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 La rosa diabólica (Evento último cosmo) sv2

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Nicmat




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MensajeTema: La rosa diabólica (Evento último cosmo) sv2   Jue Oct 13, 2016 8:24 am

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La rosa diabólica

Música de ambiente (opcional):
 

Durante un día habitual de Asgard, los habitantes planificaban una fiesta para celebrar el Halloween en sus tierras. Durante 5 días y noches después de la luna llena, Asgard rendía tributos a sus caídos. Y sólo durante la primera noche, se reunían y cenaban todos en el salón del castillo, brindando por sus compañeros y por sus familias.
Este año además de esa celebración, los que quisieran salir a divertirse podrían hacerlo luego de la medianoche. Sin embargo no todos querían divertirse de la misma forma…


-¿Han escuchado las novedades de este Halloween?- dijo uno entre un grupo de nórdicos.

-Por supuesto que sí, tenemos libertad después de las 12pm- respondió uno de entre ellos.

-No deberíamos hacer maldades, Cami, Mikk…-dijo una de las dos mujeres del grupo mientras los miraba con sospechas de que tramaban algo.

-Siempre aguafiestas tu Miri-le respondió Cami.

-Ustedes se pasan con las bromas, después no me digan que no se los advertí- le dijo Miri un poco irritada.

-Vamos, no nos peleemos. Una vez que tenemos algo nuevo que hacer durante estos días…-dijo otra del grupo.

-Kharo tiene razón, deberíamos disfrutar de la noche y no ir a hacer maldades.

-Nic, creo que tú le tienes miedo a la oscuridad-dijo Cami con una risa leve.

-¿Yo? No, para nada. Yo solo quiero tomar aire esos días sin hacer algún desastre como suele pasar siempre- le respondió.

-Entonces podríamos salir a pedir dulces en forma de diversión sana. Nadie sale perjudicado y es divertido.

-¡Es una excelente idea!-dijo Cami con una expresión de ansias.

-No veo el por qué no. Parece algo divertido en las películas- dijo Miriam.

-Yo también me apunto. ¿Qué dicen ustedes dos?- les dijo Mikk a Nicmat y Kharo.

-Bueno, supongo que no me dejarán no ir así que iré- dijo Nic resignado tras ver la expresión de Kharo de que estaba de acuerdo con la idea de Arthur.

-Entonces ya que todos iremos, deberíamos ir disfrazados y aterrar… digo pedir dulces a la gente- dijo Cami.

-Bien, pero no pienso ir disfrazada a la cena, así que sugiero que después de la cena nos marchemos a disfrazarnos y reunirnos en algún lugar… ¿Les parece bien?- dijo Kharo.

-Ningún problema. ¿Qué les parece en las afueras del castillo, cerca del campo de duelos?- dijo Cami.

Todos en el grupo estaban de acuerdo con la propuesta de Kharo y el lugar que dijo Camilo.


-Entonces preparen sus cosas que esa noche nos divertiremos a lo grande- dijo Cami.

La semana pasó rápidamente y el atardecer estaba culminando. La luna se tornó más blanca de lo usual y comenzó la fase de luna llena.
Es misma noche ya se dio comienzo a la celebración en Asgard y se reunían en el salón a cenar tal y como era costumbre durante este día.
Mientras todos iban llegando, Cami buscaba a su grupo. Había mucha gente y no podía distinguirlos de entre el montón.

-¡Cami!- dijo Mikk haciendo señas.

-Al fin encuentro a uno- le dijo a Mikkel cuando se acercó.

-Creí que no seríamos tantos en el salón, me tomo también tiempo encontrarte- dijo Mikk

-Bueno, al resto los encontraremos seguro más tarde en donde acordamos- dijo Cami mientras buscaba un lugar en la mesa.

-Sí, buscarlos ahora solo nos retrasaría la cena- dijo Mikk mientras se ubicaba al lado de Cami.

Mientras que en la otra punta del salón, Kharo había arreglado con Miri para ir juntas a la cena.

-¡Qué lindo se ve todo adornado!- dijo Kharo mientras miraba las decoraciones.

-Sí, hoy cuando pasaba por aquí vi que estaban varias personas decorando todo para esta noche- dijo Miriam.

-La verdad que hicieron una gran labor- dijo Kharo.


-Bueno, mejor nos damos prisa porque si no se acabarán las buenas porciones- agregó con una risa.

También Nicmat y Arthur llegaron al salón y se pusieron a conversar un rato.

-Arthur, te pregunto algo. ¿Crees que esta noche nos metamos en algún lío de nuevo?- le preguntó.

-Y… conociendo a todos, seguramente esta noche no será una excepción. ¿Por qué lo preguntas?- dijo Arthur.

-Pues… porque por las dudas entonces disfrutaré más de la comida esta noche- dijo con una risa.

Luego de unas largas horas en la celebración y los brindis. Se marcharon como acordaron a sus respectivos hogares a ponerse sus disfraces.

*¿Será que alguien nos dará algún dulce esta noche?* se preguntaba Kharo mientras iba marchando con su disfraz hacia el campo de duelos.

De pronto, Kharo siente pisadas en uno de los callejones. Se asoma para ver pero no ve a nadie y pareciera que sólo había sido cosa de su imaginación. Pero cuando avanza ya varios metros, vuelve a sentir unas pisadas tras ella, como que alguien la estaba siguiendo.
Se voltea a ver y no, tampoco había nadie atrás siguiéndola. Kharo entonces se pone un poco nerviosa.

*¿Alguien me estará queriendo asustar del grupo?* pensaba mientras aceleraba su paso para llegar de una vez.

Cuando llegó al lugar, el campo estaba completamente sombrío y vacío. Era de esperarse pues quién vendría a ese lugar un día como este y más a estas horas de la noche.

-¿Hola?- dijo Kharo esperando que alguno de sus compañeros saliese y no la dejara sola en la oscuridad.

