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CapricornioMono
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MensajeTema: Gigantomachia español   Vie Nov 16, 2007 4:42 pm

Primero que nada aclaro , lo saque de otro foro, antes que llegue algun gilipollas diciendo que eso hice copy paste Razz si lo hice , algun problema??


Ya aclarado esto antes que llegue el mismo gilipollas que dije y diga que hice algun coloreado de el, ACLARO: lo voy a ignorar.
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Primero algo de info:

La Gigantomaquia es una Novela oficial
publicada por Shueisha en la colección Jump Books, editada en Japón el
23 de agosto de 2002. El autor es Tatsuya Hamasaki con la supervicion
de masami kurumada como consejero y compilador

La historia ocurre entre las sagas de Poseidón y Hades, esta edicion consta de dos Tomos



GIGANTOMACHIA

(Gigantomaquia)





PERFILES:

- Seiya
Constelación:

Pegaso. El protagonista de la serie. Fue adoptado por la fundación
Graad y se volvió Santo de Athena después de su viaje de
auto-perfeccionamiento hacia Grecia. Será que veremos el renacimiento
del Pegasus Ryûsei Ken?

- Shun
Constelación:

Andrómeda. Hermano menor de Ikki, quien es considerado el más poderoso
de los Santos de Bronce. Bondadoso y sereno, Shun no gusta mucho de
luchar y termina usando su cadena más para autodefensa que como arma de
ataque.

- Athena
Saori
Kido. Reencarnación de la diosa, que surge ocasionalmente a través de
los siglos, cada vez que el mal amenaza dominar la Tierra. Para los
Santos, ella es el símbolo de la Justicia.

- Gigas
Agrios,
Thoas, Pallas, Enkelados... – nombres de algunos de los gigantes
malignos exiliados por Athena en la antigua Gigantomaquia.

- Mei
Un
amigo de la infancia de Seiya, que aparece por primera vez en esta
historia. Recibió un entrenamiento para ser Santo en Sicilia. Su nombre
significa alianza, compromiso o pacto.

- Yulij
Constelación:
Sextante. Una de las oficiales auxiliares. Llevada del Santuario hacia Sicilia.

- Hyôga
Constelación:

Cisne. Discípulo del Santo de Oro Camus. Siempre muy frío en sus
sentimientos, así como el lugar donde fue entrenado, la helada tundra
siberiana.





Kurumada
nació en Tokio, el 6 de diciembre de 1953. Su debut como autor de
mangas sucedió en la revista semanal Shônen Jump con la obra Sukeban
Arashi. Después de su debut, paso a lanzar muchos sucesos, como Ring ni
Kakero y Fûma no Kojiro.
El manga de Saint Seiya fue transformado en
Anime y superó todas las expectativas de ventas y audiencia, siendo un
estruendoso suceso en el mundo entero.
Actualmente, Kurumada escribe Ring ni Kakero 2 para la revista Super Jump.



Tatsuya
nació en la provincia de Ibaraki, en 1973. Escritor con amplia
capacidad, generalmente escribe novelas, guiones de mangas y games bajo
encomienda.
Los destaques de sus trabajos hacen a cargo de novelas
que escribe para la colección “J Books”. Además de este trabajo con
Saint Seiya, es responsable de la adaptación de Love and Destroy y de
otro manga de gran suceso, One Piece, protagonizado por el capitán
Luffy y sus compañeros.



TOMO 1: Capítulo de Mei


Portada y Contraportada de la edición Brasilera:




AUTOR: TATSUYA HAMASAKI

TRADUCCION:

- JAHÍR GOULDEN (jahir_shuji) CAPS 1 Y 2
- CÉSAR RIVADENEYRA (RVD) EL RESTO


Sumario: Mei no Shô (Capítulo de Mei)

- Orestes (Orestes - página 10)
- Athena's Saints - (Los Santos de Athena - página 26)
- Sicilia (Sicilia - página 6Cool
- Resurrection - (Resurrección - página 118)
- Intermission - (Interupción - página 192)




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Cualquier detalle , sugerencia, duda, ayuda para el juego por favor envialo a
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CapricornioMono
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MensajeTema: Re: Gigantomachia español   Vie Nov 16, 2007 4:42 pm

Los
poderosos gigantes resurgen de las entrañas del Monte Etna, al sur de
Italia. Agrios y su Fuerza Bruta, Thoas y sus Relámpagos, Pallas el
Estúpido y Typhon, el líder de todos. Ellos tienen solo un deseo:
Vengarse de la diosa Athena, la defensora de la humanidad. Así da
inicio a la Gigantomaquia, la gran guerra de los gigantes.

Para
defender a Athena y a la propia humanidad, los Santos tendrán que
demostrar una fuerza que ni ellos mismos saben que realmente tienen. Y
un gran desafío, pero ellos tendrán un aliado, un nuevo Santo para la
galería de heroes de Saint Seiya: El Santo de Cabellera de Berenice.

Un
épico electrizante en el interior de la clásica creación de Masami
Kurumada. Una historia como nunca se vio en mangas o en animes.

ORESTES

Cuentan
las leyendas griegas que fue en la famosa Acrópolis que ocurrió la
disputa entre la diosa Athena y Poseidón, el dios de los mares por las
tierras de Ática.

Athena había sido escogida por el pueblo como
su protectora después de hacer nacer una oliva en una piedra. En su
homenaje, los atenienses construyeron un enorme santuario de mármol,
originalmente pintado en colores brillantes en una roca de 800 metros
de diámetro. La Acrópolis, o “ciudad alta”, se erige a una altura de 70
metros de la capital griega.

Despintadas por el tiempo y
castigadas por siglos de historia, las construcciones de la Acrópolis
continúan siendo admiradas y reconocidas hasta los días de hoy como uno
de los más grandes hechos de la humanidad.



Es de noche.

-
Está haciendo menos calor ahora, no?- los cabellos color de lino de
Shun se mueven con el viento en el teatro a cielo abierto. Él hace el
comentario en voz baja, volteándose para atrás, desviando su mirada del
palco para observar la Acrópolis.

Es verano. El sol se oculta como si se colocara encima de Atenas.

En
esa época del año, solo comienza a oscurecer después de las ocho de la
noche, cuando un tono de azul profundo se esparce lentamente por la
ciudad. Intensas luces doradas se encienden en la Acrópolis, iluminando
las columnas del Partenón, los bajos relieves y cada detalle
desfigurado por el tiempo.

- Señor Nicole, gracias por acompañarme.
- De nada- dice Nicole, sonriendo.- Es siempre bueno venir al teatro.

Nicole
está sentado al lado de Shun en la platea. Es un hombre elegante y
simpático, a pesar de que su ropa toda negra parece un poco pesada de
más para el verano del Mar Egeo. Con cabellos castaños y una mirada
tranquila, es lo que podemos llamar un verdadero “intelectual”.

- La verdad es que yo invité a Seiya... Pero él dijo que iba a morir de aburrimiento.
- Ahora, traer a un chico fregado a una pieza de teatro clásico sería arriesgar nuestro ingreso y que nos boten.

Shun
sonríe y su rostro adolescente brilla con la luz reflejada por la
piedra. A pesar de ser muy joven, él no tiene el aire infantil de la
mayoría de los muchachos de su edad.

Los dos están sentados juntos en el punto más alto del auditório.

- Qué sabes sobre el Odeón?- pregunta Nicole.
- No mucho.

Construido en el 161 a.C., el enorme teatro tiene capacidad para 6 mil espectadores y una acústica impresionante.

-
Hasta aquí se puede escuchar el sonido de una moneda cayendo en el
palco- explica Nicole.- También es llamado como el Odeón de Herodes
Atticus, en homenaje al político romano que dio los recursos para su
construcción. Fue reformado después de la Segunda Guerra Mundial y hoy
recibe artistas de todo el mundo.
- Parece que el gusto de los griegos por el teatro es el mismo desde la antigüedad hasta los días de hoy... – comenta Shun.
- Aquí nosotros vamos al teatro como se va a un juego de Fútbol.

Piezas
clásicas, como la de hoy, son generalmente presentadas en teatros al
cielo abierto, sin correr mucho riesgo de cancelamiento por causa de
lluvia; en Grecia cerca de trescientos días por año son soleados.

- Pero ellas solo pueden comenzar cuando las luces se encienden, después de la puesta del sol, y por eso acaban bien tarde.
- Este espectáculo tiene cinco horas de duración...
- La noche va a ser larga!- dice Nicole, sonriendo.- Todos los griegos, incluso los niños, duermen muy, muy tarde.

Este
es el intervalo entre la primera parte de la Trilogía Orestiada, de
Esquilo. Nicole quiere saber lo que Shun, un muchacho japonés, piensa
del teatro clásico griego.

- Muy interesante- dice Shun.
- Piensas lo mismo? Las obras de Esquilo son grandiosas, sin duda, pero también pueden ser bastante cansadas...

Esquilo
vivió en el siglo 5 a.C. y fue uno de los 3 grandes autores de
tragedias. Sus piezas continúan siendo mostradas no solo de la forma
clásica, sino también de las más diversas interpretaciones
contemporáneas.

La Orestiada se pasa un poco después de la
Guerra de Troya, aquella de Odiseus, Aquiles, Héctor y Helena. El
conflicto es desencadenado por una manzana de oro dedicada “a la más
bella”, lanzada entre las divinidades por Eris, la diosa de la
discordia- y acaba de hecho involucrando a la mujer más bella del
mundo, Helena de Troya.

La primera parte de la Trilogía se llama
“Agamenón”. En ella, el personaje-título, comandante en jefe de los
griegos y rey de Micenas, ofrece a su hija Ifigénia en sacrificio. La
reina Clitemnestra queda indignada y arma un plan para asesinar a
Agamenón, con ayuda de su amante, Egisto.

- Seiya se dormiría solo con oír esa explicación- dice Shun
-
La próxima vez trata de llevarlo a una comédia, de aquellas bien
vulgares. Es el tipo de cosa que a los niños de la edad de él le
gustan- Nicole ya había oído hablar mucho de Seiya, y se refería al
muchacho con un gesto inocente y juguetón.

Después del intervalo, comienza la segunda parte de la pieza: “Coéforas”.

Nueve
años pasaron desde la muerte de Agamenón. Su hijo Orestes, que había
sido enviado secretamente a un país vecino, jura al Oráculo de Delfos
que irá a vengar la muerte de su padre.

El estilo de la presentación es fiel al teatro clásico, con actores enmascarados y los mismos efectos de palco de la antigüedad.

Orestes
regresa a su país a escondidas para eliminar a Egisto, con ayuda de su
hermana Electra, y acaba encontrando a la verdadera asesina de su
padre: su madre, Clitemnestra.

Clitemnestra suplica por su vida.
Orestes queda dividido por algunos momentos, pero no abandona la
convicción de vengar la muerte de su padre, conforme lo ordenado por el
Oráculo.

- Dí a luz una serpiente- dice la desesperada Clitemnestra.
-
Tú mataste a quien nunca deberías haber matado. Por eso serás condenada
a un sufrimiento que no debería existir- Orestes golpea a Clitemnestra
con la espada, diciendo que ella no está siendo asesinada por su hijo,
sino por ella misma.

La reina Clitemnestra cae muerta,
esparciendo el rojo de la sangre por el palco. Matricidio. Todas las
miradas de la platea voltean hacia el Orestes enmascarado, todavía
sosteniendo la espada con la cual mató a su madre. La noticia de su
acto llegará a los oídos de las tres Erinias, las diosas de la
venganza, que lo llevarán a la locura en la tercera parte de la
Orestiada.

Pero la presentación de hoy tiene algo muy errado. Nicole se levanta abruptamente, perplejo.

