bien?

Sin hacer ninguna mención de su resguardo, Nicole corre en su dirección.

- Pare! No venga! – Grita Mei con la voz debilitada, casi inaudible.

En ese instante se hace más completa la oscuridad. Metsu!
Un
ataque viniendo de las tinieblas atraviesa el pectoral del Traje
Sagrado de Plata como si fuese hecho de papel. Un sonido sordo. La
protección de la estrella de Nicole parece estarse agotando.

- Oficial Mayor!

Algo
lo atraviesa por la espalda. No hay nada que Shiryû y Mei puedan hacer.
No hay como regresar en el tiempo. El fin de una vida no puede ser
cambiado. La sangre inunda los pulmones de Nicole después su pecho de
rompe.

Mei se aproxima a Nicole, arrastrándose. El Santo de la Constelación de Altar cae boca abajo, sin nada para amortiguar su caída.

- Mei... estás bien? – Pregunta el debilitado Nicole, preocupándose por los demás hasta en su último memento.
-
Por qué no se puso en guardia? Una persona como usted, señor...? – Mei,
con sus cabellos plateados ungidos de sangre, se arrastra al percibir
que la muerte de Nicole es inevitable – Eso fue un descuido!
-
Tienes razón... estoy avergonzado – Admite el Oficial Mayor – Perdí el
control cuando te vi caído. Solo tenía en mente que tú eres necesario,
Mei. Tu estabas a punto de traicionar la confianza de Athena... Yo dije
que había un secreto oculto dentro del Santuario... la historia de la
antigua Gigantomaquia... si ti... sin la Cloth de Cabellera de
Berenice, sería muy difícil sellar a Typhon...
- Ahorre sus energías... no diga nada más...
-
Sella a Typhon – Nicole gasta toda la fuerza que le queda -.Tu Cloth te
guiará... será la voz de las estrellas... y solo tu podrás oírla...
- Sí...
-
La única cosa que lamento... como Gran Papa Sustituto... – La mirada de
Nicole va perdiendo fuerza – Es no saber cuál es el destino confiado a
ti y a tu traje. Eso no está en la historia oficial. No está en ningún
libro histórico. Ni Athena reencarnada sabe... la sangre de Athena
consagrada en tu traje negro... en aquel pasado distante... te contará
cuando llegue la hora.
- La protección de la sangre de Athena... – Repite Mei.
-
Podría ser un destino terrible para ti... Aún así, estoy obligado a dar
la orden. Mei... ahora veo que el destino de mi estrella fue decirte
esto: Sella a Typhon – Son las últimas palabras de Nicole. En ese
instante, otra estrella cae del firmamento.

NICOLE, Plata, Altar. Tal vez su tumba no tenga restos mortales.

- Oficial Mayor!!
- Shiryû – Advierte Mei – Ten cuidado... el enemigo...

Shiryû
corre en dirección a Mei, investigando el interior de la caverna. Sus
movimientos son interrumpidos por un Cosmo devastador.

- Apareció un insecto ruidoso más! – La presencia domina la caverna oscura.
-
Tu me usaste cebo!! – Grita Mei – Es toda culpa mía! – Arrepentido, Mei
se muerde el labio inferior con tanta fuerza que la sangre recorre por
su barbilla.
- Mi padre ordenó que devorásemos a todos ustedes, Santos – Dice la voz que comanda a los Gigas hijos del dios.
-
Quién eres tu? – Shiryû no lo ve, pero puede medir al temible Giga que
está delante de él por la escala absurda de su Cosmo. Si pudiese
divisarlo, ciertamente estaría aún más apabullado.
- Ladon, el
Dragón de Cien Cabezas – Declara la voz, Mei se levanta tambaleante.
Sus heridas son profundas y sangrientas: Tienen los músculos de la
pierna divididos, como si la carne hubiese sido rasgada a mordidas.
- Ladon... Ese es el nombre de uno de los hijos de Typhon y Echidna en la mitología. El Dragón Maligno! – Grita Shiryû.
- Es el Giga hijo del dios del que hablaba Pallas... – Completa Mei.
-
Aquí estoy – Proclama Ladon. El brillo de su Adamas era de ópalo Negro,
una gema rara e irradia nebulosas estelares con todos los colores del
arco-iris del firmamento de denso ébano.
- Vete, Mei – Ordena Shiryû – Seiya y Hyôga deben estar debajo de esta caverna. Sientes el Cosmo de ellos, no es así?
- Crees que voy a abandonarte?
- El Oficial Mayor me contó... sin ti y tu traje, será imposible sellar a Typhon.
- Pero...
-
No repitas el error – Shiryû no tiene otra opción que abofetear al
reluctante Mei – Para qué somos compañeros? Para que somos hermanos? Tu
no estás luchando solo.
- Eso no lo esperaba. Llevarme un golpe de un hermano más joven...
-
Mei... tengo una cosa que necesito contarte – Confiesa Shiryû – En la
Batalla de los Doce Templos yo luché con tu maestro, el Santo de Oro de
Cáncer... y lo derroté con estos puños.
- Lo sé – Responde Mei – Lo
sé todo a través del Oficial Mayor... de Nicole. Él me contó antes de
que yo me encontrara contigo en el Templo de la Constelación de Cáncer.
- Tu sabías!
-
Aquel hombre – Mei abre el corazón para su hermano – Aunque había sido
un Santo maligno que se volvió contra Athena, continua siendo mi
maestro. Al mismo tiempo, tu y yo tenemos la misma sangre. Nunca voy a
comparar las dos cosas.
- Mei... gracias. Esta conversación me libra de un peso enorme en el corazón – Shiryû sonríe, una sonrisa de alivio.