Pero nadie respondía ni se asomaba de la zona. Entonces Kharo sintió que además de sentirse perseguida por alguien, había sido la primera que llegó.
Se sentó en un costado y esperó a los otros. Su mirada iba recorriendo su alrededor para percibir si alguien venía y además también podría saber si aún la estaba siguiendo alguien.
Se oyó de nuevo unas pisadas que se acercaban desde la oscuridad del campo de duelo.

-¿Cami? ¿Eres tú?- preguntó un poco atemorizada.

-No, soy Nic- dijo mientras la luz de la luna le dio claridad a la silueta de Nicmat mientras se acercaba a Kharo.

-Nic!- dijo levantándose de su asiento y dándole un abrazo fuerte.

-Me alegro de verte- agregó.

-¿Estás bien? Te noto un poco alterada- le dijo Nic.

-Es que estaba sola aquí y sentía pisadas que me seguían antes y pensé que podrías ser tú… ¿No me has estado siguiendo verdad?- le preguntó.

-No, yo recién vengo de mi casa. Me quedé pensando en que quizás venía al último pero parece que soy de los primeros en llegar también- le respondió.

Nicmat llevaba un disfraz de aprendiz de mago. Tenía una capa negra, una varita mágica y un traje que hacía juego con su sombrero de mago gris.

-Bueno… Lindo disfraz- le dijo Kharo.

-Gracias, la verdad es que salvo por el traje, lo demás me fue difícil de conseguir por estos lados- le dijo a Kharo.

Kharo vestía un disfraz de faraona egipcia. Tenía una túnica blanca, su pelo estaba atado con trenzas y adornos egipcios y tenía una tiara egipcia en su cabeza color dorado.

-El tuyo también me gusta, pareces Cleopatra- le dijo.

-Gracias, a mí por suerte me sirvió tener algunas telas y adornos que no usaba y me fabriqué mi disfraz con lo que tenía- dijo Kharo.

En medio de la conversación llegaban Mikkel y Camilo. Ambos como vivían a pocas casas de diferencia llegaron juntos.
Camilo optó por venir disfrazado de diablo: tenía una capa oscura, un conjunto negro y en su cabeza tenía unos cuernos de demonio que hacían una elegante combinación con el tridente que sostenía en su mano izquierda.
Mikkel en cambio vino disfrazado de vampiro: tenía un traje negro con un chaleco rojo sangre, una capa con capucha negra y un cetro en su mano derecha.

-Nic, Kharo, menos mal los encontramos- dijo Cami.

-¿Por qué? ¿Pasó algo malo?- dijo Kharo viendo la expresión de preocupación que tenía Cami cuando habló.

-No, es porque pensábamos que ustedes dos no vendrían tan temprano… En realidad pensábamos eso de ti Kharo, de Nic pensamos que no vendría por miedo a que lo asustaramos- dijo Cami con una risa.

-Siempre tan gracioso Cami… - dijo Nic.

-¿Qué tal estuvo la cena?- preguntó Mikkel.

-Muy rico todo, la verdad pase un rato agradable- dijo Nic.

-Nosotros de suerte nos encontramos, porque había mucha gente y no los vimos por ningún lado- dijo Cami.

-Es que nosotros nos escondimos de ti Camilo, al único que le salió mal fue a Mikkel parece- dijo Nic con una risa leve mientras Cami lo miraba con cara seria.

-Yo estuve con Miri cenando porque nos avivamos y fuimos juntas, pero la comida como dijo Nic estuvo muy buena- dijo Kharo.

-No era de extrañarse, tenemos los mejores chefs- dijo Mikkel.

-¿Y Miri? Qué raro que no viniste con ella- le pregunto Cami a Kharo.

-Miriam dijo que vendría un poco más tarde de la medianoche porque tenía que terminar unos detalles de su disfraz. Aunque conociéndola seguro se olvidó de conseguir uno y estaba fabricando algo- dijo riendo.

-Para tu información sí tenía uno pero estaba buscando un pañuelo para atarme el pelo- dijo Miriam quien justo llegaba y escuchó a Kharo.

Miriam se disfrazó de pirata: tenía un pañuelo rojo que ataba su pelo, una camisa de esas con mangas largas junto con un pantalón oscuro con cinturón, unas botas de cuero negras y una espada que tenía envainada en su cintura.

-¡Qué buenos disfraces tienen!- dijo Kharo intentado cambiar de tema.

-La verdad que sí- dijo Mikkel.

-Falta Arhur, ¿dónde se habrá metido?- dijo Nic.

En ese momento...

-Uh, creo que me quedé mucho tiempo jugando por el camino con mi atuendo…- dijo Arthur a unos metros del campo de duelo.

Arthur se dio prisa para llegar con el grupo, pero en su trayecto encuentra en el suelo una rosa blanca tirada en el suelo. La tomó y la llevó consigo.

-Aquí estoy gente, perdonen el atraso- dijo Arthur mientras saludaba a los demás.

Arthur como era de esperarse para Nic, se vino disfrazado de un caballero medieval: tenía su torso cubierto por una pechera, unas botas de cuero, una cota de mallas y una espada envainada.

-Arthur, todos los días que combatimos vestimos nuestras armaduras de combate… ¿No tenías nada más en tu ropero?- dijo Cami bromeando.

-Pero no es esta armadura la que usamos, por lo que para mí, cuenta como disfraz- le dijo con una risa leve.

-Bueno ahora que estamos todos, nos podemos poner en marcha y que empiece nuestra noche de Halloween- dijo Mikkel ansioso.

-Esa es la actitud. ¿Ven? Mikk si sabe cómo empezar la noche- dijo Cami.

-Pues, ¿cuál es la estrategia?- preguntó Nicmat.

-Y yo creo que podríamos hacer durante la noche algo competitivo… ¿Por qué no vamos y pedimos dulces por separados y nos volvemos a juntar aquí antes del amanecer y vemos quien consigue más?- sugirió Cami.