En
el teatro clásico griego, un asesinato, nunca puede ser mostrado
abiertamente delante del público. Es un tabú. La escena debe quedar
implícita en la narrativa o acontecer fuera del campo de visión de la
platea. Se puede oír el grito de la víctima, por ejemplo, pero es
terminantemente prohibido mostrar la muerte, los detalles del crimen.
Nicole sabe que quebrar esa regla en una pieza clásica sería algo
inconcebible para una compañía teatral griega, sobre todo en una
presentación teatral en el Odeón. Y las cosas se ponen cada vez más
extrañas.

- Son dos?- susurra Nicole, incrédulo.

En el palco ahora están dos Orestes, usando la misma máscara. Desde cuándo el otro estaba allá? De donde salió él?

El
actor que interpretaba a Orestes hasta ahora parece congelado por el
asesinato que acaba de presenciar. Solo consigue gritar cuando su otro
“yo” voltea la espada en su dirección y le arranca la cabeza, con
máscara y todo, en un golpe preciso.

El teatro se viene abajo.
No es mas una pieza, la tragedia de hoy es verdadera. El público
despierta de la conmoción causada por la presentación, pasando de la
ilusión a la realidad en segundos.

El falso Orestes salta del
palco y corre por la platea agitando la espada manchada de sangre. Shun
siente que aquella energía mortífera está dirigida a él. De hecho, el
hombre tras la máscara se acerca rápidamente al punto más alto de
anfiteatro.

La espada del asesino suelta chispas delante de los
ojos de Shun, que se defiende del golpe mortal con una cadena que nadie
parece saber de donde salió. Nadie entiende, tampoco, como un muchacho
delgado consigue contener todo el peso y la fuerza del agresor.

- Quién eres tú?- pregunta el falso Orestes, con sus brazos musculosos y poderosísimos saliéndose del traje de palco.

El
olor sutil que llega a la nariz de Shun es el de una fiera hambrienta.
Él estira un poco más la fina cadena, que, en este momento,
contradiciendo toda la lógica y sorprendiendo a todos, acaba reduciendo
a polvo la pesada espada de bronce.

El asesino no parece
intimidarse, y pasa a luchar con sus propias manos. Shun es el único
que consigue seguir sus movimientos ultrarápidos. Apenas Shun percibe
cuando él voltea hacia Nicole y suspende el cuerpo del griego en el
aire, lanzándolo con una fuerza sobrehumana contra una pared de piedra.
Pero ni siquiera Shun sabe donde está el agresor algunos segundos
después, en medio de la confusión y del caos generalizado en el
anfiteatro.

- Para donde se fue?

El muchacho, alerta,
mantiene la posición de lucha con sus cadenas mientras protege a
Nicole. No hay señal del Orestes enmascarado, que ya se sumió en la
oscuridad de la noche de verano en Atenas.

Las voluntades de los
Dioses, liberadas por el Universo en el momento de su nacimiento, se
chocaron contra las figuras de vida esparcidas toda la tarde, y se
refugiaron en las Estrellas.

En Uranus- el Cielo- se refugiaron las estrellas.
En Pontus- el Océano- tuvo inicio la vida.
Al
sonido y al ritmo suave del Tiempo, el Mundo se desarrolló- y en él
todas las personas nacían, morían y tenían su destino determinado por
las estrellas.

Y seguían las estrellas su flujo por la vida, y la vida, por el flujo de las estrellas.

Antes
que las propias personas se dieran cuenta, fueron surgiendo aquellos
que traían en sus cuerpos las Voluntades de los Dioses. Eran
receptáculos de sus Almas Inmortales, sus Profetas, o los propios
Dioses adquiriendo existencia terrenal.

Cuando surgían esas
encarnaciones de los Dioses, ellas procuraban guiar el “Mundo” de
acuerdo con sus voluntades, enfrentándose y luchando entre sí.
Aparecieron entonces guerreros para proteger a los Dioses, también
escogidos por las constelaciones.

Estaba también Athena, y los Sagrados Guerreros de Athena.

El
combate mortal entre los Dioses por la supremacía en el Mundo se
extendió por espacios temporales inconcebibles para la mente humana.

En
los campos de batalla, Athena estaba siempre rodeada de jóvenes
guerreros que venían de todos los lugares de la Tierra para protegerla.
Eran jóvenes verdaderamente dotados de Coraje y Fuerza. Sus golpes
cortaban el aire, sus patadas desgarraban el suelo. Esos Guerreros de
la Esperanza surgían siempre que el mal amenazaba con esparcirse por el
mundo.

Pero sus nombres se perdieron en el Tiempo y son
ignorados hasta por la misma Mitología Griega. Esos jóvenes legendarios
y olvidados... los Sagrados Guerreros de Athena.

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CapricornioMono
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MensajeTema: Re: Gigantomachia español   Vie Nov 16, 2007 4:44 pm

LOS SANTOS DE ATHENA

1

La
“Mitología” es la propia sistematización de la cultura y de sus
ramificaciones desde el surgimiento de la humanidad. Es por definición,
algo tan vasto que ni el más dedicado poeta épico podría narrar cada
una de sus historias, y con certeza sería imposible reunir todos los
relatos en un mismo libro. Por estar en evolución constante, en ella
coexisten teorías dispares y hasta contradictorias, y cualquier
esfuerzo en discutir o alinear las diferentes versiones no sería mas
que un divertido pasatiempo.

En la Antigüedad, los griegos eran
llamados “Helenos”, o “Pueblo de Helas”, forma como se referían a su
tierra natal. Hasta los días de hoy, Grecia se intitula “República
Helénica” cada vez que su delegación de atletas lidera el desfile de
apertura de los Juegos Olímpicos.

El nombre que usamos tiene
origen latino y fue adoptado inicialmente por extranjeros.
Verdaderamente, la palabra “Grecia” solo existe en el idioma español,
siendo “traducida” de diferentes formas en otros idiomas como “Greece”,
en inglés. Esa confusión es más común de lo que se puede imaginar. Los
japoneses, por ejemplo, llaman a su tierra Nipón, o Nihon, y no Japón
(y sus variaciones, dependiendo del idioma), como el país es conocido
en el resto del planeta.

Cuenta la Mitología que el mundo como
lo conocemos tuvo inicio cuando Zeus provocó un diluvio para destruir a
la humanidad. Él era el más poderoso de los dioses griegos, y
consideraba a la especie humana cruel y mediocre.

Apenas una
pareja consiguió escapar de esa catástrofe: Deucalión, hijo del sabio
titán Prometeo – aquel que diera a los hombres el fuego, hasta entonces
un don exclusivo de los seres inmortales – y Pirra, hija de Pandora –
la primera mujer, que recibiera de los dioses innumerosos presentes. El
primogénito de esos sobrevivientes recibió el nombre de Heleno, y se
volvió el legendario padre del pueblo griego.


El Santuario.

La
morada de la diosa Athena no queda muy lejos de Atenas, la más grande
ciudad de Grecia, pero no aparece en ningún mapa conocido de los
hombres. Es una montaña sagrada, completamente aislada del resto del
universo, separada de nuestro mundo por estrellas y gruesos conjuntos
de nubes.

Ni siquiera los más avanzados y precisos satélites de
espionaje serían capaces de encontrar ese lugar, enteramente cubierto
por la Voluntad Superior de los Dioses y protegido por barreras divinas
que repelen cualquier tipo de interferencia externa.

Ese es el
Santuario, cuya existencia está más allá de la lógica y de la
comprensión humana. Buscarlo es lo mismo que buscar a Dios, y dudar de
su existencia algo tan peligroso como cuestionar al Creador.

Anochece.

- Por qué las estrellas están tan agitadas? – susurra Yulij, balanceando levemente sus cabellos plateados.

Su
pregunta queda sin respuesta: ella está sola en el observatorio
astronómico, un espacio circular al aire libre localizado en la cumbre
de la montaña. El cielo nocturno recuerda a un planetario, limpio y
poblado de estrellas, como si la terrible polución urbana de Atenas no
existiese. En el piso bajo sus pies, hay un mosaico delicadísimo de un
mapa duodecimal indicando los cuatro puntos cardinales.

Aries, Tauro, Géminis, Cáncer...

- Es como si las estrellas estuviesen cayendo de la Vía Láctea...

Yulij
está en el puesto de observadora estelar. Su traje recuerda a los
usados por los antiguos griegos: un vestido blanco sobre el cual
descansa una túnica escarlata, sujetada por un broche a la altura del
hombro derecho. Sobre su rostro hay una máscara, pero muy diferente de
aquellas que vemos en festivales o en el teatro. Es una máscara de
silencio, hecha únicamente para esconder cualquier expresión de
sentimiento humano.

- ... de nuevo! – otra estrella “cae” rumbo al oeste.

Todos
lo seres humanos nacen, mueren y reencarnan de acuerdo con los
designios de las estrellas. Observarlas es una forma de percibir mejor
nuestro mundo. En ningún momento Yulij desvía su mirada atenta del
cielo.

- El maestro Nicole bien podría estar aquí, pero fue al teatro con ese muchacho tan guapo...

En
lo alto del firmamento está el triángulo de puntos brillante formado
por Deneb, Vega y Altaír, estrellas de las constelaciones de Cisne,
Lira y Águila, respectivamente. Hay un espacio opaco en el mapa
estelar, justo debajo de la constelación de Virgo, que está cerca de
esconderse en el horizonte. Es en ese pedazo de cielo vacío que Yulij
ve estrellas cayendo en cantidad, formando una lluvia de llamas.

-
Necesito avisarle a Athena – ella es oficiante auxiliar del Santuario,
y esa es su misión. Yulij llama a la diosa diciendo su nombre en voz
alta.

Athena existe en carne y hueso, así como sus santos. Es la
diosa protectora del Amor y la Paz en la Tierra, y se hace presente en
esta región sagrada.

En un sobresalto, Yulij siente la llegada
de un instinto asesino. Un escalofrío recorre su espina, una sensación
real como la hoja de una cuchilla contra su nuca. Un enemigo: y ella
está en su mira.
- Tu eres un Santo Femenino – dice el invasor.
-
Si. Soy Yulij del Sextante – paralizada, ella no tiene alternativa sino
hablar con el extraño que está a sus espaldas. – Eres conciente que
invadiste el Santuario de Athena?

El invasor no responde. Yulij
se siente todavía más amenazada, sabiendo que hace una pregunta idiota.
Nadie penetraría la región sagrada “por casualidad”. Sería imposible
ultrapasar sus límites “sin querer”.

- Quién te envió...?
- Toda mujer debe usar una máscara para poderse unir a los Santos, abandonando completamente su feminidad. Esa es la regla...

Yulij está cada vez más confusa. Un ruido sofocante y su máscara de silencio cae al piso, partiéndose al medio.

- ... y ese es tu rostro.

Ella
levanta las manos para cubrir su propio rostro, en un movimiento
instintivo. Su oponente aprovecha la oportunidad y alcanza con un golpe
su abdomen desprotegido, irguiendo su cuerpo y tirándolo con tanta
fuerza al piso que Yulij pierde los sentidos.

El invasor mira al mosaico en el piso con desdén, soltando una risa de burla.

Ja!
– el grito produce una onda de energía que recuerda el impacto de un
meteorito, destruyendo el piso del observatorio, hasta desaparecer el
mapa zodiacal en una nube de polvo.



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MensajeTema: Re: Gigantomachia español   Vie Nov 16, 2007 4:44 pm

2

Un hombre despierta de su sueño con una patada que lo lanza a más de diez peldaños escalera abajo:

- Levántate, hombre!
-
Autch, esa dolió! Y yo que estaba durmiendo tan bien... – una pausa. Su
tono de voz cambia completamente al percibir quien lo despertó. – Ay,
ay, ay...!
- Cuántas veces tengo que despertarlos a ustedes? Parecen monos! – dice, sin formalidad, el muchacho japonés de cuerpo delgado.
-
Bu...buenas noches, señor Seiya. – responde el hombre en la escalera,
en cuanto sacude rápidamente a sus dos colegas, que también dormían.
Los tres visten armaduras de cuero, el uniforme de los soldados
defensores del Santuario de Athena.