Delante de la actitud honesta de su hermano, Mei también se siente redimido, a salvo.

Antes que puedan despedirse, Ladon, el Dragón de Cien Cabezas, se coloca delante de la dupla.

- Crees que dejaré que él se vaya así? – Pregunta el monstruo, refiriéndose a Mei.
- Yo Shiryû de Dragón, voy a probar que sí.
- Dragón...? – Por primera vez, el Giga de máscara metálica revela algo que puede recordar a un sentimiento.
- Elévate, Cosmo! Toma esto! El mayor ataque de este Santo...

El Dragón celeste, resplandeciendo en un brillo blanco-azulado, se abriga en el puño derecho de Shiryû.

- ROZAN SHÔ RYÛ HA!! (Supremacía del Dragón Ascendente de Rozan)

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MensajeTema: Re: Gigantomachia español Tomo 2   Vie Nov 16, 2007 4:59 pm

CRONOS

1

En el lago subterráneo bajo el Volcán Arima, Seiya de Pegaso y Chimaira, la Bestia Pluriforme, se encaran frente a frente.

- Tu eres hijo de Typhon!
-
Voy a devorarte! – Proclama el “Caballero Andante” de los Gigas,
equipado con una espada de serpiente venenosa, el escudo de cabra y el
Adamas de rubí estrella del color de las tinieblas.
- Ustedes,
Gigas, son muy vulgares, sabías? – Seiya, a su vez, está completamente
desarmado. Los Guerreros de Athena luchan solamente con el cuerpo, pero
eso no significa que no sepan usar armas. Necesitan saberlo, ya que sus
enemigos no siguen ninguna prohibición en ese sentido. Así, aunque lo
primordial es el cuerpo, el entrenamiento de los Santos incluye el
combate contra oponentes armados.

Las articulaciones de la
pesada armadura de Adamas del Giga crujen con sus gestos. Para Seiya,
dotado de la agilidad de un caballo que recorre los cielos, los
movimientos del monstruo son torpes como los de un títere mal dirigido.

- Tu armadura parece pesada – Provoca el joven – Crees que un lerdo como tu sería capaz de golpear a Pegaso?

En
ese instante, Chimaira lanza un ataque cortante en dirección a Seiya,
un golpe pesado y duro, pero sorprendentemente rápido, como una ráfaga
de viento. El Santo siente escalofríos en la espína dorsal al esquivar
por un pelo la trayectoria de la lámina, retrocediendo hasta una roca
plantada en medio del lago subterráneo. Agitando la enorme espada en
movimientos circulares solamente con la mano derecha, el Giga se
aproxima a Seiya, paso a paso, con un andar torpe, pero preciso.

-
Qué es esa espada? – Se pregunta Seiya. La espada de serpiente en la
mano de la Bestia Pluriforme tiene el filo dentado como el de un
serrucho.
- Recibe la ardiente lámina asesina – Anuncia Chimaira,
mientras la serpiente venenosa traza un arco flameante, emanando un
calor infernal – ANTHRAX!! (Ántrax)

Alcanzado por el golpe
incendiario, Seiya es lanzado nuevamente hacia el lago subterráneo,
donde un rastro de vapor de agua marca la trayectoria de la espada de
Chimaria. El Santo se levanta, después de tragar un poco de agua. A
pesar de se amplio, el lago es poco profundo: Incluso en las áreas más
profundas, el agua no llega a la cintura de Seiya.