-Propongo que vayamos de a grupo de 2 o 3 si quieren para no tener que andar tan dispersos todos- dijo Kharo.

-Bueno, entonces yo voy con Mikkel, que estoy seguro que él sabe dónde hay montones de dulces- dijo Cami.

-Entonces grupo de a 2, emm bueno yo creo que podríamos ir Kharo y yo, y Nic puede ir con Arthur, ¿les parece?- dijo Miriam.

Todos aceptaron entonces el desafío de Camilo y volverán a juntarse antes del amanecer en el campo de duelo.
Una vez más el grupo se separa. Miriam y Kharo fueron por un sendero de la zona norte, Cami y Mikkel se fueron por el lado sur, y Nic y Arthur por el lado este.
Eran alrededor de la 1 de la noche, pero las casas aún estaban con luz en su interior puesto a que durante esta noche, los asgardianos celebraban hasta que amaneciera.

-¿Qué te parece esa casa?- le pregunto Nic a Arhur.

-La veo bien- le respondió.

Los jóvenes se acercaron a la casa y tocaron la puerta. Al cabo de unos minutos, un hombre corpulento abre la puerta.


-¿Si? ¿Puedo ayudarlos?-preguntó el hombre.

-Sí, estamos juntando dulces para celebrar una noche diferente de Halloween, ¿tendría usted algo que quiera colaborar?- preguntó Nicmat.

-¿Acaso están paseando a estas horas buscando solo algo dulce que llevarse? Vaya, ustedes dos sí que son unos jóvenes con muchas energías, yo ya estoy agotado del día y pensaba irme a descansar en un rato, pero sí, déjenme ver que encuentro para ustedes- dijo el hombre mientras revisaba en su casa.

-Aquí tienen, espero que les sirva para su noche libre- dijo mientras les obsequiaba una barra de chocolate casero.

-Sí, muchas gracias señor. Que tenga buenas noches- dijo Arthur.

-Genial, ya tenemos un dulce- dijo Nicmat.

-Ahora que lo pienso no dijo que ganaría quien tenga más cantidad- dijo Arthur.

-Seguro que Cami se quiso librar de todos para poder hacer travesuras con Mikkel.- dijo Arthur

Tras caminar unos metros más adelante, Arthur saca de su atuendo la rosa blanca que encontró en el suelo.

-¿De dónde sacaste eso?- le preguntó Nic al ver la rosa.

-La encontré en el suelo un poco antes de llegar al campo de duelos- le respondió.

-Pensaba en plantarla en mi jardín, pues es una rosa muy bella- agregó.

-Qué extraño, ¿y no había nadie por ahí cerca?- preguntó Nic.

-No, yo miré alrededor y no vi a nadie más. Me pareció extraño a mí también pero pensé que quizás alguien la habría perdido antes de ir a la cena horas atrás- dijo Arthur.

-No me gusta ser paranoico pero Kharo hoy cuando la encontré estaba como asustada y me dijo que era porque pensaba que alguien la estaba siguiendo… ¿No será que alguien estaba realmente observándonos un poco antes de que tu llegaras?- le preguntó Nic a Arthur.

-No vi a nadie más pero podría haberse ido por un sendero distinto que el que yo tomé para llegar hasta allí- dijo Arthur.

-Tengo un mal presentimiento acerca de esa rosa y lo que dijo Kharo antes… quisiera volver con el resto y abandonar este juego por hoy- dijo Nic.

Arthur y Nicmat entonces volvieron para el campo de duelo. Pero al llegar descubren que no se ve como cuando se habían marchado antes. Había un hombre recostado en el lugar donde estaban reunidos anteriormente el grupo. Había también un pañuelo blanco en el suelo manchado…

-¿Es eso sangre?- preguntó Nicmat.

-Sí, es sangre, y supongo que sé de quién es…- dijo mirando al hombre que yacía muerto recostado.

-Me parece que tenías razón con respecto al mal presentimiento, hay que buscar a los otros y advertirles que no es seguro caminar por las afueras del castillo- dijo Arthur.


-Hay que separarnos o si no capaz lleguemos tarde…-dijo Nicmat.

-Sí, yo iré por el sendero norte y tú ve por el sur- dijo Arthur mientras se separaban para buscar a sus compañeros.

Nicmat corría mirando a su alrededor para saber si alguien lo perseguía o si veía algo sospechoso pero no encontró nada para su suerte.
Mikkel y Cami estaban ya por su séptima casa pidiendo dulces. Sin embargo oyeron que antes de tocar a la puerta de la casa, un asgardiano se les acercó.


-Disculpen, pero esta calle ¿es Righwood?- preguntó el señor desorientado.

-Sí, es esta misma- le respondió Mikk.

-Gracias, menos mal que no me perdí entonces. Que tengan una linda noche- dijo mientras seguía el camino adelante.

Ignorando al extraño asgardiano, tocaron a la puerta de la casa.
Esperaron no menos de 5 minutos y la puerta se abrió sola. Era como que el seguro estaba mal puesto y con el golpe a la puerta la abrieron sin querer.


-Ups, creo que no hay nadie en casa- dijo Cami viendo que la casa estaba en silencio.

De pronto una sombra pasa tras ellos sin que noten su presencia.

-Bueno, cerremos la puerta a como estaba y sigamos, que tenemos que ganarles a los otros- dijo Mikkel.

Cerraron la puerta y caminaron a la siguiente casa. Tocaron a su puerta y nuevamente ocurrió el mismo suceso que la casa anterior. La puerta se abrió sola y no había ni el más mínimo ruido dentro del hogar.

-Ok, esto ya no es casualidad ¿no crees?- le preguntó Cami a Mikk.

-Creo que alguien nos está queriendo asustar haciéndonos esta broma- dijo Mikk intentando hallar una respuesta lógica.