Si estuviera en el colegio,
Seiya estaría en clase de educación física. El aspecto delgado y sus
menos de 1.70 m de altura no recuerdan en nada a los imponentes y
musculosos luchadores profesionales. Sus cabellos forman ondas que dan
la impresión de intenso dinamismo y su mirada penetrante lleva aquella
energía típica de los jóvenes. Con su traje y protectores de cuero,
parece listo para una fiesta de disfraces.

- Muchachos! Ustedes son la guardia nocturna, tienen que vigilar el Santuario sin dormir.
- C... claro, señor. Nosotros lo sabemos.
-
Entonces por qué se quedan dormidos? – continua el muchacho. – Ustedes
están muy flojos! No porque últimamente todo está en paz quiere decir
que nunca más va a aparecer un enemigo!

Seiya habla con autoridad, como si fuese un sargento comandando su tropa.

-
Es por esas y otras cosas es que ustedes nunca dejarán de ser soldados
rasos – completa al apartarse del grupo, dejando atrás a los soldados,
asustados hasta la ultima hebra de cabellos. – Se bien que esta noche
de verano está perfecta para una dormida.

Seiya también está de
servicio, pero su vigilancia es solitaria. Fue bastante al azar haber
sido escogido para la patrulla nocturna con ese calor. Tal vez hubiese
sido mejor aceptar la invitación de Shun, con certeza sería divertido
pasear en Atenas. “Pero mirar una pieza de teatro tan vieja? Qué gracia
ve Shun en eso?”

Pareciendo olvidarse de la molestia que dieron
los soldados hace poco, Seiya suelta un bostezo sosegado y tranquilo.
En el cielo, una inmensidad de estrellas.

Este siempre fue el Santuario de Athena.

Los
Doce Templos de la bóveda celeste componen un camino empinado alrededor
de la montaña rocosa. Son los llamadas Templos Zodiacales: Aries,
Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario,
Capricornio, Acuario y Piscis. Ese camino tortuoso lleva a la Sala del
Papa y al Templo de Atena, el más sagrado de todos.

El Odeón
queda al pie de la montaña, al lado de otras construcciones comunes,
como casas y la torre del reloj. Así como ocurre en Delfos, famosa por
su oráculo, la ciudad parece erguirse en torno del monumento sagrado.
En este mismo espacio conviven diferentes estilos arquitectónicos,
algunos de períodos separados por milenios. Las ruinas de edificaciones
antiguas son testimonios del uso continuo de esta región a lo largo de
muchas y muchas eras. Esta es la Sede de los Santos que defienden la
Tierra.

Desde los más antiguos mitos y fábulas, Athena salió
siempre vencedora en los combates entre dioses en furia. Todos los
relatos dan cuenta de que la diosa guerrera nunca falló en su lucha por
la defensa de la paz. Y en ninguna ocasión el Santuario cayó frente a
fuerzas maléficas.

Seiya interrumpe abruptamente su caminata vigilante.
“Qué
sensación es esa?” Un presentimiento desagradable. El joven voltea su
mirada en la dirección del observatorio celeste, en la cumbre de la
montaña.

- Aaaaahhhhh!

Los gritos cogen a Seiya de sorpresa.

-
Pero qué... – alarmado, él sube la escalera lo más rápido que puede,
subiendo cuatro o cinco peldaños a cada paso. Un olor penetrante y
espeso de sangre hace que contenga su respiración por un instante. El
olor es tan fuerte que parece que viniera de su propia boca.
- Una
rata más – dice una voz viniendo de las sombras, en cuanto son lanzados
en dirección a Seiya las pobres victimas responsables de los gritos
horripilantes.
- Esos tipos son los...

El primero tiene todos
los huesos en pedazos, aparentemente triturados por una fuerza
devastadora. El segundo está todo perforado, cada centímetro de su
cuerpo atravesado por agujas. El tercero es un cadáver desfigurado, con
la piel arrancada como la cáscara de una fruta.

Son los tres guardias que hace poco dormían. Muertos. Soldados de Athena, derrotados en su santuario!

-
Quién está ahí! – grita Seiya en dirección de los enemigos, hasta ahora
ocultos en las sombras. Solo entonces consigue distinguir a dos de los
invasores que osaran manchar de sangre la región sagrada.
- Agrios,
la Fuerza Bruta – se presenta con una voz gruesa el gigante de dos
metros y medio, tan grande que llega a cubrir las estrellas.
- Thoas, el Relámpago Veloz – dice el otro, también alto, pero no como el primero.
-
Quirri! Yo soy Pallas, el Espiritu Estupido – la tercera voz es
ahogada, y la más aterrorizante de todas. Seiya se paraliza delante de
la ultima criatura al ser mostrada por la luz de las estrellas. Se
trata de un demonio.

Pallas tiene brazos desproporcionalmente
largos y espaldas curvadas como las de los jorobados en fábulas
europeas. El torso retorcido está tan doblado para el frente que el
rostro minúsculo y esquelético queda a la altura de la cintura de
Seiya, haciendo que la criatura dirija su mirada de abajo para arriba.
El monstruo parece ejercer una atracción terrible, tal vez por la
pasión que los seres humanos tienen por todo lo que es extraño, la
misma fascinación que nos atrajo a la Quimera.

- Esa armadura? – balbucea Seiya.
-
Son las Adamas! Quirri! El traje de la Gran-Tierra que protege a los
Gigas! – responde Pallas, abriendo amenazadoramente los brazos largos
como los de una araña.

Es un traje de diamante, que también
puede ser llamado “traje de cristal”. Un traje compuesto de polígonos
de cristal con un brillo hipnotizante. Seiya percibe que los otros dos
invasores visten el mismo traje.

- Los Gigas? – pregunta el muchacho, perplejo. – Qué son los Gigas?

La ignorancia de Seiya al respecto de los Gigas provoca en Agrios una reacción furiosa.

- Athena! Y los santos! Como osan olvidar el nombre de los Gigas?!
- Tranquilo, Agrios.
- Pero, Thoas...!
-
Me parece de cierta forma inevitable – continua el segundo gigante. –
Nosotros, los Gigas, fuimos aprisionados por Athena en la Gigantomaquia
de tiempos antiguos. Imagina cuantas eras recorrió el mundo mientras
vagábamos por nuestro cautiverio mortal, en el vacío entre Gaia y el
Tártaro. Basta mirar al cielo. Hasta la Estrella Polar cambió de lugar
desde que partimos. Innumerosos astros ya extinguieron su llama y se
perdieron en el firmamento...
- Quirri! Deja de hacerte el poeta,
Thoas – interrumpe Pallas, al mismo tiempo en que apunta sus garras
afiladas en dirección de Seiya.

Los dedos del monstruo son
absurdamente largos, mucho más grandes que los de una persona, y cada
movimiento produce un agudo sonido metálico generado por el roce de
unos con otros. El traje de diamante brilla en un aterrorizante tono
rojo oscuro, haciendo que la mano de la criatura se asemeje a una araña
venenosa.

- Tú usaste esas garras contra ellos! – protesta el muchacho.
-
Sabes, la piel de chiquillo es fácil de arrancar! – responde la
criatura, soltando entonces un grito maníaco. – Quirri! PUPPET CLAW!
(Garra marioneta)

Seiya escapa por poco de la primera embestida
de Pallas, que llega a arañar su nariz y cortar algunas hebras de su
cabello. Sin la menor chance de recuperarse, el muchacho es casi
inmediatamente alcanzado por Agrios, que se lanza contra él como una
fiera gigantesca, lanzándolo al aire.

- Ohhhhhhhhh! – el cuerpo
de Seiya cae al piso con fuerza. – Qué fuerza increíble tiene ese
Ágrios! Y pensar que él solo me rozó...
- Veo que soportaste bien el ataque! Pareces ser un poco menos débil que esos muertos del piso.
-
Puedes callarte, grandulón – responde Seiya, en cuanto se levanta con
una mirada de desprecio. – Tú no me estás comparando con los soldados
rasos, no es así?
- Mono ridículo!
- Seiya! – la discusión es interrumpida por una nueva voz surgiendo en la noche.
- Kiki? Eres tú?

Un
muchacho de cabellos cortos y erizados mira a los invasores con una
expresión asustada. Debe ser unos cinco años más joven que Seiya. Sus
cejas fueron rasuradas, tal vez por algún significado ceremonial, y en
su lugar hay un diseño curioso y peculiar.

- Vine porque sentí
presencias sospechosas... quienes son esos tipos? – su rostro parece
combinar la originalidad de diversos pueblos, pudiendo ser considerado
tanto oriental como occidental. En japonés, el nombre Kiki quiere decir
“demonio honrado”.

Increíblemente, el muchacho se para en el aire sin ningun apoyo, después de haber surgido de la nada en el cielo.

- Teletransporte? Quirri! Ese enano es paranormal?
- No necesitas decirlo. Seiya, usa mi telequinésis! – grita Kiki, antes que su amigo pueda decir cualquier cosa.

En
ese instante, una especie de baúl rompe el espacio, surgiendo en una
esfera de luz sobre la cabeza de Seiya. La claridad hace que los Gigas
cubran sus ojos ofuscados. Es una caja hecha de bronce, decorada con
imágenes de un caballo alado en bajo relieve. De su tapa entreabierta
escapa un brillo todavía más fuerte.

Los invasores observan,
estupefactos, la aparición en el cielo de una estatua en la forma de un
caballo alado, cubierta por un aura flameante de rayos azules y
blancos. Un verdadero legado de la era de los mitos... la prueba de la
existencia de los Santos. La más poderosa fuente de energía del mundo.

- Pegaso!

Con
eso la estatua gana vida y relincha, atendiendo al llamado de Seiya,
para luego dividirse en varias partes que se adhieren al cuerpo del
joven.

Cabeza. Hombros. Pecho. Brazos. Cinturón. Piernas.

-
Haaaa! – el gigantesco cuerpo de Agrios es lanzado contra una montaña,
en un impacto tan poderoso que por poco no abre una grieta en la roca.
Él tose y presiona su abdomen con fuerza entre sus brazos, intentando
impedir que el contenido de su estómago sea regurgitado.
- No es posible! Un golpe invisible?
- No te lo dije, grandulón?

Ni
el mejor practicante de lucha o arte marcial, sea Karate, Box o May
Thai, es capaz de derrotar en una única embestida a un oponente que
tenga el triple de su peso.

Pero Seiya es diferente: él domina
la lucha de Athena. Cuando su puño cortó el vacío, pasando bien cerca
de la cabeza de Agrios, el movimiento envió una onda de choque – señal
de que el golpe fue despedido a una velocidad superior a la del sonido.

El golpe prueba que él es un guerrero escogido por las constelaciones esparcidas por la bóveda celeste.

-
Ah, es así? Es así, chiquillo? – Agrios se levanta furioso, expulsando
con fuerza el aire de los pulmones. A pesar del ataque él está entero.
En verdad, sus músculos parecen haberse expandido y su cuerpo, crecido
aún más.
- Tú eres un Santo.
- Seiya! Mi nombre es Seiya, de la Constelación de Pegaso.

Ese
es un joven de poder legendario. Su fuerza viene de la estatua de
Pegaso, que sale de la caja dorada y se rompe en pedazos para formar
una impenetrable armadura protectora.

Las alas del caballo se
doblan magistralmente como un abanico, encajándose en sus espaldas. Su
cabeza toma la forma de un yelmo y su cuerpo se transforma en un escudo
pectoral. Lo que era el cuello del animal ahora cubre el brazo derecho
de Seiya, mientras la cola se adhiere al brazo izquierdo y el pecho es
un cinturón. Las patas delanteras y traseras se mezclan de forma
compleja, protegiendo las piernas del joven de las uñas de los pies
hasta los muslos. La polvareda estelar se esparce, brillando en el aire.