- No puedo creerlo... la Cloth! – grita el Santo, perplejo.

La
parte más poderosa del Traje Sagrado, el pectoral, presenta marcas
profundas de lámina dentada, descendiendo desde el hombro izquierdo. Si
Seiya hubiera estado un paso al frente, si corazón hubiera sido
alcanzado por las llamas.

Chimaira camina dentro del lago,
lanzando otro golpe de la enorme lámina contra Seiya, haciendo su
Adamas crujir y generando una inmensa columna de agua. El Santo no
tiene más opción que retroceder lo máximo posible ante la impetuosidad
de las explosiones.
“El momento en que él inicia el ataque es extraño”, piensa Seiya. “Es imposible calcular o contraatacar!”

De
hecho, parece haber una extraña variación dentro de cada ataque de
Chimaira: el movimiento de su brazo, el paso que da para el impulso, la
velocidad de la espada y su trayectoria no parecen pertenecer al mismo
ataque, tardío, precipitado. Todo eso confunde a Seiya.

“Es como... si no fuesen movimientos humanos!”, concluye el joven, antes de contraatacar:

- PEGASUS RYÛSEI KEN!! (Puño Meteoro de Pegaso)

Pero
su esfuerzo es inútil. Centenas de meteoros que superan la velocidad
del sonido son nuevamente repelidos, sin ninguna excepción, por el
escudo de cabra.

- A dónde estás mirando? Se te hace tan
gracioso jugar a lanzar el agua a lo alto? – Ironiza el Giga, en medio
de los chorros de agua resultantes del impacto del golpe en el lago.
Seiya se aprovecha de la cortina de agua que bloquea la visión de
Chimaira y se posiciona atrás del monstruo.
- Seguro: PEGASUS
ROLLING CRASH!! (Choque Giratorio de Pegaso) – Seiya da un salto
rápido, apoyándose en el cuerpo del Giga, pero el contacto hace que
grite de dolor: Sus manos, sus brazos y su pecho parecen haber tocado
brasas. Los dedos le arden dolorosamente: están quemados. Al mismo
tiempo, el agua alrededor de Chimaira comienza a evaporarse.
- Esta armadura ardiente trae consigo la llama de las estrellas – Explica el Giga, con una sonrisa maligna.
-
Entonces es ese el poder del Giga hijo del dios...- Seiya está pálido
de sorpresa y miedo, la reacción natural de su instinto de guerrero. El
monstruo era como una fuente de calor intenso, que de a pocos va
calentando todo el lago, a pesar del gigantesco volumen del agua. El
Cosmo de la fiera que combina con varias otras en sí, parece ilimitado.
- Voy a devorarte! – Con eso la espada de Chimaira brilla en llamas luminosas - ANTHRAX!! (Ántrax)

El
ataque acierta en el Santo apenas raspándolo, cortando el agua del lago
subterráneo, que se evapora completamente. Todo el ambiente está
cubierto por un calor húmedo, como el de un sauna.

- No sabes reconocer el momento adecuado para morir – Dice Chimaira.
-
La punta de la lámina solo rozó en mí... pero parece que me quemó todos
los nervios... – Seiya contrayendo de dolor. Fue alcanzado en las
piernas por la espada. Su forma de serrucho es aún más terrible que el
corte de una lámina afilada: la carne, rasgada, no puede ser suturada y
la hemorragia cuesta el pararse.

Cubierto por el vapor
blanquecino del agua. Chimaira mira a Seiya con desprecio. Tiene ojos
de león, en el escudo una imagen de una cabra demoníaca en la mano
izquierda y la espada que parece una serpiente venenosa en la derecha.

-
Terminemos aquí, Pegaso... Sin las piernas que tanto te enorgullecían,
no podrás esquivar el próximo ataque. Y ahora que recuerdo, existen
otros Santos en este Templo, no puede perder más tiempo contigo –
Declara el Giga – Acepta ser devorado en silencio. Voy a comerme tu
Cosmo.
- Nosotros, los Santos de Athena, vamos a derrotar a Typhon y
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