La puerta se cerró sola. Justo enfrente de sus narices. Cami retrocedió un poco y viendo que la situación no mostraba ser algún tipo de broma, deciden con Mikkel que deberían volver al campo de duelos.
Nicmat estaba aún buscando a Cami y a Mikkel por los alrededores del camino, pero no los encontraba. En eso aparece un hombre que venía en sentido contrario a Nic y se acerca.

-Disculpe joven, esta calle ¿es Righwood?- preguntó.

-Sí, aquí mismo es esa calle- le respondió.


-Señor, ¿no ha visto a dos jóvenes disfrazados de un vampiro y un diablo?- le preguntó al extraño.

-Sí, los he visto por allí atrás frente a una casa- le respondió.

-Muchas gracias señor, que tenga una buena noche- dijo Nicmat.

Apartándose del hombre, Nicmat siguió por donde este señor le indicó. Al llegar a una esquina, Nicmat pudo ver a Cami y Mikkel… pero Mikk estaba en el suelo y Cami estaba pidiendo ayuda.


-¿Qué pasó Cami?- le preguntó rápidamente.

-Nic, Mikk y yo estábamos volviendo al campo de duelo pero de repente Mikk comenzó a sentirse mal y cayó inconsciente en el suelo. No sé qué le pudo haber pasado para que ocurriera eso- le respondió Cami.

-Hay que llevarlo de regreso, no es seguro estar afuera del castillo. Cuando fui al campo de duelo con Arthur vimos un cadáver recostado y un pañuelo manchado con sangre que posiblemente sea de la víctima- dijo Nic.

-Demonios, debemos entonces avisarle a las chicas que regresemos- dijo Cami preocupado.

-Sí, Arthur fue a advertirles- dijo Nicmat.

Mientras tanto, Arthur iba camino al norte del campo de duelo, el cual fue el camino que Miri y Kharo tomaron para pedir dulces. En el trayecto escuchó un grito a pocos metros de donde estaba. Y decidió ir a ver qué ocurría.
En el lugar, había una mujer que se encontraba apuñalada por la espalda, muerta hace no más de 10 minutos.
Arthur miró a su alrededor para ver si el asesino seguía por ahí escabullido pero tras no ver nada más que a la mujer, tomo de nuevo su camino en busca de Miriam y Kharo.

-Vaya, que es difícil encontrar a gente en esta zona, ¿estarán todos durmiendo ya?- dijo Miriam.

-Eso parece, tuvimos una buena racha al comienzo consiguiendo estos tres dulces pero luego las casas estaban todas con luces apagadas. Supongo que ya es tiempo de volver si no hay más nada por aquí- dijo Kharo.

-Y… ya son las 3am. Deberíamos ir regresando y ver si los otros están ya también en la misma situación que nosotras- dijo Miriam.

Ambas volvían para el campo de duelo y en el camino encontraron un sombrero. Un sombrero que era muy parecido al que llevaba Nicmat puesto cuando lo vieron por última vez con el grupo.

-Qué extraño, ¿por qué estará el sombrero de Nic aquí en el suelo si él se fue con Arthur para el lado este?- preguntó Kharo.

-Quizás no es de Nic, pero puedo casi asegurar que es muy parecido al que llevaba puesto esta noche- dijo Miriam.

-¿Crees que nos quieren asustar y por eso se desviaron y andan por aquí?-dijo Kharo con una risa.

-Lo más probable, pero…- dijo mientras interrumpía su frase cuando ambas vieron a Arthur correr hacia ellas.

-Miri, Kharo, debemos volver para el castillo- dijo Arthur con una expresión de preocupación alarmante.

-¿Qué sucede Arthur?- dijo Kharo sospechando que fuera una broma por parte de él y Nic.

-Hay un asesino suelto por estos alrededores, debemos marcharnos lo antes posible. Encontramos con Nic un hombre muerto en el campo de duelo y hace unos cuantos minutos escuché un grito de una mujer y resulta que también fue asesinada por aquí. ¡Debemos volvernos ahora mismo!- dijo Arthur exaltado.

-¿Y qué acaso no estabas tú con Nic?- le preguntó Miriam.

-Sí, pero él fue a buscar a Mikk y Cami para advertirles como yo a ustedes de que debemos regresar al castillo- le respondió Arthur.

-Qué extraño, porque yo encontré este sombrero de mago por aquí hace unos minutos… ¿No es de Nic?- preguntó.

-Sí, debe ser de Nicmat pero… ¿estaba aquí tirado en el suelo?- preguntó preocupado.

-Sí, lo encontramos hace unos minutos como dije de camino- respondió Miriam.

-Es imposible que Nic haya llegado aquí antes que yo siendo que el caminaba para el lado sur… Algo debió haberle pasado, debemos marcharnos rápido- dijo Arthur observando a su alrededor.

-Espero que no sea obra de alguna broma de ustedes- dijo Kharo desconfiando para no aterrarse más.

Entonces Nic, Cami y Mikk se encontraban en dirección al castillo, pero en el camino encontraron a uno de los asgardianos que Cami y Mikk habían llamado a su puerta. Estaba muerto afuera de su casa con un puñal en el pecho.

-¡Qué horror!- dijo Nicmat.

En el suelo además de la víctima se encontraba en un rincón el escudo que llevaba Arthur.


-¿Qué hace aquí el escudo de Arthur?- preguntó Nicmat.

-Eso mismo iba a preguntarte yo… ¿No estaba contigo y luego se fue para el norte a buscar a Kharo y Miriam?- dijo Cami.

-Sí, pero quizás volvió por alguna razón pero… ¿por qué está aquí cerca del hombre asesinado?- dijo Nic.

-Arthur no pudo haber cometido estos asesinatos ¿no crees?- dijo Cami.