El Cloth celestial de Seiya está completo. Es su Cloth agrada permitida apenas a los santos escogidos de Athena.

- Es bueno que ustedes lo sepan – grita el muchacho. – Yo estoy MUY molesto!

La Cloth blanca-azulada de Pegaso provoca en Seiya una explosión de energía.

- PEGASUS RYÛSEI KEN! (Puño Meteoro de Pegaso)
- Cómo?! Los puños se multiplicaron? – se pregunta la bestia mientras rayos de luz se esparcen por todos lados.

De
repente un ruido sofocado interrumpe el golpe supersónico del puño de
Seiya. El movimiento es contenido por la adamas de Thoas, el relámpago
veloz, que hasta entonces se limitaba a observar la lucha.

-
Enfría tu cabeza, Agrios. – dice el segundo gigante, colocándose
delante de Seiya. – Tú ni percibes como ese ataque es limitado! Qué
puños multiplicados ni que nada! A mi me pareció que cada golpe se
arrastraba como un caracol.
- Cómo ese tipo puede ser tan veloz...?
– Seiya está sorprendido y confundido. Thoas fue capaz de repeler todo
el flujo de golpes y aún de atrapar su puño.
- Es verdad que no se
debe subestimar el poder de un Santo en su Cloth sagrada – continua
Thoas, apretando con más fuerza aún el puño del muchacho. – Tú vas a
ver una cosa, chiquillo!
- Quirri! Analiza bien la situación... – provoca Pallas. – Tú piensas que un santo tiene chance contra tres de nosotros?
- Diablos! – Seiya está cercado.

Los tres Gigas comienzan a ejercer una presión invisible que hace que Kiki pierda la concentración y caiga con todo al suelo.

-
Autch! Qué fue esa fuerza?! – antes de conseguir recuperarse, el
muchacho observa, perplejo, la llegada de un invasor más, que aparece
trayendo en los hombros a Yulij de Sextante, desmayada.
- Señorita
Yulij?! – reconoce a la muchacha por su cabello plateado y la túnica
escarlata de los oficiantes del Santuario, pero ella está inconsciente
y no reacciona a la mención de su nombre.

Seiya no entiende por
que no detectó de antemano la presencia de este cuarto enemigo. Es
realmente difícil de creer. Solamente si tuviese una fuerza
avasalladora alguien conseguiría aproximarse a un santo sin ser
percibido.

El nuevo invasor desaparece rápido en seguida, rápida y silenciosamente, llevando a Yulij consigo.

- Desapareció! Cómo? – Seiya no sabe que pensar.
-
Bueno, ahora Agrios, Pallas, nuestra diversión termina aquí – dice
Thoas a sus compañeros. – Se olvidaron de nuestro objetivo original?
- Claro!
- Quirrirri... Tienes razón.

Los gigantes recogen sus puños, para gran sorpresa de Seiya.

- Chiquillo... nos veremos otra vez...
- Quirrirri! Escapaste esta vez, pero por poco tiempo.

Agrios y Pallas se cubren nuevamente de sombras y desaparecen en la noche.

Thoas se detiene por unos segundos más.

-
Seiya de Pegaso. Vamos a dejar que vivas para que lleves nuestro nombre
a Athena. – dice. – Dile a ella que vaya a Sicilia si quiere a la
muchacha de vuelta. Nosotros, los Gigas, estaremos allá. Nosotros, la
descendencia de los Dioses Antiguos, nacidos de la Gran-Tierra,
aprisionados en las profundidades del vacío fantasma.
Con eso la imagen del último invasor penetra en la oscuridad, para sumirse completamente.

- Pero que demonios! Ustedes qué...? – la voz de Seiya hace eco en vano. No hay más señal alguna de los enemigos.

El
muchacho parece despertar de una pesadilla. Si no fuese por los
cadáveres de los soldados rasos y por el olor hostil dejado por las
criaturas, podría jurar que nada de aquello hubiera ocurrido.

- Gigas... de las profundidades del vacío fantasma...?

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MensajeTema: Re: Gigantomachia español   Vie Nov 16, 2007 4:44 pm

3

La
sala del Papa queda cerca de la entrada del Templo de Athena, más allá
de los Doce Templos Zodiacales. El Maestro es el líder supremo de los
Santos, el siervo más importante de Athena.

- La señorita Yulij
fue secuestrada? – Shun regresó al Santuario luego de la confusión en
el teatro de la Acrópolis, presentándose inmediatamente con su Cloth de
Andrómeda. La Cloth tiene un brillo color rosa que recuerda más un
vestido de doncella que la armadura de un guerrero.
- Diablos! Yo
estaba allá y no pude hacer nada! – Seiya cierra los puños, molesto por
haber dejado que los enemigos escaparan. Él también está vestido con su
Cloth celestial, que es esencialmente un uniforme de combate. El hecho
de que los Santos estén usando sus trajes significa que esta es una
reunión de guerra. – Usted no está herido, Sr. Nicole?
- Todo está bien conmigo. Fue más un susto, el ataque me cogió de sorpresa.

Así como Shun y Seiya, Nicole es un Santo de Athena.

La
sala del Papa está cercada por columnas dóricas y adornada con
cortinas. En el centro del recinto hay un relieve más alto, cubierto
por un tapete, donde queda el asiento del Maestro. Pero no tiene a
nadie sentado ahí.

El cargo de Papa está vacante. Nicole, jefe de los oficiantes, es quien tiene el cuidado de la administración del Santuario.

Usted, lector, sabría decir cuantas constelaciones existen en el cielo? Según los astrónomos, son 88.

Pero
ese no es un factor absoluto, científicamente hablando, así como no
existe una opinión predominante sobre la descripción de cada
constelación. En verdad, el número “88” fue una patronización adoptada
por la Unión Astronómica Internacional en su Asamblea General de 1930,
y se basa en el modelo del astrónomo clásico Ptolomeo. Esa cuenta
“oficial” mantiene aquello que ya era conocido por las civilizaciones
antiguas, al mismo tiempo en que aumenta las descubiertas más
recientemente, especialmente en lo que dice respecto a las
constelaciones meridionales.

De cualquier forma, no tiene mucho
sentido usar ese dato para contar la historia de las Cloths, una
tradición que se remonta a la Era de los Dioses.

Una persona se
vuelve un Santo al ser escogido como representante de una constelación
específica. Todo el tiempo, esos guerreros enfrentan batallas mortales
para proteger nuestro mundo del Mal. Cuando su propia fuerza no es
suficiente, ellos recurren a la Gracia Divina, a través de sus Cloths
sagradas – por eso cada Santo tiene su propia constelación tutelar, sea
ella Boreal, Austral o Zodiacal (teóricamente serían 24, 48 y 12 de
cada tipo, respectivamente).

Existen tres graduaciones entre los Santos: Oro, Plata y Bronce.

Los
Santos de Oro están encima de todos los otros y son representados por
los Doce Templos Zodiacales – las constelaciones de la astrología, que
también representas los signos, como Aries, Tauro y Géminis. Los Santos
de Plata son los próximos en la orden jerárquica, seguidos de los
Santos de Bronce. Todavía más abajo están los soldados rasos.

El
Maestro es responsable por el comando de todos esos niveles – por tanto
es siempre un Santo de Oro, generalmente escogido por su antecesor en
el cargo. Ya los oficiales pueden ser Santos de Plata o de Bronce. Sus
responsabilidades incluyen prever la trayectoria de las estrellas,
monitorear señales de actividad maligna, registrar la historia y
transmitir el legado de los secretos místicos del Santuario para las
generaciones futuras.

Algunos creen que existen 24 Santos de
Bronce y 48 Santos de Plata, pero, con excepción de los doce Santos de
Oro, no se sabe exactamente cuantos son los guerreros de cada estirpe.
Aparentemente ni siquiera los Maestros conocen el número total de
Cloths sagradas existentes.

El historial del Santuario, cuyos
datos son relativamente nuevos, tampoco ofrece una respuesta exacta.
Según un relato reciente, la cantidad máxima posible de Guerreros
Sagrados sería 78. En otro registro, ese número varía a 88. Hay quien
diga que los astrónomos se basaron de alguna forma indirecta en esa
anotación para establecer la cuenta “oficial” de constelaciones, pero
no existen pruebas. Además de eso, esas teorías se contradicen: por
ejemplo, se sabe que existió hasta muy poco tiempo atrás un Santo de
Cerberos, pero esa constelación no está en la lista “oficial” de los
astrónomos. El único punto en común entre las diferentes versiones es
la creencia de que en ningún momento todos los trajes fueron usados
simultáneamente.

Tampoco podemos olvidarnos de que el universo
no es algo estático. El mapa celeste está en constante transformación:
muchas estrellas se incendian y se pierden como Novas, e incluso la
Estrella Polar permanece inmóvil un período de millones, o miles de
millones, de años.

Todas las personas nacen y mueren bajo el
destino de las estrellas. El firmamento y el mundo en que vivimos se
reflejan el uno al otro. Si el mundo cambia, cambian las estrellas y su
diseño en el cielo, o sea, cambian las constelaciones que determinan
los trajes sagrados. Con eso, la propia naturaleza de los trjes de los
Santos es mutante, y los Guerreros Sagrados saben de eso.

A
pesar de todo eso, el número “88” se tornó la respuesta patrón para la
cantidad de constelaciones y Santos existentes. Pero, en los días de
hoy, período en que ocurre nuestra historia, no existe ni siquiera la
mitad de esos guerreros con Athena en la Tierra.


- Por lo
que Seiya está diciendo, puede haber una relación entre la persona que
me atacó en el teatro y los invasores que secuestraron a Yulij – dice
Nicole, que todavía siente algún dolor y por eso una que otra vez
comprime los músculos del rostro.
- Pero usted es un Santo de Plata, como quedó en desventaja?
- Seiya, no sé que decir – Nicole todavía está confundido y avergonzado. – Lo siento mucho... por Yulij también.

Yulij
es un Santo Femenino de Bronce, equiparándose a Shun en jerarquía y
poder de combate, aun siendo mujer. Como demostrado en el golpe que
Seiya acertó en Agrios, la esencia divina de las técnicas de lucha de
los Guerreros Sagrados no tiene relación alguna con fuerza bruta o
capacidad muscular.

- Qué está ocurriendo? Cuál es el objetivo de esos enemigos?
- Por lo menos nada le ocurrió a nuestra Athena. Felizmente.
-
Cómo puede usted decir la palabra “felizmente” en un momento como este,
Nicole? – La voz suave inunda la sala con una carga de afecto y bondad.

Las cortinas se abren, revelando la figura de una muchacha. Es la diosa de la guerra y la sabiduría. La eterna virgen.

Zeus,
dios de los cielos; Poseidón, señor de los mares; Hades, amo del
infierno. Athena, protectora de la tierra – con poder equiparado al de
esas tres entidades supremas.

- Athena – Nicole dobla la rodilla en una reverencia que se acostumbró hace mucho a hacer.
-
No se puede hablar de algo “feliz” cuando la vida de uno de mis amados
Santos está en peligro. – continua Athena, manteniendo una postura
altiva.

La figura femenina de la diosa es de una belleza
singular. Aparenta más o menos la misma edad de Seiya y Shun, tiene
largos cabellos hasta la altura de la cintura y viste un gracioso
vestido blanco. No es nada diferente de una muchacha común, incluso
considerando su extraordinaria belleza.

- Fueron palabras impensadas. Perdóneme, Athena – se disculpa Nicole, curvándose aún más.
- No se culpe. Por favor, levante la cabeza.

La
diosa transmite su autoridad en el modo como extiende la mano a Nicole,
un hombre aparentemente mucho más viejo que ella (lo que no podría
estar más distante de la realidad, como sabemos).

- Los Gigas...
-
Si, ya lo sé. – Su voz envolvente también transmite una característica
divina, manifestando su voluntad de diosa a cada palabra pronunciada.
Después de todo, la joven es la propia Athena, la encarnación de esa
divinidad en los días de hoy.
- Quienes son esos tales Gigas?
- Son los gigantes de las fábulas griegas, Seiya – responde Nicole.
- Ah... Fábulas...
- Cualquier día ven conmigo hasta la biblioteca para aprender la historia de la creación del cielo y de la tierra.
- Aaaa... creo que no se va a poder – responde Seiya, tocando su propio rostro en un gesto medio incómodo.
- Los Gigas son el propio origen etimológico de la palabra “gigante” – explica Nicole con su paciencia inigualable.
-
Gigantes como los de las historias para niños? Bien, los tipos que
vinieron aquí son grandes, pero decir que son gigantes es exageración.
-
Déjame contar la historia de los Gigas – continua Nicole, como si fuese
un profesor. – Esta comienza en la antigua Era de los Dioses, algún
tiempo después del surgimiento de los Santos y de su primera lucha, la
batalla contra el ejército de Poseidón, trabada en las tierras de Ática.

En la sala ahora se oye apenas la voz de Nicole, mientras los otros escuchan con atención.

-
Fue en esa época que los Gigas declararon la guerra contra los Santos,
con el objetivo de dominar el mundo. Esos antiguos dioses malignos eran
diferentes de las entidades olímpicas como Poseidón y Hades. Se
llamaban a sí mismos “Hijos de la Gran-Tierra” y se protegían con
armaduras de Adamas, material todavía más resistente que el Orichalcum.
Eran seres dotados de una fuerza avasalladora, y la batalla entre ellos
y los Santos tuvo proporciones épicas. Nuestra victoria fue conquistada
a un alto precio, y apenas gracias a la presencia de la propia Athena
en los campos de batalla. Casi ningún Santo sobrevivió.
- No consigo imaginar una guerra tan difícil.
-
Incluso habiendo salido vencedora, Athena no pudo destruir a los seres
malignos, que eran dioses, por tanto, inmortales. Ella no tuvo opción
sino exiliarlos a las profundidades más allá del Tártaro, para que su
voluntad diabólica jamás invadiese Gaia nuevamente. Esa es la historia
de la Gigantomaquia.
- Gigantomaquia?
- Es el nombre de la guerra
contra los Gigas en la mitología – responde Nicole, solemnemente. –
Según el historiador griego Apolodoro, durante la Gigantomaquia, Athena
lanzó sobre los Gigas el Monte Etna, que queda en Sicília, para
aprisionarlos.
- Pera ahí, usted dijo Sicília? – pregunta Seiya. –
Athena... los invasores del Santuario, esos Gigas de los que están
hablando, ellos dijeron que estaban llevando a Yulij para Sicília.
-
Pero no entiendo – en este momento, la voz de la diosa carga el peso de
su dolor por lo que puede estar pasando Yulij. – Por qué no me atacaron
directamente?
- Estamos todos preocupados por la seguridad de Yulij,
pero, antes que nada, necesitamos descubrir por qué los Gigas están de
vuelta justo ahora, ellos que estaban aprisionados desde tiempos
inmemoriales.
- Vamos hasta Sicília – dice Athena en un tono súbitamente confiante.
- Usted quiere ir personalmente, diosa?! Nunca permitiríamos una cosa de esas.
-
Nicole... – la voz de la joven desborda compasión. – Estoy feliz de que
se preocupe por mi, pero no puedo abandonar a mis Santos. Que tipo de
madre abandonaría a sus hijos?

La imagen de la muchacha
refiriéndose a los Guerreros Sagrados como sus hijos es muy poética, y
demuestra su inigualable determinación en protegerlos. Una diosa
dispuesta a luchar por aquellos a quienes ama.

- Y lo
siguiente...! – el tono más alto de Seiya interrumpe el momento
solemne. – Todavía no entendí que hacen esos Gigas ahí, pero no me da
por quedarme sentado aquí sabiendo exactamente donde esos tipos están.
Yo voy hasta allá!
- Yo también – concuerda Shun.

Todavía
temiendo por la seguridad de Athena, Nicole decide tomar las riendas de
la situación, usando su autoridad como Papa temporal.

- Entonces
van los dos – y con eso la misión es oficialmente transferida a Seiya y
Shun, que aceptan con vigor. – El primer paso es investigar las fuerzas
enemigas – añade Nicole. – Solo entonces someteremos la decisión al
juicio de Athena.
- Pero...
- Ya todo está decidido y providenciado, señora. – completa, ignorando la tentativa de protesta de la diosa.
- Llegué!!!!!! – una voz estridente de afuera. Kiki se une a los otros en la Sala del Maestro.
- Buen trabajo, Kiki.
-
Vaya, señor Nicole, usted gusta de abusar de la gente, eh? – dice el
muchacho en su tono infantil y animado. – Está bien que Sicília queda a
meros 800 kilómetros de aquí, pero dio un trabajo cansado atravesar dos
veces el Mar Jónico y la Península Italiana!
- Ya fuiste y volviste de Sicília, Kiki?
- Pues claro! – Kiki da un guiño a Seiya.
- Pareces estar muy bien – dice Nicole, sonriendo. – Tienes energía de sobra para reclamar...

El teletransporte provoca un enorme cansancio espiritual, especialmente en una jornada de ida y vuelta sin descanso como esa.

- Le pedí a Kiki que trajera un guía de allá – explica Nicole.
-
Y voy a decir una cosa, teletransportar a alguien cansa dos veces más!
– Kiki no deja de jadear, sentándose en el piso. – No, cansa cuatro
veces más!
- Un guía? – Seiya todavía está bastante confundido.
-
Ustedes van a necesitar de alguien para mostrarles el camino. – la
respuesta es dada por una nueva voz. – Sicília es la más grande isla
del Mediterráneo. No quieres quedar perdido por allá, eh, Seiya?

El
muchacho recién llegado habla con ironía y da una palmada en el hombro
de Seiya, demostrando intimidad. Pero el Santo de Pegaso parece no
tener la menor idea de quien se trata. El “extraño” es unos 10
centímetros más alto que él y aparenta ser dos o tres años más viejo.
Tiene un tatuaje en el brazo y usa ropas desgarradas que podrían
pertenecer a un chico de la calle. Su cabello largo y teñido de
plateado está peinado para atrás, haciendo que su apariencia recuerde a
la de un lobo.

- Quién eres tú?
- Ja! Ja! No pongas esa cara
fea! Sigues igualito a cuando eras mocoso, vienes queriendo arreglar
los daños de tu cara por tantas peleas. – El joven bromea sobre Seiya
en un tono amigable y nítidamente nostálgico.
- Cuando yo era mocoso...? Hey, tú eres Mei!

La
constatación hace que Seiya, Shun y hasta Athena vuelvan en el tiempo
por algunos instantes. La presencia del amigo de la infancia trae
recuerdos antiguos que iluminan y transforman el rostro de todos. La
encarnación de la diosa, tan imponente hasta hace poco, parece
cambiarse a la muchachita de pocos años atrás.

- Eres tú mismo, Mei?
-
Continuas siendo el mismo, Seiya. Y tú, Shun, vaya, como eras llorón!
Y... – el joven de cabellos plateados queda más serio al voltear en
dirección de Athena. – Es un enorme placer reencontrarla, Señorita
Saori.


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MensajeTema: Re: Gigantomachia español   Vie Nov 16, 2007 4:45 pm

SICÍLIA

1

- No puedo creer que estés vivo, Mei! – Dice, regresando a su lugar en el avión después de haber ido a buscar algo para beber.
Estamos
en pleno vuelo. Este avión no tiene ventanas ni butacas. Los asientos
son lonas filtradas, suspendidas por tubos en ambos lados de la cabina.
El espacio es apretado: Si Seiya estuviese sentado frente a sus amigos,
estaría prácticamente tocando sus rodillas con las de ellos. Por la
decoración parece más una aeronave militar que un avión de pasajeros.

-
No hay razón para tener esa expresión de sorpresa en sus caras. Shun y
tu acaso no están vivos? Es normal que yo consiguiera sobrevivir.
- Normal, Tu? Aaiii! – grita Seiya cuando Mei aprieta con cierta fuerza su mejilla.
- Piénsalo bien, Seiya! Alguna vez conseguiste derrotarme en una pelea?
- Eso fue cuando tenía 7 años! Tú eres dos años mayor, en aquella época eso era mucha diferencia!
- Ja! Pero tu continuas siendo un pequeño.
Shun
no resiste soltar una pequeña risa al ver la cara avergonzada de Seiya.
Los dos Santos están usando sus trajes sagrados y llevan las Cajas de
Pandora de Pegaso y Andrómeda en el compartimiento de carga, en la
parte trasera de la aeronave. Se trata de un Tiltrotor, con capacidad
para llevar diez pasajeros. Su alas poseen rotores móviles, en la parte
externa se lee la inscripción “Fundación Graad”. Falta menos de media
hora para llegar a Sicília.

- Si yo los llamara para pelear
algún día, perdería con certeza. Exactamente como Shun, que vivía
llorando... Ustedes ahora son Santos. Yo no lo conseguí.
- No lo conseguiste?
-
Yo sobreviví, sin embargo no recibí la Cloth – continúa Mei, en un tono
ligeramente sarcástico. – No paso de un soldado raso. Una estrella cae
– es extraño. Mirando hacia Shun, en un gesto sorprendentemente serio:
- Cuántos...? - pregunta cabizbajo – Cuántos sobrevivieron?
- Diez.
- Contigo, Once. – Dice Shun, en voz baja.
- Nosotros, solo diez...

En este punto es necesario interrumpir la historia para hacer un pequeño viaje al pasado.

Las
luchas libradas entre Athena y otros dioses por la posesión de la
tierra son llamadas “Guerras Santas”. La última de ese tipo ocurrió
hace poco mas de diez años atrás cuando la nueva reencarnación de
Athena descendió en el Santuario. La diosa era apenas un bebé y tubo
que enfrentar un ataque.

La sombra del mal denominada Región
Sagrada cuando Saga de Géminis, uno de los Santos de Oro, fue dominado
por sentimientos perversos, queriendo volverse el señor de la tierra,
poseído por la ambición, Saga asesinó secretamente al Papa de aquella
época, enfrentándose después a la indefensa Athena.

Felizmente,
el Santo de Oro Aiolos de Sagitario consigue salvar a la diosa antes
que ella se vuelva victima de la daga afilada de Saga. Athena fue
confiada a un señor llamado Mitsumasa Kido, que la llevó para el
distante Japón, bautizándola como Saori Kido y la crió como su nieta.

Mitsumasa
Kido, creador de la Fundación Graad, era uno de los hombres más ricos y
poderosos del mundo. Después de poner a Athena bajo su protección, Kido
ofreció a sus cien hijos que tenía con amantes en sacrificio, pidiendo
como intercambio que fuesen consagrados como Santos de la diosa y
vuelvan con las Cloths sagradas. El viejo jamás reconoció la paternidad
de esos niños, tratándolos como huérfanos y lanzándolos a su propia
suerte por los cuatro rincones de la tierra.

Las tácticas de
entrenamiento en las artes de combate de Athena superan lo absurdo.
Flaquear es sinónimo de muerte en busca de juntar a los más poderosos
guerreros de la tierra. Los aspirantes fueron sometidos a bosques
infestados de animales salvajes, desiertos insoportables, montañas
donde respirar es un suplicio, planicies gélidas donde el frío lleva a
una persona a una muerte en menos de cinco minutos. Islas volcánicas
con calor infernal y gases tóxicos.