-No quisiera creerlo pero ahora que lo pienso… Yo me volví porque él me contó que encontró una rosa blanca en el campo de duelo… Quizás él la trajo y me dijo eso como excusa para que yo me volviera también y viera el cadáver en el suelo junto con él, pero es imposible porque el cadáver estaba en el lugar de donde nosotros nos marchamos y él no se separó de mí nunca. Por lo que no pudo haber ido hasta allá y colocar el cadáver antes de que lo veamos juntos- dijo Nicmat.

-Entonces explícame ¿qué hace el escudo de Arthur aquí?- preguntó Cami.

-Temo decirlo pero posiblemente Arthur haya sido atrapado por el asesino y muerto- dijo Nic.

-Si Arthur murió en el camino… Entonces ¿cómo sabrán Miriam y Kharo que deben volver al castillo?- preguntó Cami.

-Lo más seguro es que ni sepan que está sucediendo. No podemos ir llevando así a Mikkel, debe haberle pasado algo y necesita ser revisado. ¿Puedes llevarlo hasta el castillo?- dijo Nicmat.

-¿Piensas ir tú solo a buscar a Kharo y Miriam sabiendo que a Arthur lo asesinaron posiblemente en el camino? Estás loco- dijo Camilo.

-No tenemos otra alternativa. Si vamos los dos juntos poco y nada podremos hacer si Mikk está así. Regresaré lo antes posible, no te preocupes- dijo Nicmat mientras hizo ademán a Cami de que siga avanzando.

-Bueno, nos vemos en el castillo- dijo Cami confiando en las palabras de Nic.

Nicmat se volvió atrás por el camino para ir para el norte donde Kharo y Miri aún corrían peligro de un asesino suelto.
Por otra parte Arthur, Miriam y Kharo estaban volviendo para el castillo. Todo estaba muy calmo, parecía que ya se habían alejado del peligro. Pero ya a los pocos minutos comenzaron a sentirse observados.

-Siento que otra vez alguien me sigue- dijo Kharo.

-Sí, yo también lo siento, es como si estuviese escondido entre las sombras y nos observa…-dijo Miriam mirando a su alrededor cautelosamente.

-No se distraigan, podría ser una trampa quizás. Lo único que nos tiene que importar es llegar al castillo- dijo Arthur.

Los jóvenes avanzaban pero la presencia aún permanecía vigilándolos. Es como si esperara a que algo ocurriese y solo aguarda el momento preciso bajo las sombras.
Ya habían pasado las 3am y aún no habían logrado llegar todos al castillo. Cami intentaba llegar con Mikk quien aún se encontraba inconsciente. Nicmat había regresado para buscar a Miriam y a Kharo pensando que a Arthur le hubiese ocurrido alguna desgracia tras haber visto su escudo en el suelo cerca de un cadáver.
Pero todo era extraño, ¿cómo pudo llegar el escudo de Arthur hasta el otro lado del pueblo si Arthur estaba camino al norte del campo de duelo? Alguien lo habrá puesto ahí seguramente para desorientar al grupo… Lo mismo que pasó con el sombrero de mago que Miriam encontró en el lado sur…

*¿Cómo es posible que el escudo de Arthur esté allí y no haya algún indicio de su paradero hasta ahora? Siquiera puedo encontrarlo por el camino* pensó Nic.

Nic de pronto también se sintió observado. Miro a su alrededor pero no veía nada. Sin embargo podía sentir como cada vez alguien se le acercaba desde lejos, desde las penumbras de las calles. Nic estaba aterrado, quería encontrar a sus compañeras y marcharse al castillo, pero no podía verlas cerca.
Miri y Kharo acompañadas de Arthur, cada vez estaban más cerca del castillo. Por suerte, ya no sentían algo que los vigilaba en el camino, como si se hubiera esfumado de pronto.
Cami por su parte, había llegado a la puerta de la entrada al castillo. Miro hacia los lados esperando encontrarse con Nic y con los demás pero no había nadie. Solo estaba Mikk quien aún seguía inconsciente.


-Mikkel, despierta, debes despertarte ya- le dijo mientras intentaba hacer que Mikk pudiera abrir los ojos.

Se oyó un suspiro leve de Mikk.


-Mikk, vamos despierta- insistía Cami.

-Cami…  ¿qué pasó?- dijo mientras retomaba consciencia.

-¡Qué suerte que has podido recobrar tu consciencia!- dijo alegre Cami.

-Estábamos pidiendo dulces y luego de un momento a otro dijiste que te sentías mal y que querías descansar un momento. Te sentaste un rato en el suelo y al pasar unos minutos te desmayaste sin motivo- agregó.

-Ahora lo recuerdo, estaba cansado y quería descansar pero no sé por qué me desmayé. ¿Y qué estamos haciendo en el castillo?- preguntó Mikk.

-Cuando te desmayaste, Nic llegó y nos advirtió que nos regresemos al castillo porque en las afueras había un homicida suelto y no era seguro permanecer en esos lugares. Así que te traje a cuestas hasta el castillo- le respondió.

-¿Y dónde está Nic? ¿Y los demás? ¿Están bien?- preguntó confundido.

-Nic volvió a buscar a las chicas. Pensamos que están bien pero no podría decir lo mismo de Arthur. Encontramos su escudo cerca de un cadáver en el pueblo… -le respondió Cami.

Mikk quedó un momento en silencio, no podía creer que haya ocurrido semejante tragedia en una noche en la que se suponía iban a divertirse jugando a traer simples dulces.

-No te preocupes Mikk. Yo sé que ellos volverán. Nicmat me prometió que volvería al castillo. Ven, vamos dentro para que te revisen- dijo Cami intentando contener a Mikk.


En la puerta del castillo, la entrada se encontraba bloqueada. Por alguna razón los dos jóvenes quedaron encerrados fuera. No tenían a donde más ir y Cami sabía que permanecer afuera era peligroso.

-No puedo creer que esto esté ocurriendo- dijo Cami.

-Debemos encontrar algún refugio porque aquí afuera no conseguiremos nada bueno- agregó.