Prácticamente todos los
hijos de Mitsumasa Kido murieron en ese proceso, enviados al infierno
por su propio padre. Apenas diez de ellos consiguieron completar ese
entrenamiento extremo y, elegidos por las constelaciones, volvieron
milagrosamente con sus Cloths sagradas. Entre esos pocos están Seiya y
Shun.

No hay tiempo para extender detalles del conflicto que
ocurrió en el Santuario que fue conocido como “La Revuelta de Saga”. El
lector interesado puede buscar información en una biblioteca, donde
encontrará registros de esa serie de batallas. Fueron 13 años desde el
encuentro del héroe Aiolos con el viejo Kido, pasando por el despertar
de Athena (Saori Kido) y culminando con la derrota de Saga, cuando
finalmente la diosa consigue regresar a Región Sagrada.

Entre
los aspectos más dramáticos de ese periodo está el descubrimiento, por
parte de los 10 huérfanos sobrevivientes, de que la nieta del viejo
Kido, a la cual algunos llegaron a odiar, era en verdad la diosa
Athena. O el hecho de que su padre los ofreciera en sacrificio para
criar Santos Guerreros que vivirían para defenderla.
Ahora reconocen
a Saori como la verdadera Athena, Seiya y sus compañeros consiguieron
superar la propia infancia infeliz y, lo más importante, derrotaron al
maligno Saga, arrancando el Santuario de su poder.

No podemos
olvidar que el costo de innumerables sacrificios e incontables pérdidas
y gracias al grandioso amor de Athena es que la paz en la tierra sigue
preservándose.

- Seiya, tu fuiste mandado a Grecia, cierto?
Y Shun, tu fuiste para.... La Isla de Andrómeda, cierto?
- Y tu fuiste para Sicília.
-
Eso. Sin embargo no fui llamado de vuelta por la Fundación Graad
después del entrenamiento. Que les habían dicho que había pasado
conmigo?
- Creo que habían hecho una partida de defunción en tu
nombre. Quien desee ser Santo tiene que conquistar la Cloth a cualquier
precio. Las otras alternativas son huir, morir o vivir totalmente
aislado como un soldado anónimo.
- Si, entiendo – Los ojos de Mei
parecen perderse en el vacío. – Mi maestro fue asesinado en la Revuelta
de Saga y yo ya no tenía a nadie para entrenarme. – El joven hace una
pausa para suspirar. – Acabé en Sicilia, sirviendo como una especie de
espía del Santuario. O lo que ellos llaman “Agente Operacional de
Campo” yo creo.
- Lo más importante es que estás vivo, Mei. Cambia de cara, yo estoy muy feliz por eso, de verdad
- Bien.

La
simpatía que los tres jóvenes sienten por el otro tiene raíces mucho
más profundas que la camaradería ganada por haber sobrevivido al
entrenamiento para volverse Santo. A pesar de tener madres diferentes,
son todos hermanos.

- Tu sabías sobre nuestro padre? – Pregunta Shun, cuidadosamente.
-
Yo siempre lo supe. Desde que estaba en el orfanato de la Fundación
Graad. – Mei continua, ahora mostrando una sonrisa. – Sin embargo la
señorita Saori era la Encarnación de Athena, eso yo no sabía! –
Completa. Soltando una risa burlona.
- A nosotros, eso nos pegó de sorpresa!
- Ahora, con respecto, Seiya – Dice Shun, en un tono bastante serio.
- Qué les parece, Shun! Habla serio, me recuerdas a una niña mimada, arrogante y diciendo su voluntad!
De
hecho, la Saori Kido de ahora es la imagen perfecta de la gran diosa
Athena, símbolo de amor y confianza absoluta, pero ella no fue siempre
así. Cuando niña, llamaba la atención solo por su belleza física,
causando impresión de gran soberbia. El despertar de la Voluntad de
Athena solo ocurrió después de su desenvolvimiento físico. Antes de
eso, para los huérfanos como Seiya y los otros, Saori – Quien recibía
el amor del mismo Mitsumasa Kido – No pasaba de ser blanco de los celos
y del rencor.

- No fue contigo, Seiya, aquella historia de “Sé mi caballo”?
- Ese fue Jabu! Ni aunque me chicotease fingiría ser un caballo!
-
Jabu... Él, recuerdo una cara con ese nombre... – Mei está cabizbajo,
los ojos mirando en dirección a sus brazos, cruzados entre sí. Luego de
hacer una pequeña pausa, se arma de valor para hacer una pregunta más
difícil: - Quiénes son los otros que sobrevivieron?
- No lo sabes?
-
Yo nunca salí de Sicilia, no sé casi nada sobre los Santos del
Santuario. Yo no sabía que ustedes estaban bien hasta que nos
encontramos ahora hace poco.

De hecho, no todos tienen acceso al
nombre de los Santos. Es una especie de secreto militar, como muchas de
las informaciones sobre la Región Sagrada. Soldados de jerarquía
inferior, como Mei, en general conocen un número mínimo de Santos.

Shun dice los nombres de sus hermanos sobrevivientes, uno por uno:

- Shiryu, Hyôga, Ikki
-
Tu hermano? – pregunta Mei, al recordar que Ikki es hermano de padre y
de madre de Shun – Y también que los dos no son nada parecidos en
términos de temperamento, por el contrario: Mientras Shun tiene
carácter delicado, llegando a recordar a una niña, Ikki es su opuesto
perfecto, un niño brutal y duro, con un gran gusto por las artes
marciales.

Mei se emociona con la lista de Santos sobrevivientes. Consigue recordar los rostros de cada uno de ellos.
-... y Jabu. Diez en total – Es Seiya quien concluyó contando.
- Cuál es la estrella de él?
- Unicornio.
- Jaja! – Mei no consigue contener la risa.
- No es perfecto? – concuerda Seiya.
-
Con seguridad! Unicornio es un bicho que solo acepta ser cabalgado por
doncellas, no? Y él siempre estaba moviendo el rabo para Saori, hasta
corría para servirle de caballo a ella.
- Y continua así mismo hasta ahora. No ha cambiado nada.
- Ni ustedes – completa Mei. – consiguieron volverse Santos, más no cambiaron ni un poco!
- Ni tu, Mei – Confirma Shun.
-
Jabu está en Argelia – Cuenta Seiya. – Shiryu está en Rozan, China y
Hyôga, en Sibéria Oriental. La mayoría de los otros también continua
cumpliendo su papel de Santos en los lugares donde fueron entrenados.
- No conseguimos descubrir donde está mi hermano Ikki.
- Bueno, desde pequeño le gusta andar de lobo solitario...

En
ese momento el alto-parlante anuncia que ya están sobrevolando espacio
aéreo Siciliano. El viaje de Grecia hasta ahí fue corto para matar
dudas.

Seiya y Shun corren en dirección a sus Cloths, en cuanto
a Nicole, que no participó en la conversación por estar piloteando el
avión, anuncia secamente:

- Vamos a abrir la puerta trasera y disminuir la altitud. Ustedes tres van a saltar.
- Brincaremos, eh? – Seiya hace una mueca pero la cosa va en serio.
-
Este bichito bebe mucho combustible en cada aterrizaje y despegue –
Explica Nicole. – Tenemos miedo que no tengamos suficiente para volar
al Santuario.
- Pero solo piensas en ti mismo, Nicole? Quién va a garantizar nuestra seguridad? – Replica Seiya.

Tal
vez el lector está sorprendido conque un Santo como Nicole, de la
Constelación de Altar, sea capaz de pilotear una aeronave de tecnología
avanzada como este Tiltrotor. Sin embargo el hecho de que los Santos de
Athena sean entidades completamente aisladas del mundo cotidiano, no
significa que no se relacionen con él. Su misión no es proteger un
universo fantasioso de cuentos de hades, sino el planeta donde vivimos.
Los Santos también son mutables, así como el cielo y la tierra,
evolucionan con ellos.

Sin embargo conforme a la idea de
lanzarse al vacío, Seiya avanza con Shun para la parte trasera, que
está abierta y deja entrar a la cabina intensas corrientes de aire.
Está a diez metros de altura, por eso no alcanza a tentar usar
paracaídas.

- Listos? – Pregunta Mei, su voz abochornada por el sonido del viento cortante, y entonces: - Fiu! – Salta del avión.
- Que Athena los proteja. – Dice Nicole, en el momento en que Seiya y Shun se lanzan tras Mei en el oscuro mar de Sicília.

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MensajeTema: Re: Gigantomachia español   Vie Nov 16, 2007 4:45 pm

2

Si
pensamos en la Península Italiana con su forma de bota, la isla de
Sicília queda a pocos kilómetros del pico del zapato, separada del
continente por el Estrecho de Messina. Es una ubicación privilegiada en
el Mar Mediterráneo: Desde su extremo oeste, es posible divisar el
continente Africano.
Esa es la mayor isla de la región, con más o
menos la misma área de Sergipe, en Brasil, su formato triangular le ha
ganado el apodo de Trinacria (Isla de tres puntas). Sicília tiene un
clima ameno y suelo fértil, que, junto con su posición estratégica en
el mapa europeo, fue objeto de innumerables disputas y guerras a lo
largo de la historia.
En la antigüedad, prosperaban ahí colonias
griegas. Años mas tarde, la región fue conocida como “Granero de Roma”.
Después ocurrieron las invasiones bárbaras y la dominación por el
Imperio Bizantino. En la edad Media, la isla fue conquistada por árabes
venidos de África, y, en el siglo XI, los normandos, descendientes de
los vikingos nórdicos, se aliaron con las fuerzas islámicas para
establecer el reino de Sicília, que en cierto punto se llegó aun cuando
se dominó el sur de Italia.

El trono Siciliano pasó por varias
familias y tradiciones monárquicas: El Sacro imperio Romano Germano; La
Casa de Anjou, francesa: Los de Aragón, españoles; Y la de Habsburgo,
en el siglo XIX, se fundó la región Nápoles, en principio se le conocía
como “El Reino de las dos Sicílias”. Finalmente, en 1861, Sicília fue
anexada a Italia, país con el cual forma parte hasta hoy, a pesar de su
cultura y trayectoria histórica completamente independientes.
Habitada
por pueblos de múltiples orígenes y lenguas, Sicília es diversificada,
colorida, y frecuentemente complexa como un mosaico. Su propio nombre
ya tiene innumerables variaciones, como Siquéria, adoptado cuando era
una colonia griega, o Siquília, en la época de la dominación romana. De
la misma forma, las ciudades de Siracusa, al sudeste de la isla es
famosa por ser la tierra de Arquímedes, recibió diferentes
denominaciones a lo largo de su historia, como Surakusai, Siragosa,
Siracusa.
La arquitectura siciliana es uno de sus grandes destaques,
una combinación armoniosa de culturas mediterráneas medievales –
bizantina, islámica y gótica – y de la corriente barroco, adoptado a
partir de la edad moderna, al mismo tiempo, pocos lugares conservan
tantos rastros de la Grecia Antigua. Se separaron por la isla ruinas de
monumentos erguidos en honor a los dioses del olimpo, como los templos
encontrados en el valle de Agrigento, así mismo, innumerables y
grandiosos teatros y arenas.
Varios episodios de la mitología griega
tienen a Sicília como escenario, como la ya mencionada Gigantomaquia.
Por ejemplo, dice la leyenda que Odiseo, uno de los mayores héroes de
los poemas épicos griegos, libró una batalla difícil con el monstruo
marino Scylla cerca al estrecho de Messina.


- Qué te
viene a la mente cuando oyes hablar de Sicília? – pregunta Mei. Los
amigos se refugiaron en un islote pequeño y oscuro, de donde Mei
observa el antiguo teatro de Taormina. Llegaron ahí después del
arriesgado salto: Los que sería suicidio para las personas normales
pero no es nada comparado al entrenamiento que los tres habían vivido
para volverse Santos.
Seiya piensa un poco y dice:
- Mafia.
-
Debido al Padrino, verdad? – Dice Mei. – En verdad ese asunto es un
tabú aquí! Pero ahora Sicília es mucho más segura que el continente,
sabias?
Taormina está en la costa este de la isla, con una población
de cerca de 10 mil habitantes. Situada en un declive en el monte Tauro,
a 400 metros de altura, la ciudad tiene una magnífica vista al mar. Su
belleza natural le ha ganado se escenario de muchos films, y la región
es un centro turístico mundialmente famoso.

El área urbana de
Taormina es antigua y, como ocurre en muchas ciudades europeas,
predominan las aceras y calles estrechas. El pavimento es todo hecho de
piedra, completamente inadecuado para los automóviles de hoy en día, y
prácticamente no existe estacionamientos ahí. En el camino 114, al lado
del mar, parte góndolas llevando turistas que visitan la ciudad.
-
Hay un frase conocida en Sicília – cuenta Mei -, “En las tierras
ocupadas por los viveras y por los dioses del olimpo, pueden nacer
estúpidos y genios, pero jamás criminales”. Es algo que mi difunto
maestro decía.
- Mira… Mei. Nosotros no hemos venido aquí para hacer turismo – dice Shun.
- Lo sé.
Los Santos fueron enviados a Sicília después del ataque al Santuario, pero no tienen idea del paradero de los invasores.
- Sabes donde podemos encontrar a esos Gigas?
-
Shun, si no lo supiese no habría sido llamado a la Región Sagrada. No
un mero soldado raso como yo – Mei apunta en la dirección de la fachada
del teatro. A través de la pared de arcos es posible ver el mar Iónico
a la izquierda y Taormina a la derecha, separados por la venda litoral
que se extiende en dirección sudoeste. Aun más allá de este
espectacular paisaje está una montaña imponente.
- El monte Etna – Susurra Shun.
Se
trata del mayor volcán activo de toda Europa, con 3340 metros de
altura. Por sus muchas erupciones y gran cantidad de lava derramada, el
monte tiene una pendiente suave y no exageradamente inclinada. De su
cumbre brota una intensa capa de humo y ceniza.
- Según las leyendas
griegas – explica Mei – Los Gigas enterrados por Athena sobre el monte
Etna sufren tanto que escupen llamas y humo.
- Vaya, como está oscuro – interrumpe Seiya – Ya debió haber amanecido, o no?
El
sol es poco más que un círculo apagado en el cielo, y toda la isla está
cubierta por una especie de luz media. A pesar que estamos en el auge
del verano, no hay casi nadie en Taormina, el lugar parece más bien una
ciudad fantasma.
- El Etna está en una fase de intensa actividad, lo
ví en la TV – Explica Mei. – La tiembla a toda hora y el aeropuerto
está cerrado por causa de las cenizas volcánicas y una corriente de
lava ya llegó al borde de la ciudad, que se declaró en estado de
emergencia. Eso explica por que Taormina está tan desierta en este
verano, siendo normalmente un agitadísimo centro turístico.
- La población fue evacuada de esta área?
- Exactamente. Normalmente podríamos subir una parte del Etna en auto, pero ahora las entradas están bloqueadas por el ejército.
- Rayos – reclama Seiya, tocándose la cabeza – Entonces la gente tiene que ir a pie.
- Primero, un baño de mar. Ahora, caminar por la montaña, Tus vacaciones de verano están completas, Seiya! – Dice Mei.
- Esto es bueno… podemos actuar sin tener que preocuparnos por los moradores o turistas.
- Si los Gigas realmente están de vuelta, la primera cosa es verificar si los arcos de Athena están atados.
- Como, a propósito, ordenó el señor Nicole.
- Según mi maestro – dice Mei, al mirar en la dirección del cráter – Los arcos de Athena están en las profundidades del Etna.
- De acuerdo! Entonces vamos? – pero antes que Shun y Mei pudieran responder…
- Bienvenidos, cachorros de Athena!
Con el susto, los jóvenes se ponen en posición de alerta, sombras salen de diferentes puntos del teatro a cielo abierto.
- Es necesario felicitarte por haber venido tan rápido al encuentro de la muerte, Pegaso!
- Agrios! – Seiya reconoce al gigante con quien luchó en el Santuario. Y el no está solo.
- Solo mandan tres personas? Los Santos deben estar con falta de personal.
- Y esos son niños aún! Mamá les mando hacer compras, cierto? Quirrirri…
En
el palco está Agrios, la Fuerza Bruta, Thoas, el Relámpago Veloz y
Pallas, el Espíritu Estúpido, armado con sus “garras marionetas”. Sus
trajes de Adamas reflejan el brillo turbio del cielo oscurecido.
-
Shun, son los Gigas que invadieron el Santuario ayer! – Pero otra vez
Seiya es interrumpido, ahora por una nueva presencia que surge poco a
poco en el centro del palco
- Qué? Argh, que olor tan horrible! –
Seiya cubre su boca instintivamente, sintiendo una terrible ansia de
vómito. Y como si estuviese empujando su rostro dentro de un saco de
excrementos.
- Espero ahí! Dice Shun – Mi cadena está reaccionando ante su presencia…
La cadena amarrada a la Cloth sagrada de Andrómeda tiembla como si estuviese siendo golpeada por un relámpago.
- Es él! La persona que me atacó en el teatro!
La
sombra el cuarto Giga aparece de repente en medio de un remolino de
humo negro. Su voz poderosa resuena en la arena y hace que todo el
lugar tiemble con la vibración:
- Mi nombre es Enkelados, la Voz Sellada.

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MensajeTema: Re: Gigantomachia español   Vie Nov 16, 2007 4:46 pm

3

Soy Enkelados! El sumo sacerdote de los Gigas!
- Con eso, ondas vibratorias recorren el aire, chocando contra las ruinas y causando varias explosiones concéntricas.
La fuerza increíble de esa voz lanza a Seiya, Shun y Mei, este último cayó en las gradas.
- Qué tipo de voz es esa? Mi cuerpo se está hormigueando…
- El es el Jefe de los Gigas?
En ese momento, Mei es lanzado nuevamente, ahora contra la pared, y su cuerpo cae pesadamente en el suelo.
- De donde está viniendo esa presión..? – Pregunta el joven, escupiendo unas gotas de saliva con sangre.
Mei
está particularmente por no tener un traje sagrado para protegerse,
como Shun y Seiya, quienes visten las Cloths más poderosas de la
tierra, hechas de una mezcla de súper metales ahora desconocidos por la
humanidad, como Orichalcum, Gammanium y Polvo Estelar.
- Dónde está
Athena? – Enkelados carga un bastón esculpido con imágenes de monstruos
de tierras desconocidas, Su rostro se esconde atrás de una máscara con
facciones de Orco, o de demonio devorador de hombres. Su armadura de
Adamas, bastante adornada, tiene color amarillento, con un topacio
eclipsado, y está cubierta por una sotana de sacerdote. – Aquella
idiota mandó Bronce para atacarnos! La jerarquía más baja! Por lo
visto, ella aún no cree que nosotros, los Gigas, hemos vuelto!
- Hey, puedes insultar a la gente pero deja a Athena fuera de eso! – Seiya siente la sangre subirle a la cabeza.
-
Ja! Una meretriz ordinaria luciendo como protectora de la tierra. Y
ustedes son peores que aún, meros cachorritos de ella! El dios
primordial que adoramos ni siquiera reconoce su calaña! – Enkelados
está claramente queriendo irritar a los Santos con esas ofensas. –
Athena nos lanzó en las profundidades del vacío… imperdonable! Ahora
queremos venganza! – El monstruo continúa su juego de provocaciones: -
Arrancaremos los vestidos de Athena y la humillaremos como una bastarda
común de hombres mortales!
- Como puedes… - la mirada de Shun, normalmente calmada y serena, se arma de una fuerte furia.
-
Están los Gigas de vuelta… - Dice Mei, levantándose y limpiando la
sangre de su rostro. – Eso significa que el sello de Athena fue roto!
- Como consiguieron romper el sello de la antigua Gigantomaquia?
- Qué hicieron con la señorita Yulij? – Seiya pregunta mirando fijamente al sumo sacerdote de los Gigas.
- Aquella mocosa…?
-
Quirrirri! Mediocre, mediocre, mediocre, mediocre, mediocre! Los
supuestos protectores de la tierra son meros cobardes que se
aterrorizan por una rehén? Me hacen reír – Se intromete Pallas, el
Espíritu Estúpido.
- No la matamos. Aquella mocosa está en una
caverna subterránea – Enkelados apunta con su báculo al monte Etna. –
Si quieren salvarla, es mejor que sean rápidos. Aún siendo un Santo
Femenino, morirá pronto si continúa respirando los gases venenosos del
volcán. Eso si las cavernas no volaron por los aires en una erupción.
Mei se da cuenta que no pueden continuar ahí, deben ir a buscar a Yulij inmediatamente:
- Seiya, Shun! Síganme!
Es
difícil dejar a un lado a Enkelados después de todas las provocaciones,
pero esta lucha tiene que esperar. Los jóvenes corren en dirección al
monte Etna, evitando la zona urbana de Taormina, a una velocidad tan
increíble que no dejan ni sombras en el camino. Aún sin poderes
extra-sensoriales como teletransporte, la agilidad y los saltos de un
Santo son inmensamente superiores a los de un ser humano común.

A
ciudad queda atrás rápidamente, dando lugar a colinas con plantaciones
cercadas de muros de piedra y arbustos. Todo ahí está cubierto por
cenizas volcánicas.

- No tenga tanta prisa, niños. – Para sorpresa de los tres, los Gigas los siguen de cerca.
-
Pero cómo?! – Se pregunta Shun, en cuanto Thoas, el Relámpago Veloz
viene atrás de el, como una sombra. Pallas, por su parte, está atrás de
Mei.
- Aún no terminamos la explicación… Si quieren salvar a aquella chica…
- No necesitas decirlo. Debemos derrotarlos a ustedes, no es cierto?!
-
Sabes hablar, mocoso! – Agrios, la Fuerza Bruta, arranca de un solo
golpe una enorme cantidad de tierra, cavando así un enorme cráter.
- Ahora, tu adversario, obviamente seré yo, Pegaso!

Seiya
no está dispuesto a conversar y salta en dirección a los Gigas. Si
quieren luchar ahora, que sea rápido. Para poder finalmente salvar a la
señorita Yulij.

El brillo de los trajes de Adamas es de un azul
tenebroso. La pesada armadura, con clavos expuestos por toda la
superficie, simboliza claramente la naturaleza agresiva de las
criaturas. Bajo el casco adornado con cuernos, Agrios encara a Seiya
con una sonrisa maliciosa.
- Puedes venir.
- PEGASUS RYÛSEI KEN!!
(Puño Meteoro de Pegaso) – Al grito del Santo fue como si surgiera un
brillante rayo de luz. Es su golpe más poderoso. Ningún oponente
resiste en pie los más de cien golpes por segundo, cada uno con la
fuerza de Pegaso, cayendo sobre su cuerpo como una lluvia de estrellas
fugaces…

- Eso es todo? – Agrios pregunta, sin mostrar algún
daño mínimo por el Pegasus Ryûsei Ken. Cada vez más queda claro que los
Gigas despertaron con un poder equivalente al de los Santos.
Los
Adamas de la armadura de Agrios no tienen señales de daño. Seiya se
detiene seco ante el dolor que atraviesa su puño. Por más poderoso que
sea, ningún cuerpo consigue resistir el golpe de un guerrero sagrado –
La esencia de la destrucción, capaz de romper átomos. La única forma de
detener un ataque como ese es con una fuerza igual o superior al de los
Santos. Estamos hablando de la fuerza interior, el llamado Cosmo.