Mikk y Cami dieron un recorrido por los alrededores y lo único que encontraron para refugiarse fue una vieja tienda de mercado. Sin otra alternativa se adentraron en ella.
Dentro de la tienda había varios artículos. Entre ellos, pudieron encontrar velas y fósforos para encender e iluminar el lugar un poco más.

-Quédate aquí Mikkel, iré de nuevo al castillo a ver si los demás no llegaron. Ya que si no, no sabrán a dónde nos encontramos y quizás nos busquen y se pierdan de nuevo- dijo Cami.

Mikkel entonces quedó en la tienda resguardado. La noche aún no acababa. Eran las 4am y faltaban un par de horas para que comenzara el amanecer.
Cami regresó a la puerta del castillo y allí se encontraban Arthur, Kharo y Miriam buscando al resto del grupo.


-Cami, menos mal no te ha pasado nada malo- dijo Miriam preocupada.

-Sí, estábamos pensando que te habías ido viendo que la puerta está bloqueada- dijo Kharo.

-¡Arthur!- dijo Cami.

-Pensé que te había pasado algo- agregó.

-¿A mí? Pero si le dije a Nicmat que te dijese que me iba a buscar a Miri y a Kharo –dijo Arthur.

-Encontramos un escudo tirado cerca de un cuerpo sin vida de un hombre, que fue asesinado con un puñal – dijo Cami.

-¿Dónde está tu escudo? –dijo Cami mientras miraba que Arthur no lo llevaba consigo.

-Se me cayó cuando iba camino a dónde estaban Miriam y Kharo. Encontré una mujer que también fue asesinada y del apuro dejé caer mi escudo- dijo Arthur.

-Pues así que entonces el escudo que encontramos era realmente el tuyo –dijo Cami.

-¿Y cómo llegó hasta allá el escudo si yo lo perdí en otro lado mucho más lejos? – preguntó Arthur.

-Eso me gustaría saber… -dijo Cami.

-¿Dónde está Mikkel y Nicmat? ¿Están bien? –preguntó Kharo.

-Mikkel hace no mucho recuperó la consciencia, pues se había desmayado repentinamente, pero de Nic… Nicmat fue a buscarlas a ustedes dos pensando que Arthur había sido asesinado –dijo Cami lastimosamente.

-¿Quieres decir que Nic aún sigue allá en el pueblo? –dijo Arthur.

-En el pueblo nosotras sentíamos que algo nos estaba observando, como que estaba persiguiéndonos- dijo Miriam.

-No podemos dejar a Nic abandonado a su suerte. Iré por él –dijo Arthur.

-No, te pasará lo mismo si tú te alejas y quizás Nic regrese viendo que no estaban allá- dijo Cami.

-No creo, Nic intentará encontrarlas y hasta quizás esté solo enfrentando a ese asesino- dijo Arthur decidido.

-Iré y volveré a la brevedad- agregó.

Arthur entonces toma rumbo al pueblo nuevamente.


-Miriam, Kharo, síganme que los llevaré a dónde Mikkel –dijo Cami.

Las dos jóvenes siguieron entonces a Cami hasta la tienda.


-Mikk, ya llegué. Tal y como pensaba, encontré a los otros buscándonos –dijo Cami.

-¿Mikkel? –preguntó mientras miraba alrededor y no veía a su compañero.

-¿Dónde está Mikkel? –preguntó Kharo.

-Estaba aquí hace un momento- dijo Cami preocupado.

-No debiste dejarlo solo, quizás alguien pudo haberlo encontrado… -dijo Miriam asustada.

Mikkel había desaparecido de la tienda. Solo se encontraba su báculo vampírico en un costado.
Por otra parte, Nicmat se encontraba perdido, completamente inmerso en la oscuridad. Aún se sentía observado por esa presencia que permanecía oculta en las sombras. Sin embargo, Nicmat seguía intentando encontrar a sus compañeras.

*¿Dónde estarán Miriam y Kharo?* se preguntaba para no darle importancia a aquella presencia que lo perseguía.

Arthur en el camino encontró la varita de mago que Nicmat llevaba consigo. Estaba rodeada de sangre en el camino.

-No puede ser, ¿cómo pudiste faltar a tu promesa de volver sano y salvo con el grupo?- dijo desconsoladamente Arthur.

Nicmat oyó la voz de Arthur cerca de donde se encontraba, y rápidamente corrió hacia ella.


-¡Arthur!- dijo Nicmat feliz por encontrar a alguien tras horas recorriendo el pueblo.

-¿Nicmat?... ¡Estas vivo!- dijo Arthur alegrándose de que su creencia era errónea.

-¿Dónde están Miriam y Kharo?- preguntó Nicmat.

-Ellas están a salvo, están con Camilo cerca de la entrada del castillo, en una vieja tienda abandonada- le respondió.


-La entrada del castillo estaba bloqueada cuando llegamos allí, por eso tuvimos que refugiarnos en la tienda- agregó.

-Menos mal, ya estaba pensando lo peor… Y esa sensación de la que me habló Kharo de que se sentía observada… ahora la comprendo…Estuve sintiendo esa sensación de que alguien me seguía y me observaba desde hace horas desde las sombras- explicó Nicmat.

-Es muy peligroso quedarse aquí solo. Volvamos con el resto del grupo- dijo Arthur.

Los dos caballeros de Asgard regresaban a la entrada del castillo, específicamente iban rumbo a la tienda donde los demás esperaban su regreso.
Por el camino, Arthur le comentaba que había encontrado un cadáver en la zona del norte y que se trataba de una mujer quien fue asesinada a sangre fría por un puñal. Por desgracia cuando terminó de contarle el suceso a Nicmat, se oyó otro grito de una mujer por la zona…
Los dos jóvenes se apresuraron para llegar al lugar de donde vino el grito de la mujer, pero solo encontraron nada más ni nada menos que otro cadáver apuñalado…


-No puede ser. ¿Es que aún hay gente por estos lugares? Si cuando yo estaba recorriendo este lugar no había nadie- dijo Arthur.

-¡Mira! –dijo Nicmat señalando a una tiara que había cerca de la mujer sin vida.

-¡Es la tiara de Kharo!- agregó Nicmat conteniendo su llanto.

-Vayamos ya mismo a la tienda a averiguar qué sucede- dijo Arthur intentando pensar de que se trataba de otro error.

Nicmat sin ánimos ya siguió el recorrido junto con Arthur y llegaron a la tienda. Camilo estaba haciendo guardia fuera de la tienda, esperando a que regresara alguien más.

-¡Cami! –dijo Nicmat.

-Arthur, Nic, ¡están sanos y salvos!- dijo Camilo aliviado.

-Sí, pudimos llegar a salvo… aunque encontramos esto por el camino… -dijo Arthur enseñándole a Camilo la tiara de Kharo.

-Pero… es imposible que eso sea de Kharo. Ella ha estado aquí conmigo y Miriam desde hace horas- dijo Cami.

Los tres entraron a la tienda y efectivamente Kharo y Miriam se encontraban dentro.


-¡Kharo! ¡Estás a salvo! –dijo Nicmat exaltado de felicidad.

-¡Nic, me alegro que tú y Arthur se encuentren bien también!-dijo Kharo acercándose a ellos y dándoles un abrazo contenedor.

-¿Qué ocurrió con Mikkel? ¿Pudieron encontrarlo?- preguntó Arthur.

-No… desgraciadamente Mikkel desapareció sin dejar rastros… -respondió Miriam.

-¿¡Que está pasando aquí?!- dijo Nicmat fastidiado.

-Lo único que sé es que estamos atrapados en las afueras del castillo mientras la puerta permanezca bloqueada- dijo Cami.

Un sonido aterrador se escuchó fuera de la tienda donde el grupo se hallaba.

-¿Qué fue eso?- dijo Kharo susurrando asustada al oír semejante sonido tétrico.

-No nos separemos, quizás sea el asesino. Si permanecemos juntos no podrá con nosotros- dijo Arthur.

El sonido volvió a repetirse. Pero esta vez se escuchó además del sonido, el llanto de un joven. Parecía ser Mikkel, y por ese motivo el grupo de nórdicos salió a echar un vistazo… Inconvenientemente no se trataba de Mikkel, sino que era otra víctima que fue asesinada a sangre fría.

-Se los dije, el asesino estaba aquí afuera de la tienda. Si hubiéramos hecho un movimiento en falso quizás nos hubiera descubierto y asesinado también como a este hombre- dijo Arthur.

-Ya no puedo estar aquí más tiempo. Iré a la entrada del castillo y entraré de alguna forma- dijo Nicmat.

El grupo no pudo detener a Nicmat y para no separarse decidieron seguirlo. Al fin y al cabo, no había otra cosa que pudiera salvar sus vidas de ese asesino suelto.
Para su sorpresa, Mikkel estaba en la entrada del castillo.

-¿Mikkel? ¿Qué es lo que haces aquí? Pensamos que te había secuestrado el asesino o algo parecido- dijo Cami aliviado de volverlo a ver a su amigo con vida.

-¿Yo? Pero si pensé que te habría atrapado a ti- dijo Mikkel.

-Me puse a ver qué encontraba en la tienda para iluminar mejor, pero en la parte de atrás encontré esto- dijo Mikkel mostrando un par de cuernos de demonio.

-Ok, ahora sí me parece que alguien se está burlando de nosotros- dijo Cami.


-Yo aún poseo mis cuernos tal y como podrás notar. Por lo que eso no es mío –agregó.

Nicmat también en ese instante notó que Kharo llevaba consigo también la tiara puesta en su cabeza.

-Entonces ¿qué es todo este show? ¿Hay alguien que nos está jugando una broma de mal gusto? –dijo Arthur irritado.

La sensación nuevamente los invadía. Se podía sentir como alguien estaba respirando tras sus espaldas. Casi podrían asegurar que el ambiente se tornó helado, más de lo normal. El amanecer se aproximaba pues ya solo faltaban menos de 20 min para que el sol arrime por el horizonte. Pero ese extraño presentimiento dejaba al grupo inquieto. No se atrevían a voltearse, ya que temían por sus vidas.
Cami y Mikk se miraron e hicieron un gesto. El resto comprendía que ellos dos querían darse la vuelta para saber quién se encontraba tras ellos. Y sin pensarlo de nuevo, ambos guerreros se dieron la vuelta… y allí estaba ese ser… un ser todo cubierto por un manto espectral… con una sonrisa que apenas se distinguía en la noche… con una mirada penetrante que hacía temblar al mismísimo Hades.

-¿Qué quieres de nosotros?- dijo Cami con la poca voz que le quedaba tras presenciar al extraño ser que se encontraba ante ellos.

-Yo… Yo quiero que regresen a donde pertenecen…-le respondió el espectro.

-¡Déjanos en paz, no hicimos nada malo! –dijo Miriam.

-No se trata de lo que hicieran o no hicieran. Yo vengo a traerles libertad… -dijo el espectro.

-¿A qué te refieres con libertad?- dijo Arthur.

-Ustedes no pueden quedarse aquí… ya casi es hora de volver…-dijo el espectro maligno.

-De ninguna manera iremos con un sujeto como tú- dijo Kharo.

-No les pregunté si querían o no venir conmigo. Vine a llevarlos conmigo de regreso… -dijo el ser fantasmal.

-Nosotros no pertenecemos a ese lugar que tú mencionas. Nosotros somos guerreros al servicio de Odín, nuestro dios –dijo Mikkel.

-Eso eran hace un tiempo atrás… pero ahora son parte de otro mundo… -le refutó el espectro.

-Explícate más- dijo Nicmat temerosamente.