-
Yo lo sentí en la Región Sagrada – Balbucea Seiya, poniendo los brazos
en posición defensiva – Pero el Cosmo de el es aún mayor y más agresivo
de lo que imaginaba.

En ese momento, Agrios se inclina para
abajo, expirando vigorosamente. Coloca una de sus manos en la tierra,
agachándose. Seiya observa horrorizado cuando explosiones internas de
fuerza hacen que los músculos del Giga se expandan aún más.

- Siente la diferencia de fuerzas entre los Santos… y los Gigas – Agrios dice, antes de gritar:
- CRAG PRESS (Presión de Risco)
El
Giga salta en dirección de Seiya, golpeando el suelo con su pie para
impulsar su impetuoso avance. Su golpe acierta de lleno en el Santo,
que solo consigue soltar una especie de espasmo sofocante.

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MensajeTema: Re: Gigantomachia español   Vie Nov 16, 2007 4:46 pm

4

De
vuelta al Santuario, en la sala del Papa. Al volver de Sicília, Nicole
de Altar encuentra a Saori Kido – Esa es, Athena – En pie, en la misma
posición en que estaba cuando el partió.

- Agradezco su empeño – Dice la diosa. – Como está Seiya y los otros?
- Los dejé a salvo en la isla – responde Nicole. – Están verificando la integridad del sello de Athena en el monte Etna.
- Parece que el monte está en erupción, con muchos daños.
- Es verdad, diosa
- Será que no es muy peligroso? Se sabe que la población fue evacuada por causa de la lava y los gases volcánicos.
-
Los Santos de Athena no tienen ningún peligro o dificultad. Fuera de
eso, la Fundación Graad ya está trabajando en conjunto con el ejército
italiano. La región está aislada en un radio de diez kilómetros,
ciertamente no tenemos disturbios innecesarios.

- Muchas gracias, Nicole. Fu muy rápido y eficiente.
-
Es el papel del Papa Substituto – agradece, inclinándose delante de la
joven. – Pediremos que Kiki nos triga noticias de los acontecimientos
en Sicília.
- Lo siento mucho – Dice Athena, ligeramente cabizbaja.
– Di otras ordenes a Kiki – y continúa, después de una pausa: - Se que
los Gigas realmente volvieron, son enemigos terribles. Por más que
Seiya y Shun sean guerreros sagrados de innumerables batallas,
enfrentándolos solos sería…
- Comprendo – interrumpe Nicole – Me hubiera gustado que me lo hubiese consultado al respecto antes.
-
Pensaras que soy demasiado sentimental – dice la diosa – No quiero que
ninguno se lastime… y con eso se derrama siempre la sangre de un gran
número de Santos…

Saori Kido puede parecer demasiado emotiva para ser una divinidad, pero es exactamente esa la “voluntad” de Athena.

-
Justamente por ser así, Athena, es que nosotros, los Santos, la
seguimos y la protegemos – Responde Nicole, con la más absoluta
sinceridad y lealtad.

- Que las estrellas los protejan – Athena
hace una plegaria con su grandioso Cosmo, deseando a sus amados Santos
un retorno rápido y seguro.

5

No
es fácil explicar en palabras la naturaleza del Cosmo, una vez que se
trata del Séptimo Sentido. Palabras son la propia expresión de la
sabiduría humana, y estamos lidiando con algo completamente ajeno a la
humanidad en los días de hoy.
El ser humano común posee básicamente
cinco sentidos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. Existe un sexto
sentido, que se acostumbra llamarlo intuición o capacidad de
premonición, pero apenas aquellos considerados paranormales tiene esa
dimensión mas desenvuelta.
En un pasado lejano, todas las personas
estaban dotadas del Séptimo Sentido – Estábamos en la era de los mitos,
cuando aún no había fronteras nítidas entre los dioses y los seres
humanos. Aunque está presente aún ahora, de forma sutil, la propia
fuente de vida en la tierra, el desenvolvimiento de la civilización
como los hombres acabaron perdiendo esa maravillosa capacidad.
El Séptimo Sentido es el origen de los poderes sobrehumanos de los Santos de Athena.
A
través de el, los guerreros sagrados dominan la técnica de despedazar
átomos, siendo capaces de manipular, incendiar y expandir la energía
que da origen a la vida – es por eso que son tan poderosos. Es de esa
increíble habilidad que nace el Cosmo, una fuerza grandiosa e impar.

En
el Monte Etna, las plantas del paisaje se vuelven cada vez más escasas
a medida que avanzamos en dirección a la cumbre del volcán. Aquí
terremotos ocurren con frecuencia.
Las laderas negras están cubiertas de cenizas, gravas, guijarros y pedazos de lava endurecidos.
- Basta a jugar a “atrápame”, Chico que Bronce – Thoas, el Relámpago Veloz, se coloca frente a Shun, bloqueando su camino.
Los
Adamas de su armadura es de malaquita oscura, con piedras incrustadas
que levantan ojos esverdeados. El traje es extrañamente bello y
elegante, contrastando con las formas agresivas dotadas de garras y
clavos que adornan las armaduras de los demás Gigas.
La expresión de
Thoas también es diferente de los otros Gigas. Con largos cabellos
negros y piel extremadamente blanca, su semblante se mantiene
generalmente sereno. Su mirada, adornada por cejas marcadas y oscuras,
puede considerarse tranquila. Con certeza – Y eso vale para todos los
Gigas – Su apariencia no recuerda en nada a los gigantes de pinturas
inspiradas en la mitología griega, comúnmente retratados como
intimidantes demonios de cabellos blancos.

- Este ser posee un
Cosmo impresionante – Piensa Shun, asustado. Los Santos se valen mas
del Séptimo Sentido que de los ojos, oídos, nariz, piel, boca o
intuición. Es a través del Cosmo que su sensibilidad alcanza su punto
máximo.

- Será que Seiya y Mei están bien?
- Preocupado por
tus compañeros? – Thoas lee los pensamientos de Shun con facilidad,
usando principalmente el Séptimo Sentido. – Que tranquilidad la tuya,
estar pensando en otros… - Continúa el gigante. – Es mejor preocuparte
primero por tu propia vida.
- Por qué están provocando este conflicto? Son responsables también de la erupción del Monte Etna?
- Y si fuimos?
-
Muchas personas viven aquí! Las víctimas de las batallas son siempre
personas que no tienen como defenderse. Pro que quiere destruir a
tantos inocentes? Quieren conquistar la tierra?
Thoas responde con otra pregunta:
- Chico, estás hablando de la Guerra Santa?
- Si, lo estoy.
-
El olvido es el peor de los crímenes. Santo Guerrero de Athena. Tu
pareces dispuesto a enfrentarnos sin saber el motivo. – Giga suelta una
risa maliciosa y comienza su explicación tortuosa. – Antes de la
Gigantomaquia, antes de ser exiliados en las profundidades más allá del
Tártaro, ya había Athena en la tierra, Poseidón en el mar y Hades en el
reino de los muertos. Más poderoso que ellos estaba Zeus, en los
cielos, y los dioses del Olimpo reinaban sobre los tres mundos.
Poseidón y Hades declaraban la guerra a Athena innumerables veces, con
el objetivo de dominar la tierra… ustedes, Santos, expulsan a los
enemigos y llaman a esos conflictos Guerras Santas.
- Los Santos
siempre luchaban contra “voluntades” malignas para proteger el amor y
la paz en la tierra – Shun no entiende a donde Thoas quiere llegar con
todo eso.
- Sin duda, Athena es la guerrera protectora de la tierra,
eso todos lo admiten. Ahora dime… a quien Athena y los Santos defienden?
- A los seres humanos. – responde Shun.
- Tienes razón. Los seres humanos, las personas de la tierra. – Hace una pausa breve. – Chico, luchas y me matas.
- Como?
-
Y yo lucharé y te mataré. Arrancaremos la carne de los huesos uno del
otro. Basta sobrevivir respirando la sangre del enemigo. No se
necesitan pretextos edificantes y de lenguaje difícil para justificarlo.
- El qué...?
-
Sin embargo, recuerda que seremos nosotros, los Gigas, los vencedores
de esta batalla. – después de eso, Thoas lanza el cuerpo de Shun por
los aires. El Santo cae al suelo deslizadizo de grava y ceniza
volcánica, deslizándose por la ladera.
- Que fue lo que ocurrió? – Shun está cada vez más confundido. Simplemente no percibe el movimiento del ataque de Thoas.
-
Voy a matarte. – Thoas golpea al Santo en el cuello antes que el se
pudiera levantar. En ese momento, un sonido estridente de metal resuena
cuando chispas saltan por el aire. Thoas retrocede, protegiendo la
muñeca herida por la cadena de Shun, que ahora rodea al Santo en una
espiral frenética que recuerda a un ciclón. – Esa cadena es una
excelente defensa, chico.

El lector que conoce el mapa de las
constelaciones celestes debe saber que Andrómeda, comparte una estrella
con la constelación de Pegaso, y representa a una doncella con las
manos encadenadas.
Cuentan las leyendas griegas que la reina
Casiopea de Etiopía provoca la ira de Poseidón, quien pasó a devastar
su país con maremotos e inundaciones. El rey Cefeo consultó a un
oráculo buscando una forma de apaciguar al poderoso dios de los mares y
el oráculo le respondió que debía ofrecer al gran Poseidón a la
princesa Andrómeda en sacrificio. Con eso, Cefeo ordenó que la princesa
fuera encadenada a unas rocas, en la bahía del mar. Andrómeda fue
salvada por el héroe Perseo, que la rescató montado en su caballo
Pegaso. Todos los personajes citados en esta historia fueron alzados en
el cielo y transformados en constelaciones.

- Mi nombre es Shun... Shun de Andrómeda. No “Chico”.
-
Ah, eso explica la cadena. Al igual que las flores más frágiles se
visten de espinas para defenderse. Su Cloth acaba de salvarle la vida.
-
Lamento informarte que la cadena de Andrómeda no solo sirve para la
defensa. – El Cosmo interior de Shun aumenta con cada palabra. – Ella
puede atravesar cualquier espacio para atacar a un enemigo, no importa
a cuantos años-luz se esconda.
Fue esta misma cadena que soportó la
pesada espada de Orestes enmascarado en la Acrópolis. Ella atiende la
elevación de Cosmo de aquel que la posee, rompiendo el espacio por si
solo para protegerlo. Las Cloths Sagrados de los Santos son más que
armaduras hechas de súper metales. Ellas poseen un misterio divino,
vida y voluntad propia.
- Cadena de Andrómeda! – Lanzada al suelo la
cadena se arrastra por el suelo volcánico, levantando las cenizas
formando un remolino brillante. – Esta es mi Nebulosa de Andrómeda –
Explica Shun.
La imagen de la galaxia formada en la penumbra de la
montaña amplía infinitamente su alcance, con poder proveniente de una
dimensión desconocida.
- De hecho, no podemos menospreciar a los
Santos con un traje sagrado – a pesar de toda la demostración de fuerza
de Shun, Thoas se mantiene misteriosamente calmado y en ningún momento
asume cualquier posición de combate. – Mejor así. Es preciso que sea
así! De lo contrario, no habría razón para traerlos al Monte Etna...
joven y bello Andrómeda, muestra tu Cosmo para Thoas, el Relámpago
Veloz.
- Tenemos realmente que luchar? – Como siempre, Shun se resiste a pelear.
- Si me matas o yo te mato.
- Fuerzas internas estallan. Los Cosmos de Shun y Thoas chocan con violencia en la lucha, envolviendo la Cadena de Andrómeda.

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Creer inteligente al que sabe muchas cosas de memoria es como considerar sabio al que tiene en su casa una gran biblioteca.
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CapricornioMono
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