-¿Ya se olvidaron de lo que ocurrió aquí mismo hace unos años atrás?- dijo el espectro.


-Una noche como esta, ustedes salieron disfrazados como lo están ahora mismo a pedir dulces a los vecinos… Sin embargo, esa noche ustedes cayeron en una terrible desgracia… Primero Mikkel fue envenenado en uno de sus dulces que había en su bolsa, muriendo en no menos de 30 minutos… Luego, tras ver semejante homicidio, Cami corrió en dirección del campo de duelo, para buscar a alguien del resto del grupo… Caminó sin cesar hasta que encontró a Arthur con su escudo ensangrentado y una siniestra sonrisa en su rostro… Cami se escondió en uno de los rincones del pueblo y notó que Arthur había asesinado con un puñal que llevaba escondido en su armadura a Kharo a quien encontró siguiendo el rastro de sangre que dejó su escudo. Miriam y Nicmat lograron huir de Arthur a quien no sabían qué le había ocurrido durante esa noche. Los dos llegaron a la puerta del castillo pero Arthur había bloqueado la entrada impidiendo que escaparan con vida. Y así fue porque tras darse cuenta que Arthur se acercaba, Camilo intentó frenarlo pero Arthur lo asesinó a sangre fría con su espada…- dijo el espectro.


-Ustedes dos- dijo señalando a Miriam y Nicmat- intentaron refugiarse en una tienda que había cerca de la zona, buscando algo que pudiera usarse de arma para combatir a Arthur. Pero lamentablemente, cuando pensaron que podían hacerle frente, encontraron a Arthur muerto en uno de los rincones oscuros de la tienda al cual pudieron iluminar tras encontrar un par de velas…- agregó.

-¿Pero cómo pudo matarnos si él estaba muerto en la tienda?- preguntó Nicmat.

-Veras… Arthur encontró una rosa blanca en el camino antes de reunirse con ustedes… así como ocurrió esta precisa noche ¿verdad?- dijo el espectro mirando a Arthur quien asentía con la cabeza.


-Esa rosa, estaba bajo un hechizo que mi maestro le impuso: “a quien encontrara esta rosa, su vida me pertenecerá y también la de sus seres queridos”- dijo el espectro.

-¡Esa misma rosa que tú me mostraste Arthur está maldita!- dijo Nicmat viéndolo fijamente y con una voz lastimosa.

-Así es, pero ¿cómo puede habernos matado si no llegó a morir antes?- preguntó Camilo.

-Efectivamente murió, pero él fue el primero que lo hizo… ya que caminó hacia la tienda y se suicidó… Ahh pero ustedes dirán ahora que él sí fue al encuentro con ustedes ¿no? Pues él no era Arthur sino mi maestro, él fue quien tomo la forma de su amigo y asesinó a cada uno de ustedes… ¿Acaso no saben que el día de Halloween todo el pueblo se reúne en el salón en señal de respeto para honrar a sus muertos? Ustedes eran esos guerreros que cayeron trágicamente una noche como esta- dijo el espectro.

-Entonces terminando la historia, ¿cómo pudimos morir Miriam y yo luego de encontrar al cadáver de Arthur?- preguntó Nicmat.

-A eso estaba por llegar… Ustedes dos luego de ver a su amigo muerto en la tienda corrieron desesperadamente a la puerta del castillo intentando buscar una entrada alternativa… Pero allí los aguardaba el Arthur falso, es decir mi maestro. Tomó su espada y los decapitó… ¿A sus cuerpos no los habían encontrado? – dijo el espectro.

De pronto los jóvenes hicieron memoria y escuchando las palabras de este espectro supieron que aquellos cadáveres que vieron por sus trayectorias eran ellos mismos… las dos mujeres apuñaladas eran Kharo y Miriam, el hombre con el pañuelo ensangrentado en el campo de duelo era Mikkel quién había muerto envenenado y el hombre que estaba junto con el escudo de Arthur apuñalado también era Camilo; y por último, el último joven que había sido asesinado era Nicmat, a quien encontraron fuera de la tienda luego de los sonidos siniestros cuando todos se reunieron. Pero faltaba encontrar uno: el cuerpo de Arthur.

-¿Y dónde estaba mi cadáver?- preguntó Arthur.

-Tú deberías saberlo mejor que nadie Arthur…- dijo el espectro.

El espectro se saca la capucha de la túnica que cubría su rostro y para sorpresa se trataba de Arthur. Arthur era el espectro quien se les presentó delante del grupo. Nadie podía entender cómo pudo ocurrir una desgracia de este nivel. Que hayan sido asesinados por culpa de una rosa blanca que había encontrado uno de ellos y que haya desatado una tragedia así…

-Debemos irnos ahora mismo…-dijo el espectro de Arthur.

Los fantasmas de los jóvenes acompañaron al espectro y se desvanecieron con el brillo del amanecer.
Poco se supo de ellos luego de esta tragedia. Y nadie en el pueblo se percató de sus presencias durante esa noche pues todos permanecieron en el salón del castillo. Tras su rastro de partida lo único que quedó fue la rosa blanca que Arthur encontró…

-¡Por fin la encuentro!- dijo alegre un hombre que pasaba por el lugar del hecho.

Un soldado de la guardia real, lo observa al señor que recoge la rosa y le pregunta.

-¿Qué hace usted por estos lugares tan desolados?

-Este… ando perdido… ¿no sabe dónde está la calle Righwood?- le preguntó el señor al soldado.

-Por supuesto, es por allá- dijo señalándole un camino del pueblo.

-Muchas gracias- dijo mientras seguía el camino indicado.

El hombre sonriéndole a la flor se alejó repitiendo: hasta el próximo año será mi querida Rosa…






Rol off:
Quiero agradecer a los compañeros que me dieron permiso de incluirlos en mi historia. Espero les guste, un abrazo y saludos! ^^
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La rosa diabólica (Evento último cosmo) sv2

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